Nestlé vincula 49 despidos en Cantabria a la IA mientras Funcas prevé hasta 2,3 millones de empleos menos

La IA ya impacta en el empleo en Cantabria: Nestlé anuncia 49 despidos por automatizar tareas rutinarias, Inetum abre otro ERE y Telefónica tramita uno sin bajas forzosas.

25 de mayo de 2026 a las 07:50h
Nestlé vincula 49 despidos en Cantabria a la IA mientras Funcas prevé hasta 2,3 millones de empleos menos
Nestlé vincula 49 despidos en Cantabria a la IA mientras Funcas prevé hasta 2,3 millones de empleos menos

La inteligencia artificial ya no ocupa solo congresos, laboratorios o discursos de empresa. En Cantabria ha entrado en el terreno más sensible de todos, el empleo, con expedientes abiertos, tareas que cambian y una pregunta incómoda sobre qué trabajos aguantarán mejor la automatización.

Nestlé ha anunciado un ERE en Cantabria que se traducirá en 49 despidos. La compañía justifica la medida en la implantación de inteligencia artificial para automatizar tareas rutinarias y agilizar la toma de decisiones.

Al mismo tiempo, Inetum ha comunicado otro expediente de regulación de empleo cuyo efecto en su centro de trabajo en la región aún está por determinar. Telefónica también ha tramitado recientemente un ERE en la comunidad, aunque en su caso sin bajas forzosas.

La productividad sube mientras el trabajo cambia de forma

Enrique Conde, presidente de CEOE-Cepyme en Cantabria, sitúa el debate lejos del choque simple entre empresa y plantilla.

"La inteligencia artificial supone ya un cambio estructural para nuestras empresas, con impactos reales en productividad, empleo y organización del trabajo" - Enrique Conde, presidente de CEOE-Cepyme en Cantabria

Conde añade que el error consiste en presentar esta discusión como un conflicto entre empresarios y trabajadores, porque el ajuste es más enrevesado. A su juicio, la IA no destruye empleo de forma generalizada, pero sí redefine tareas, sobre todo en perfiles administrativos, comerciales y de gestión.

Ese matiz importa porque desplaza el foco del puesto completo a las funciones concretas. No desaparece primero una profesión entera, sino la parte más repetitiva, medible y estandarizada de muchos trabajos de oficina.

La banca ya enseña lo que ocurre cuando la digitalización aprieta

Pedro Damalia, secretario del Sector Financiero de UGT, describe un proceso que en la banca lleva años en marcha y que ahora incorpora inteligencia artificial y big data como una capa adicional de recorte y reorganización.

"La banca, en general, está invirtiendo miles de millones en la implantación de políticas de IA y big data, y todo lo que sea procesos tecnológicos extensos. ¿Con qué objetivo? Pues, evidentemente, el problema siempre va a ser el coste del personal, y me temo que eso va a ser inevitable" - Pedro Damalia, secretario del Sector Financiero de UGT

La cifra ayuda a medir esa transformación. En el sector financiero de Cantabria trabajaban 3.000 personas hace diez años y actualmente la cifra se sitúa en poco más de 1.000.

Damalia sostiene además que los bancos intentan copiar el modelo de entidades neodigitales con personal residual. En su lectura, la sustitución del trabajo presencial por otro online empuja una desigualdad mayor y concentra riqueza en menos manos.

Hay tareas que la máquina resuelve, pero no sabe tratar a un cliente

Carlos López, presidente de Digitalización de la Cámara de Comercio de España, dibuja una frontera menos abstracta y mucho más cotidiana. La IA busca información y ayuda a resolver problemas, pero no reemplaza la toma de decisiones ni la relación personal en los negocios.

"Te busca información, te ayuda a resolver los problemas..., pero hay cosas en las que no va a sustituirte: no te va a sustituir en la toma de decisiones, ni en todo lo que tiene que ver con la interrelación personal en los negocios, donde la satisfacción del cliente resida en que seas amable o no seas amable, que estés pendiente o no estés pendiente, que le resuelvas sus problemas o que no. No hay sistemas de inteligencia artificial que hagan bien eso" - Carlos López, presidente de Digitalización de la Cámara de Comercio de España

Ahí aparece una paradoja poco vistosa pero decisiva. Cuanto más automatizable resulta una tarea, más presión recibe el empleo que depende de ella. Cuanto más pesa el trato humano, más difícil resulta sustituirlo sin degradar el servicio.

Eso explica por qué algunos sectores viven la IA como una ayuda y otros como una amenaza directa. También ayuda a entender debates que ya estaban abiertos en el impacto del teletrabajo, donde reducir costes no siempre equivale a mejorar la experiencia del usuario.

Diseñadores, traductores y teleoperadores ya notan la presión

Maite Niebla, diseñadora gráfica, lo cuenta desde un oficio en el que la automatización no entra por una sola puerta. Habla de portadas de libros, álbumes ilustrados y cartelería, es decir, de casi todo el abanico que puede ofrecer un ilustrador.

Niebla califica ese proceso como un robo masivo del trabajo de creadores con el que se alimenta a la IA. La discusión ya no gira solo en torno al empleo final, sino también al origen del material con el que aprenden los sistemas.

Cristina Fuentes, intérprete y traductora, observa otro riesgo menos visible y muy profundo. Cree que la traducción escrita sufrirá un empobrecimiento del lenguaje porque la máquina reemplaza palabras, pero no capta los significados ocultos que una persona sí detecta.

El problema, dice, es que los resultados ya parecen medianamente aceptables y eso rebaja el listón. Cuando una empresa acepta una versión correcta a medias, abarata costes, pero también normaliza una mediocridad que el lector quizá note solo al final.

En los centros de atención al cliente la tensión adopta otra forma. Carmen García Olivera, teleoperadora, percibe que algunas empresas no apuestan por la calidad, sino por ofrecer un servicio mínimo, y resume la tendencia con una frase corta que pesa mucho en el sector, el futuro es teletrabajar.

La plantilla de teleoperadores de Atento en Cantabria ha sobrevivido a un ERE precisamente por eso. Al trabajar en remoto, la empresa evita gastos de alquiler, mantenimiento o servicios, una lógica de ahorro que encaja con otros debates sobre inteligencia artificial y reducción de costes.

Funcas pone cifras a una inquietud que ya dejó de ser teórica

Entre 2025 y 2035, el think tank Funcas estima una destrucción bruta de empleo de entre 1,7 y 2,3 millones de puestos de trabajo. La mayor concentración aparece en empleados administrativos y técnicos de nivel medio y superior.

Incluso el escenario optimista del informe mantiene una cifra elevada. Funcas reduce ahí la destrucción estimada a aproximadamente 700.000 puestos de trabajo, un volumen que basta para explicar por qué tantas conversaciones sobre IA terminan hablando menos de algoritmos que de nóminas.

Vista desde Cantabria, la cuestión deja una imagen muy concreta. Mientras Nestlé vincula 49 despidos a la automatización de tareas rutinarias, la banca ha pasado de 3.000 empleos a poco más de 1.000 en diez años, y esa distancia entre un ajuste puntual y una reducción prolongada ya cabe en una misma palabra, trabajo.

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