Mythos de Anthropic: halló miles de fallos de día cero en sistemas y navegadores clave en horas, y solo se usa con acceso restringido.

Anthropic lanzó Mythos, IA para detectar vulnerabilidades de día cero. En pruebas internas descubrió miles de fallos en sistemas operativos y navegadores; por eso mantiene acceso muy restringido.

30 de abril de 2026 a las 17:08h
Mythos de Anthropic: halló miles de fallos de día cero en sistemas y navegadores clave en horas, y solo se usa con acceso restringido.
Mythos de Anthropic: halló miles de fallos de día cero en sistemas y navegadores clave en horas, y solo se usa con acceso restringido.

El 7 de abril, mientras muchos seguían atentos a las tensiones geopolíticas o a los movimientos en los mercados financieros, una empresa de inteligencia artificial lanzó un modelo que podría redefinir lo que entendemos por seguridad digital. No fue un producto destinado al consumidor, ni una nueva aplicación para smartphones. Fue algo más silencioso, más profundo un sistema capaz de encontrar agujeros ocultos en el código que sostiene buena parte del mundo digital. Se llama Mythos, y no está disponible para ti ni para mí. Ni siquiera para la mayoría de las grandes empresas. Solo para unos pocos, bajo estrictas condiciones. Porque lo que Anthropic ha creado no es solo una herramienta. Es un arma de doble filo.

El cazador de fallas invisibles

Mythos no genera imágenes ni responde preguntas triviales. Su especialidad es otra detectar vulnerabilidades de software esas grietas invisibles que los hackers aprovechan para colarse en sistemas, pero no cualquiera. Está diseñado para encontrar fallos de día cero, es decir, errores desconocidos hasta ese momento, que nadie ha podido explotar… hasta ahora. En pruebas internas, el modelo descubrió miles de estos agujeros en sistemas operativos y navegadores clave. Algunos llevaban décadas allí, escondidos en códigos que se consideraban casi impenetrables. Estamos hablando de fallas en software que protege infraestructuras esenciales bancos, redes eléctricas, sistemas de transporte. Y Mythos las encontró en cuestión de horas.

Su capacidad no solo es escalofriante por su eficacia, sino por lo que implica si una IA puede descubrir miles de vulnerabilidades olvidadas, también podría, en teoría, explotarlas. Por eso Anthropic ha sido extremadamente cuidadosa. No han lanzado Mythos al público ni lo han puesto a la venta. No hay API abierta, no hay planes comerciales. Solo acceso restringido, supervisado y con fines de investigación. Pero eso no ha evitado que su mera existencia haya sacudido los cimientos del poder financiero y político global.

La alarma en Wall Street y en la City

En cuanto la noticia trascendió, el pánico contenido se hizo evidente. Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, y Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, convocaron de urgencia a los máximos ejecutivos de los grandes bancos de Wall Street. No fue una reunión protocolaria. Fue una advertencia el escenario ha cambiado. Las reglas del juego ya no son las mismas. Lo que antes era una amenaza hipotética una IA capaz de atacar sistemas financieros a escala ahora es tangible. Y está en manos privadas.

El Banco Central Europeo no se quedó atrás. Reunió a los responsables de seguridad de los principales bancos de la eurozona Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell. El mensaje fue claro hay que prepararse. No para un ataque cibernético convencional, sino para uno orquestado por una inteligencia artificial tan precisa que podría desestabilizar mercados en minutos. Se pidió la elaboración inmediata de planes de contingencia. Porque si Mythos puede encontrar vulnerabilidades, ¿quién más podría tener acceso a algo similar? ¿O peor aún quién podría estar desarrollando una versión maliciosa?

Europa pide acceso… y Estados Unidos vacila

Mientras tanto, en Europa, la frustración crece. Michael Theurer, supervisor jefe del Banco Federal Alemán, fue más allá pidió oficialmente que la Comisión Europea y los gobiernos europeos se dirijan a Estados Unidos para que se comparta la tecnología.

"Considero necesario que la Comisión Europea y los gobiernos de Europa se dirijan ahora también a la empresa o más bien a Estados Unidos para solicitar que se compartan la tecnología. Tiene que haber una solicitud oficial para que en Europa también podamos beneficiarnos de estos conocimientos"

La frase revela una tensión subyacente ¿quién controla el futuro de la seguridad digital? ¿Es legítimo que una empresa privada estadounidense posea una herramienta de tal magnitud sin supervisión internacional? Anthropic advierte que Mythos podría convertirse en un problema de defensa nacional. Y no es una exageración. Hoy, las infraestructuras críticas desde plantas nucleares hasta redes de salud dependen de software vulnerable. Si una IA puede descubrir sus fallos, también puede, en manos equivocadas, desactivarlas.

Cuando la IA desafía al poder

Hace apenas dos meses, Pete Hegseth, secretario de Guerra de Estados Unidos, ordenó a todas las agencias federales dejar de usar tecnología de Anthropic. La razón la empresa se negó a eliminar cláusulas contractuales que prohíben el uso de su IA para vigilancia masiva o armamento autónomo. Una decisión ética que fue vista en el Pentágono como una amenaza a la cadena de suministro estratégica. Pero semanas después, una jueza federal suspendió la medida. En su fallo, calificó de "orwelliano" que una empresa estadounidense pudiera ser tratada como enemiga del Estado por negarse a colaborar en programas de vigilancia. La línea entre innovación y amenaza se ha vuelto borrosa.

El enfrentamiento escaló. Donald Trump tachó a Anthropic de "woke", como si su resistencia a militarizar la IA fuera un signo de debilidad política. Pero diez días después del lanzamiento de Mythos, el director ejecutivo de la empresa, Dario Amodei, fue recibido en la Casa Blanca. La NSA ya utiliza el sistema. Y el presidente ha dicho que Anthropic se está "encaminando" desde el punto de vista de su administración. Preguntado por CNBC sobre un posible acuerdo con el Pentágono, Trump respondió con su habitual ambigüedad: "Es posible. Queremos a las personas más inteligentes".

Detrás de cada palabra, hay una batalla silenciosa. No solo por el control de la tecnología, sino por el sentido que queremos darle. Mythos puede ser el escudo que proteja al mundo digital… o la llave que lo abra a la anarquía. Su existencia nos obliga a preguntarnos ¿estamos preparados para una era en la que las herramientas más poderosas no las controlan los gobiernos, ni los ejércitos, sino unas pocas mentes en laboratorios de IA? La respuesta no está en el código, sino en nuestras decisiones colectivas. Porque esta vez, la inteligencia artificial no solo nos muestra el futuro nos pone frente al espejo.

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