Mistral multiplica por 20 sus ingresos en un año y ya roza los 400 millones de dólares

“Europa se ha dado cuenta de que su dependencia de los servicios digitales estadounidenses era excesiva”

13 de febrero de 2026 a las 15:37h
Mistral multiplica por 20 sus ingresos en un año y ya roza los 400 millones de dólares
Mistral multiplica por 20 sus ingresos en un año y ya roza los 400 millones de dólares

En un momento en el que la carrera por la inteligencia artificial domina la agenda tecnológica global, una empresa francesa está trazando un camino distinto. Mistral, fundada hace apenas dos años, no solo ha irrumpido con fuerza en el sector de los modelos de lenguaje, sino que lo ha hecho desde una apuesta clara la soberanía tecnológica europea. Con una tasa de ingresos anualizados que supera ya los 400 millones de dólares, frente a los 20 millones del año anterior, la compañía ha multiplicado por 20 sus ingresos en solo doce meses. Un salto brutal que refleja no solo su crecimiento, sino también la urgencia con la que Europa busca escapar de su dependencia digital de Estados Unidos y China.

El ascenso imparable de un gigante europeo

Mistral, con sede en París, ya fue valorada el año pasado en 12.000 millones de euros. Un número que suena a gigante, pero que no refleja tanto una empresa consolidada como un faro de esperanza para un continente que se ha dado cuenta tarde de lo estratégico que es controlar su propia tecnología. Hoy, la startup trabaja con más de 100 grandes clientes empresariales, entre ellos gigantes como ASML, Total Energies o HSBC, además de gobiernos de Francia, Alemania y Grecia. El 60% de sus ingresos provienen de Europa, un dato clave que subraya su anclaje continental y su propósito servir a quienes buscan autonomía.

Entre sus inversores figuran Microsoft y NVIDIA, nombres que podrían sonar contradictorios en una narrativa de independencia. Pero la paradoja tiene sentido Mistral aprovecha las herramientas globales para construir un ecosistema propio. Se presenta como el único gran desarrollador europeo de modelos fundacionales de inteligencia artificial, una distinción que no es solo técnica, sino política. En un mundo donde los grandes modelos dominan el futuro de la productividad, la educación o la seguridad, no tener uno propio es depender de otros.

Infraestructura con propósito

Este miércoles, Mistral anunció una inversión de 1.200 millones de euros en un nuevo centro de datos en Suecia, su primer gran despliegue fuera de Francia. La instalación, que se construirá en colaboración con EcoDataCenter, está prevista para estar operativa en 2027. No es una decisión técnica al azar. Arthur Mensch, cofundador y CEO de la empresa, lo deja claro "Estamos diversificando y distribuyendo nuestra capacidad a lo largo de Europa".

La elección de Suecia no es caprichosa. Mensch destaca que la energía en el país es "baja en emisiones de carbono y relativamente barata", dos factores esenciales cuando se habla de centros de datos que consumen cantidades enormes de electricidad. Este proyecto no solo fortalece la red de cómputo europea, sino que lo hace con sostenibilidad como eje. Mientras las grandes tecnológicas estadounidenses construyen centros de datos en Europa, muchas veces vinculados exclusivamente a sus propias nubes, Mistral plantea una alternativa con sentido colectivo.

Soberanía tecnológica, una necesidad urgente

El crecimiento de Mistral no puede entenderse sin el contexto geopolítico. Arthur Mensch no esconde su mensaje "Europa se ha dado cuenta de que su dependencia de los servicios digitales estadounidenses era excesiva y se encuentra hoy en un punto crítico. Les aportamos una ventaja porque les proporcionamos modelos, software y capacidad de cálculo totalmente independientes de los actores estadounidenses".

"Es importante que nos demos cuenta de que no es tan útil desplegar recursos de computación si solo creas centros de datos para los hiperescaladores de EEUU"

Esta afirmación no es solo una crítica, es un llamado a repensar la infraestructura digital del continente. ¿Para quién se construye? ¿Quién se beneficia? Mistral no solo ofrece tecnología, ofrece control. Y eso, en tiempos de ciberseguridad, regulación y competencia global, es un valor estratégico incalculable.

El futuro, a mil millones de dólares

Con un ritmo de crecimiento actual, Mistral está en camino de superar los 1.000 millones de dólares en ingresos anuales recurrentes antes de que termine el año. Un hito que la colocaría en el mapa global no como un jugador secundario, sino como un referente. La inversión de ASML, que en septiembre de 2025 inyectó 1.300 millones de euros en la empresa, fue un voto de confianza de peso. Pero también un síntoma quienes fabrican las máquinas que hacen posible los chips más avanzados también apuestan por una Europa tecnológicamente autónoma.

La historia de Mistral es la de una startup que nació con ambición, pero que ha sabido convertirla en impacto. No solo está ganando dinero, está construyendo una alternativa. En un mundo de gigantes, está demostrando que Europa puede tener su lugar en la inteligencia artificial sin renunciar a sus valores. Y eso, quizás, sea lo más disruptivo de todo.

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