NVIDIA, Microsoft y Amazon disparan el gasto en IA mientras Uber Tech agota su presupuesto anual en abril

Las tecnológicas ya han volcado cientos de miles de millones en servidores, chips y centros de datos para IA. NVIDIA, Micron y la nube salen beneficiadas, mientras las compras se deprecian rápido y algunas empresas usuarias ya sufren el coste.

31 de mayo de 2026 a las 14:47h
NVIDIA, Microsoft y Amazon disparan el gasto en IA mientras Uber Tech agota su presupuesto anual en abril
NVIDIA, Microsoft y Amazon disparan el gasto en IA mientras Uber Tech agota su presupuesto anual en abril

Hay una pregunta que sobrevuela el auge de la inteligencia artificial con más fuerza que cualquier promesa de productividad. Peter Schiff, director de Euro Pacific Capital, la formuló sin rodeos al mirar el gasto de las grandes tecnológicas en servidores, chips y centros de datos.

"¿De dónde sale este billón de dólares? ¿Qué habrían hecho todas estas empresas con ese billón de dólares si no lo hubieran utilizado para comprar equipos informáticos?" - Peter Schiff, director de Euro Pacific Capital

La cifra no aparece de la nada. Microsoft reportó 30.880 millones de dólares en inversión en inteligencia artificial para el trimestre de marzo, un 84,39% más que un año antes. Alphabet-A gastó 35.670 millones, más del doble que en el mismo periodo anterior.

Amazon fue todavía más lejos. Invirtió 44.200 millones de dólares en inteligencia artificial en un solo trimestre, un ritmo anualizado cercano a 175.000 millones, mientras su flujo de caja libre acumulado quedó en 1.200 millones.

NVIDIA recoge el dinero que otros están enterrando en hierro

Buena parte de ese desembolso termina en la misma ventanilla. Los ingresos de NVIDIA en el primer trimestre del año fiscal 2027 alcanzaron 81.620 millones de dólares, un 85,23% más, con un salto del 199% en redes para centros de datos.

Jensen Huang, consejero delegado de NVIDIA, describió ese momento como la mayor expansión de infraestructura de la historia de la humanidad. El mercado ha traducido esa lectura a precio bursátil y ya valora a la compañía en 5,16 billones de dólares.

La fiebre también arrastra a los proveedores de memoria. UBS elevó el precio objetivo de Micron Technology de 535 a 1.625 dólares, y ese impulso llevó a la empresa a superar el billón de dólares de valoración.

Mientras tanto, las acciones de Micron Technology han subido un 225,44% en lo que va de año y un 865,62% en el último año. Pocas métricas retratan mejor quién gana cuando el resto compra capacidad de cómputo a cualquier precio.

Las cuentas crecen, pero la obsolescencia también corre

El problema es que esta carrera no compra solo potencia, también compra tiempo. Omor Ibne Ehsan advirtió que el equipo que adquieren las empresas quedará obsoleto en cinco o seis años, quizá antes.

Ahí aparece una paradoja poco cómoda. Las tecnológicas comprometen decenas de miles de millones en activos que envejecen mucho más rápido que una fábrica clásica, aunque se financien con una narrativa de crecimiento casi ilimitado.

Meta ha llevado esa lógica al extremo al elevar su previsión de inversión de capital para 2026 a entre 125.000 y 145.000 millones de dólares. Al mismo tiempo, sus acciones caen un 2,3% en lo que va del año.

Microsoft tampoco escapa a esa tensión. Sus acciones retroceden un 10% en el año pese a que Satya Nadella, consejero delegado de Microsoft, situó el ritmo de crecimiento de la inteligencia artificial en un nivel de ingresos anuales de 37.000 millones de dólares, un 123% más que el año anterior.

Las empresas usuarias ya notan que el contador corre demasiado deprisa

No solo gastan las grandes plataformas que venden nube o chips. También lo hacen las compañías que intentan integrar herramientas de inteligencia artificial en su trabajo diario, y ahí la factura empieza a morder de un modo menos visible.

Uber Tech agotó todo su presupuesto de inteligencia artificial para 2026 en abril después de extender Claude Code a unos 5.000 ingenieros. La anécdota tiene algo de ensayo general sobre lo que puede pasar cuando una herramienta útil deja de ser marginal y entra en la rutina.

Praveen Neppalli Naga, director de tecnología de Uber Tech, explicó que la empresa había replanteado sus supuestos. Esa revisión llegó cuando el uso real chocó con previsiones que ya no servían para medir el coste.

Microsoft, por su parte, restringió el acceso a Claude Code en favor de GitHub Copilot. No es un detalle menor, porque muestra que la competencia en inteligencia artificial no solo depende de construir centros de datos, sino también de decidir qué herramientas pueden consumirlos.

La bolsa premia a quien vende capacidad y duda con quien la compra

Google ofrece una imagen distinta del mismo fenómeno. Cuenta con una cartera de pedidos en la nube de 460.000 millones de dólares y sus acciones han subido un 22%.

Amazon también recibe ese respaldo. Su servicio de computación en la nube creció un 28% y el mercado ha empujado sus acciones un 21%, una señal de que los inversores toleran mejor el gasto cuando viene acompañado por demanda ya visible.

Incluso las apuestas especulativas retratan ese reparto de fuerzas. Polymarket asigna una probabilidad del 80% a que Microsoft valga más que OpenAI y Anthropic juntas a finales de 2026.

En otras palabras, el dinero no solo persigue a quienes diseñan los modelos. También favorece a quienes controlan la infraestructura, el software de acceso y la facturación recurrente de una carrera donde Uber Tech ya se quedó sin presupuesto anual en abril y donde un servidor puede empezar a envejecer mucho antes de que termine de pagarse.

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