Musk pide miles de millones contra OpenAI y la destitución de Sam Altman: el juicio en Oakland cruza ética, dinero y poder de la IA

En el tribunal federal de Oakland, Elon Musk acusa a OpenAI y a Sam Altman de traicionar el fin sin ánimo de lucro y pide miles de millones y la destitución del CEO. Microsoft y las protestas por usos de IA también pesan en el caso.

30 de abril de 2026 a las 10:23h
Musk pide miles de millones contra OpenAI y la destitución de Sam Altman: el juicio en Oakland cruza ética, dinero y poder de la IA
Musk pide miles de millones contra OpenAI y la destitución de Sam Altman: el juicio en Oakland cruza ética, dinero y poder de la IA

El lunes, en una sala del tribunal federal de Oakland, comenzó un juicio que muchos observan como el primer gran choque entre las gigantescas fuerzas que mueven la inteligencia artificial dinero, poder, ambición y ética. En el banquillo está OpenAI, pero el verdadero blanco es Sam Altman. Y quien lo apunta con el dedo no es un competidor anónimo, sino Elon Musk, el hombre que fundó Tesla, SpaceX y, según su propia denuncia, también ayudó a fundar OpenAI con la idea de que fuera una organización sin ánimo de lucro, abierta y al servicio del bien común.

Un juicio con nombres propios y millones de dólares de fondo

Musk acusa a OpenAI y a su CEO de haber traicionado ese propósito original. Lo que empezó como una alianza para desarrollar una IA segura y accesible, asegura, se ha convertido en un gigante comercial impulsado por ganancias multimillonarias. Y él quiere que parte de esas ganancias vuelvan a la rama sin ánimo de lucro de la empresa. Pide miles de millones de dólares en lo que califica como "ganancias ilícitas", y no se detiene ahí también exige la destitución de Altman.

La defensa, sin embargo, pinta un retrato distinto. Para ellos, Musk no actúa por principios, sino por envidia. "Esto es personal", dicen, "y Musk ya tiene su propia IA Grok, integrada en X", la red social que compró en 2022. La ironía no pasa desapercibida el fundador que denuncia la comercialización de OpenAI tiene su propia herramienta de IA, desarrollada bajo el alero de una empresa privada, con fines comerciales evidentes.

Microsoft en el ojo del huracán

Y en medio, está Microsoft. La relación entre la empresa de Satya Nadella y OpenAI ha sido tan estrecha como escalonada 1.000 millones en 2019, 10.000 en 2023, y un acuerdo de 38.000 millones de dólares el año pasado. Es una de las mayores apuestas tecnológicas de la historia reciente. Nadella está citado a declarar, y su testimonio podría ser clave para entender hasta qué punto OpenAI ha dejado de ser independiente. ¿Es aún una entidad abierta, como prometió, o simplemente una filial disfrazada de Microsoft?

En los pasillos del tribunal, los abogados se preparan para escarbar en correos, actas y decisiones internas. Pero afuera, en las escalinatas del juzgado, otro tipo de batalla se libra en silencio manifestantes con carteles advierten sobre los peligros de la IA, sobre la concentración de poder, sobre tecnologías que escapan al control humano. No es solo una disputa legal, es un síntoma de una era en la que la inteligencia artificial ya no es ciencia ficción, sino una fuerza económica y política.

La IA avanza, más rápido que la justicia

Mientras el juicio se desarrolla, OpenAI no se detiene. En la semana previa, lanzó dos novedades que no pasaron desapercibidas. La primera GPT-5.5, descrito como "una nueva clase de IA", con mejoras en razonamiento, autonomía y programación, comparable incluso al modelo Claude Mythos de Anthropic. La segunda un nuevo motor de generación de imágenes para ChatGPT, capaz de analizar textos, razonar sobre hechos y crear imágenes profundamente contextualizadas. Son avances que, a ojos de muchos, consolidan a OpenAI como líder del sector, más allá de cualquier litigio.

Pero no es el único jugador. DeepSeek, la empresa china, presentó su modelo V4, de código abierto y compatible con los chips Ascend de Huawei. Aunque su precio es más alto, su rendimiento en razonamiento se acerca al de GPT-5.4 y al de Gemini 3.1-Pro de Google. Mientras tanto, en otro frente geopolítico, China bloqueó la compra de Manus por parte de Meta por 2.000 millones de dólares. La tecnología ya se ha integrado en productos de Meta, pero el traslado de empleados a Singapur revela una estrategia de contención frente a las restricciones chinas.

El poder de la IA en manos del gobierno

Y si pensábamos que los límites estaban en el mercado, Google nos recuerda que también están en el campo de batalla. La empresa firmó un acuerdo con el Departamento de Guerra de Estados Unidos para que su IA pueda usarse "para cualquier fin gubernamental lícito". Dentro de Google, la noticia generó protestas. Empleados temen que su trabajo pueda terminar alimentando sistemas de vigilancia o armas autónomas. No es una paranoia es una preocupación que resuena desde los primeros días de la cibernética.

"Estamos construyendo tecnologías que podrían definir el futuro de la humanidad, y necesitamos asegurarnos de que no se usen para destruirlo" - Li Zhang, investigadora de ética en IA, de una organización sin fines de lucro en Shanghái

El futuro no es neutral

Este juicio no solo decidirá quién controla OpenAI o quién se lleva qué parte del pastel. Está poniendo sobre la mesa una pregunta más profunda ¿quién controla la inteligencia artificial? ¿Es posible que una tecnología tan poderosa siga siendo abierta, transparente, al servicio del bien común? O, por el contrario, ¿estamos condenados a que sea monopolizada por unos pocos, movidos por intereses comerciales, militares o personales?

Las grandes empresas han firmado acuerdos millonarios, formado alianzas estratégicas, comprado talento y tecnología. Pero detrás de cada anuncio, de cada inversión, hay un riesgo que la IA, en vez de democratizar el conocimiento, profundice las desigualdades, concentre el poder y escape a cualquier forma de rendición de cuentas. El juicio de Oakland no va solo de dinero ni de venganza personal. Va de quién decide cómo será el mundo cuando las máquinas piensen por nosotros.

Sobre el autor
Redacción
Ver biografía