NVIDIA compra Hugging Face por 13.000 millones y entra en el corazón del código abierto de la IA

La mayor cotizada del mundo compra Hugging Face por 13.000 millones de dólares y se mete en la plataforma clave de modelos de IA de código abierto y pesos abiertos.

08 de septiembre de 2026 a las 12:27h
NVIDIA compra Hugging Face por 13.000 millones y entra en el corazón del código abierto de la IA
NVIDIA compra Hugging Face por 13.000 millones y entra en el corazón del código abierto de la IA

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NVIDIA ha decidido comprar algo más que una empresa. Por 13.000 millones de dólares, equivalentes a 11.200 millones de euros, la mayor cotizada del mundo por capitalización bursátil entra de lleno en uno de los espacios más visibles de la inteligencia artificial abierta.

Hugging Face aloja modelos de IA de código abierto y con pesos abiertos. También arrastra una identidad poco habitual en esta carrera, porque sus fundadores son franceses y la mitad de su plantilla trabaja en París.

La operación coloca a NVIDIA dentro del corazón del código abierto

No es una adquisición cualquiera.

Quien hasta ahora dominaba sobre todo la infraestructura da un paso hacia la capa donde investigadores, startups y desarrolladores comparten modelos, ajustan sistemas y construyen herramientas sobre una base común. Ahí está la clave de la operación, porque Hugging Face funciona como archivo, escaparate y punto de encuentro de esa comunidad.

En Europa, además, ese movimiento toca una fibra sensible. El continente ya cuenta con actores como Mistral o DeepL en modelos de lenguaje, ASML en maquinaria para semiconductores y ElevenLabs en síntesis de voz, de modo que la compra no solo tiene lectura financiera, también encaja en una disputa por dónde se concentra el control de la IA.

Ya había señales de esa tensión en la carrera por la IA abierta, donde la discusión gira tanto en torno al rendimiento como al acceso.

Clément Delangue defendió que abrir los modelos reparte mejor el poder

Clément Delangue, cofundador de Hugging Face, lleva tiempo planteando ese debate en términos políticos y económicos, no solo técnicos.

"La ciencia abierta y la IA de código abierto distribuyen las ganancias económicas al permitir que cientos de miles de pequeñas empresas y startups construyan con IA. Fomenta la innovación y la competencia justa entre todos". - Clément Delangue, cofundador de Hugging Face

La frase la pronunció en 2023 ante un comité de la Cámara de Representantes de Estados Unidos. El argumento resulta sencillo de entender incluso fuera del laboratorio, porque enfrenta dos formas de repartir el negocio, una concentrada en unas pocas plataformas cerradas y otra más porosa, donde muchos actores pequeños pueden participar.

Un año después, Delangue volvió sobre la misma idea desde otro ángulo.

"Para muchos de los problemas que existen en la IA, el código abierto puede ser una solución. Porque los modelos propietarios son cajas negras que dificultan analizar sus sesgos o sus fuentes de verdad". - Clément Delangue, cofundador de Hugging Face

Lo interesante aquí no es solo la defensa del código abierto, sino el motivo concreto que invoca. Cuando habla de cajas negras, apunta al viejo problema de una tecnología que ya decide, recomienda y responde en la vida diaria, mientras a menudo oculta de dónde salen sus criterios.

Europa conserva talento, pero el dinero cambia de manos

La compra deja una imagen con cierta ironía. Una plataforma nacida con fundadores franceses y con media plantilla en París pasa a manos de la compañía que simboliza mejor que ninguna otra el poder industrial de la inteligencia artificial.

Eso no borra el peso europeo en este mapa, pero sí recuerda algo incómodo. Tener buenos laboratorios, empresas punteras o talento especializado no equivale siempre a retener la propiedad de las infraestructuras y comunidades que ordenan el mercado, como ya ocurrió en herramientas abiertas para abaratar la IA.

Entre 13.000 millones de dólares y una plantilla partida entre Estados Unidos y París, la operación retrata esa contradicción con bastante nitidez.

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