OpenAI plantea dar un 5% al Gobierno de EE. UU. y reabre el debate: regular la IA o competir desde dentro

OpenAI estudia ceder un 5% al Gobierno estadounidense mientras Sam Altman defiende repartir la riqueza de la IA. La propuesta reaviva el debate sobre conflictos de interés y soberanía tecnológica.

04 de julio de 2026 a las 15:23h
OpenAI plantea dar un 5% al Gobierno de EE. UU. y reabre el debate: regular la IA o competir desde dentro
OpenAI plantea dar un 5% al Gobierno de EE. UU. y reabre el debate: regular la IA o competir desde dentro

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La frontera entre regular y poseer una tecnología estratégica empieza a difuminarse en Estados Unidos. OpenAI ha planteado ceder un 5% de su capital al Gobierno estadounidense, una posibilidad que coloca en el mismo tablero el control político, la inversión pública y la carrera por la inteligencia artificial.

Sam Altman defiende esa idea con un argumento social. El consejero delegado de OpenAI sostiene que la inteligencia artificial generará una enorme creación de riqueza y que parte de ese valor debería llegar al conjunto de la sociedad mediante mecanismos parecidos a un fondo soberano.

Washington ya influye antes de entrar en el accionariado

No sería, en realidad, un gobierno que llega de nuevas a un sector ajeno.

Washington ya restringe la exportación de chips de última generación de NVIDIA para limitar el acceso de China a esta tecnología, y también presiona a Apple para reforzar la fabricación nacional y reducir su dependencia de China. Esa estrategia combina aranceles, incentivos e industria, y dibuja un marco en el que la política tecnológica deja de ser un asunto secundario.

Donald Trump mantiene desde 2025 el 10% del capital de Intel, equivalente a 433,3 millones de acciones, mediante una inversión cercana a los 9.000 millones de dólares. Si a eso se suma la posibilidad de un Estado presente también en OpenAI, la pregunta ya no es solo quién regula, sino quién compite desde dentro.

Manuel Pinto, analista de mercados, entra de lleno en esa tensión.

"Cuando el regulador pasa a ser también propietario, pueden aparecer conflictos de interés difíciles de gestionar". - Manuel Pinto, analista de mercados

La objeción no es menor porque la inteligencia artificial ya funciona como infraestructura de poder. Pablo Vega, analista de Roams, advierte de que quien controle los modelos, los datos, la capacidad de computación y los canales de distribución tendrá una posición de enorme influencia sobre la productividad, la seguridad, el empleo y la competitividad de los países.

Europa conserva participaciones mientras China vigila los algoritmos

Aquí conviene mirar fuera de Estados Unidos para entender que el cruce entre Estado y tecnología no es ninguna rareza.

Alemania conserva cerca del 28% de Deutsche Telekom y Francia es el principal accionista de Orange. En paralelo, China establece requisitos sobre cómo se construyen e implementan los algoritmos y sobre la información que los desarrolladores de inteligencia artificial deben divulgar al gobierno y al público, como recoge un informe de Carnegie Endowment.

Karsten Wildberger, ministro federal alemán de Transformación Digital y Modernización del Gobierno, resume esa lógica con una fórmula muy directa.

"La soberanía de la IA no es proteccionismo, sino una necesidad para la autonomía". - Karsten Wildberger, ministro federal alemán de Transformación Digital y Modernización del Gobierno

Esa idea de soberanía ayuda a entender por qué la disputa no gira solo alrededor del negocio. También explica por qué la entrada de OpenAI en redes clasificadas encaja en una política más amplia, donde la inteligencia artificial empieza a tratarse como una capacidad estratégica y no solo como un servicio digital.

La carrera ya tiene pocos dueños y mucha capacidad de presión

Mientras tanto, el mercado se estrecha alrededor de un grupo muy reducido.

Sam Altman quiere convertir OpenAI en la plataforma de referencia de la inteligencia artificial general. Elon Musk está construyendo un entramado integrado con xAI, X, Tesla y SpaceX, y Mark Zuckerberg apuesta por modelos más abiertos para acelerar su adopción y atraer desarrolladores.

Pablo Vega, analista de Roams, sostiene que esa carrera está dominada por un grupo muy reducido de compañías y fundadores con capacidad financiera y política para influir en el rumbo del sector. Manuel Pinto, analista de mercados, lo resume de otra manera al señalar que estamos viendo una concentración de poder tecnológico pocas veces vista, y que eso explica el deseo de los gobiernos de aumentar su capacidad de influencia.

Sin embargo, Pinto no sitúa la solución en sustituir al inversor privado.

"La mejor contribución que puede hacer el sector público es ofrecer un marco regulatorio claro y estable, no sustituir al capital privado". - Manuel Pinto, analista de mercados

Su planteamiento añade otra capa al debate. Para Pinto, lo verdaderamente importante sería facilitar el acceso al capital, reducir trabas administrativas y atraer talento, de forma que las empresas innovadoras puedan crecer sin necesidad de trasladarse a Estados Unidos.

Esa es la contradicción que atraviesa toda esta discusión. El mismo Estado que limita chips de NVIDIA, presiona a Apple, mantiene 433,3 millones de acciones de Intel y estudia entrar en OpenAI tendría que demostrar después que puede arbitrar el partido sin inclinar el campo a favor de sus propias fichas.

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