Nueva York triplica en un año la demanda eléctrica de centros de datos hasta 10 gigavatios

"Los beneficios de la tecnología funcionen para todos, no solo para el 1%": la moratoria que gana fuerza

11 de febrero de 2026 a las 13:30h
Nueva York triplica en un año la demanda eléctrica de centros de datos hasta 10 gigavatios
Nueva York triplica en un año la demanda eléctrica de centros de datos hasta 10 gigavatios

Los centros de datos que alimentan la fiebre de la inteligencia artificial están generando un fenómeno inesperado resistencia ciudadana. Lo que parecía una expansión imparable hacia un futuro digital ahora choca con protestas, moratorias y preguntas incómodas en ciudades y estados de Estados Unidos. Desde Nueva York hasta California, las comunidades se organizan para frenar la construcción de instalaciones que prometen avance tecnológico, pero también traen consigo aumentos en las tarifas eléctricas, estrés sobre el medio ambiente y dudas sobre quién realmente se beneficia.

La ola de moratorias

En diciembre, Bernie Sanders lanzó una advertencia clara al pedir una moratoria nacional "garantizar que los beneficios de la tecnología funcionen para todos, no solo para el 1%". Su llamado no cayó en saco roto. Desde entonces, más de 200 organizaciones ambientalistas han firmado una carta urgente que califica la expansión descontrolada de centros de datos como "una de las mayores amenazas ambientales y sociales de nuestra generación".

La propuesta ha tomado forma concreta en Nueva York, donde la senadora estatal Liz Krueger y la asambleísta Anna Kelles presentaron un proyecto de ley para imponer una pausa de al menos tres años en la emisión de nuevos permisos. Durante ese tiempo, el Departamento de Conservación Ambiental y la Comisión de Servicios Públicos tendrían la tarea de evaluar el impacto real de estas instalaciones y proponer regulaciones más rigurosas.

No es una medida menor. Actualmente, Nueva York alberga más de 130 centros de datos, y la demanda eléctrica vinculada a nuevos proyectos ha alcanzado los 10 gigavatios. Es el triple de lo registrado hace apenas un año. Entre los planes más ambiciosos figura un centro de 450 megavatios que se construirá sobre los restos de una antigua central de carbón, un símbolo en sí mismo de transición energética con matices profundos.

Un fenómeno político transversal

Lo llamativo es que esta oposición no responde a una sola línea ideológica. En Georgia, Vermont y Virginia, las iniciativas de moratoria son impulsadas por legisladores demócratas preocupados por el medio ambiente. En Oklahoma y Maryland, son republicanos los que lideran la carga, motivados por el impacto económico en las familias. El descontento trasciende partidos y encuentra en la factura de la luz un denominador común.

Según datos recopilados por medios especializados, al menos 14 estados ya tienen ciudades o condados que han suspendido permisos de construcción. Virginia, en particular, se ha convertido en el epicentro legislativo del debate, con más de 60 proyectos de ley relacionados con centros de datos presentados en el último año. No es solo una discusión técnica, es un conflicto territorial, energético y ético.

El costo oculto de la inteligencia artificial

Los centros de datos no son simples almacenes de servidores. Son instalaciones industriales que consumen cantidades descomunales de energía y agua. En muchos casos, su operación depende de plantas eléctricas que aún queman combustibles fósiles, especialmente en momentos de alta demanda. La promesa de una IA verde choca con la realidad de un consumo que amenaza con desbocarse.

En Nueva York, la gobernadora Kathy Hochul ha respondido con una iniciativa para obligar a los centros de datos a "pagar su parte justa", reconociendo que hasta ahora han disfrutado de incentivos fiscales sin asumir plenamente los costos sociales. En Florida, el gobernador Ron DeSantis fue más directo

No creo que haya mucha gente que quiera tener facturas de energía más altas solo para que algún chatbot pueda corromper a un niño de 13 años online - Ron DeSantis, gobernador de Florida

Tras esta frase polémica late una preocupación real ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar por la innovación si el precio lo pagan los hogares comunes? Una encuesta de Morning Consult reveló que la mayoría de los votantes se opone a que se construyan centros de datos cerca de sus casas y considera que estas instalaciones son parcialmente responsables del alza en los precios de la electricidad.

Respuestas de la industria

Ante la presión, la industria no se ha quedado inmóvil. Microsoft presentó recientemente, con el respaldo de la Casa Blanca, una serie de compromisos para actuar como "buen vecino" en las comunidades donde instala sus centros. Entre las promesas transparencia en el consumo energético, participación ciudadana en los planes de desarrollo y esfuerzos por usar energías limpias.

Dan Diorio, vicepresidente de política estatal de Data Center Coalition, reconoció que hay un déficit de comunicación

La industria reconoce la importancia de los esfuerzos continuos para educar mejor e informar al público sobre la industria - Dan Diorio, vicepresidente de política estatal de Data Center Coalition

Sin embargo, los hechos sobre el terreno son contundentes. Entre marzo y junio de 2025, proyectos de centros de datos valorados en 98.000 millones de dólares fueron retrasados o cancelados debido a la oposición ciudadana y las nuevas moratorias. En Monterey Park, California, una campaña ciudadana de seis semanas logró no solo una moratoria de 45 días, sino también el compromiso del ayuntamiento de estudiar una prohibición permanente.

Estamos ante un momento de inflexión. La tecnología avanza a gran velocidad, pero la sociedad está aprendiendo a frenarla cuando los riesgos superan las promesas. La inteligencia artificial no vive solo en los algoritmos. También se alimenta de kilovatios, agua y decisiones políticas. Y ahora, por fin, las comunidades están reclamando su derecho a decidir si quieren formar parte de ese sistema.

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