OpenAI compra TPU de Google mientras su gran despliegue en Ohio depende de Nvidia hasta 2028

OpenAI planea comprar procesadores TPU de Google para IA, pese a su competencia directa, mientras Nvidia sigue siendo clave para su infraestructura y el suministro podría tensarse hasta enero de 2028.

30 de octubre de 2026 a las 14:28h
OpenAI compra TPU de Google mientras su gran despliegue en Ohio depende de Nvidia hasta 2028
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La escasez de chips ya no se resuelve solo con más dinero.

OpenAI planea comprar directamente a Google procesadores TPU para inteligencia artificial, un giro llamativo en un mercado donde ambas compañías compiten en modelos y productos. La relación, además, no empieza ahora, porque OpenAI ya probó esos chips en junio de 2025, aunque entonces los alquilaba.

Google encontró un hueco mientras Nvidia sigue dosificando el suministro

Desde 2026, Google ha empezado a vender sus TPU de forma directa a determinados clientes, una señal de que quiere ocupar espacio en un negocio que durante años giró sobre todo alrededor de Nvidia. Oracle añadió otra pieza el 27 de octubre al anunciar que incorporará esos procesadores a sus servicios en la nube a partir de 2027.

Ahí aparece la tensión de fondo. OpenAI mantiene una dependencia masiva de Nvidia y, al mismo tiempo, busca una vía adicional para asegurar potencia de cálculo cuando las limitaciones de suministro podrían prolongarse hasta enero de 2028.

Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia, retrató esa presión durante la presentación de resultados de agosto.

"nuestra demanda es mucho mayor que eso" - Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia

La frase encaja con otro dato igual de concreto, porque Nvidia disponía de suministro para crecer alrededor de un 70 % durante su ejercicio fiscal 2028. OpenAI utilizará exclusivamente procesadores de Nvidia en los centros de datos de Ohio, salvo algunas excepciones.

Ohio concentra una apuesta que ya se mide en gigavatios

Doce gigavatios equivalen a la potencia informática actual y prevista para OpenAI, y esa cifra podría subir hasta los 16 gigavatios. Cuando la escala se expresa así, la inteligencia artificial deja de parecer solo software y empieza a leerse también como un problema industrial y eléctrico.

En Ohio, esa dimensión se vuelve tangible. Los primeros 800 megavatios de capacidad estarán disponibles en 2028, dentro de unas instalaciones cuyos gastos de alquiler y electricidad contarán con garantías de Nvidia de hasta 94.200 millones de euros.

La operación no mira solo al corto plazo. Los proyectos contemplados por Nvidia y OpenAI alcanzan hasta 2030, lo que ayuda a entender por qué cada decisión sobre chips, contratos y centros de datos se toma con varios calendarios superpuestos, desde la urgencia del suministro inmediato hasta la construcción de capacidad a años vista.

Esa carrera por asegurar infraestructura ya había asomado en la compra de chips de Google, donde el rival también actúa como proveedor. Y también aparece en el campus de Ohio, una infraestructura levantada sobre una paradoja sencilla de contar y difícil de resolver, porque OpenAI quiere diversificar chips mientras ata su mayor despliegue a Nvidia.

Al final, el dato más revelador no está en una promesa, sino en un calendario. OpenAI quiere comprar TPU de Google, pero los primeros 800 megavatios de Ohio no estarán listos hasta 2028 y las restricciones de suministro de Nvidia podrían durar, al menos, hasta enero de ese mismo año.

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