OpenAI prevé que ChatGPT Plus caiga de 44M de usuarios (2025) a 9M (2026): -80% pone en riesgo sus contratos de cómputo.

ChatGPT Plus podría pasar de 44M de usuarios en 2025 a 9M en 2026 (-80%). Para cubrir el gasto en centros de datos, OpenAI empuja planes baratos con anuncios, con márgenes estrechos.

30 de abril de 2026 a las 12:10h
OpenAI prevé que ChatGPT Plus caiga de 44M de usuarios (2025) a 9M (2026): -80% pone en riesgo sus contratos de cómputo.
OpenAI prevé que ChatGPT Plus caiga de 44M de usuarios (2025) a 9M (2026): -80% pone en riesgo sus contratos de cómputo.

Hay un silencio incómodo en las oficinas de OpenAI. No es el silencio del esfuerzo concentrado, ni el de la innovación en marcha. Es el silencio de las proyecciones que no se cumplen, de los planes que se resquebrajan frente a la realidad. Hasta hace poco, el futuro parecía escrito con tinta dorada millones de usuarios, ingresos estratosféricos, una revolución de la inteligencia artificial que cambiaría todo. Pero ahora, detrás de las cifras, se dibuja una historia más compleja, más humana, de ambición desmedida y mercados que no perdonan.

El colapso silencioso del modelo Plus

El plan original era claro monetizar a través de ChatGPT Plus, un servicio de pago a 20 dólares mensuales. En 2025, se esperaba alcanzar los 44 millones de usuarios. Suena impresionante. Hasta que se revela la proyección siguiente en 2026, ese número caería a apenas 9 millones. Una caída del 80%. No es solo una corrección. Es un derrumbe. Y no cualquiera es el pilar económico que sostenía los sueños de OpenAI.

El modelo Plus, una vez símbolo de exclusividad y calidad, ahora parece un lujo que el mercado no está dispuesto a asumir a gran escala. Los usuarios no huyen, pero tampoco se quedan. Y los que se van, no vuelven. Algo falló en la ecuación.

ChatGPT Go el salto al abismo con anuncios

Frente a este desplome, la respuesta fue ChatGPT Go un plan más barato, entre 5 y 8 dólares al mes, con publicidad. La meta es casi inverosímil pasar de 3 millones de suscriptores actuales a 112 millones en doce meses. Un crecimiento del 3.600%. Para ponerlo en perspectiva es como si Netflix anunciara que va a duplicar su base de usuarios global en un año. Es un salto de fe, no de estrategia.

Y aquí viene la ironía incluso si se logran esos 112 millones pagando 5 dólares cada uno, los ingresos mensuales serían de 560 millones. Menos que los 880 millones que generaban los 44 millones de usuarios de Plus. Están apostando por más usuarios, pero a costa de ganar menos dinero. Es el viejo dilema del volumen contra el margen, pero en una industria donde el costo es astronómico.

El monstruo que devora millones

Porque OpenAI no solo gasta devora. Tiene comprometidos cerca de 600.000 millones de dólares en futuros centros de datos. En 2026, planean gastar 25.000 millones. Y esperan ingresar 30.000 millones. Un margen estrecho, peligrosamente estrecho. Si los ingresos no crecen de inmediato, no podrán pagar los contratos de cómputo que ya firmaron.

Es un círculo vicioso necesitan más usuarios para generar más ingresos, pero para mantener a esos usuarios necesitan más infraestructura, que cuesta más dinero. Y mientras, la publicidad, que debía salvar el modelo, no despega. Los anuncios de pago por clic no llegan al ritmo esperado. El mercado publicitario no está listo, o no cree en el producto.

La sombra de Anthropic y la presión por salir a bolsa

Mientras tanto, la competencia no espera. Anthropic, otra empresa de IA, ha ganado terreno con una propuesta más sólida en privacidad y transparencia. La hegemonía de OpenAI en el mercado de la inteligencia artificial empieza a erosionarse. Ya no son los únicos con la varita mágica. Y en este escenario, Sam Altman presiona para salir a bolsa. Quiere acelerar el proceso, convertir la compañía en pública, atraer más capital.

Pero Sarah Friar, su CFO, no está convencida. En reuniones internas, advierte que la empresa podría no estar lista para cumplir con las obligaciones de transparencia que exige un mercado público. ¿Cómo reportar resultados cuando los números no cuadran? ¿Cómo vender una visión de crecimiento sostenible si el modelo actual se desinfla?

El final no contado ¿quién paga el sueño?

OpenAI llegó a valer 852.000 millones de dólares tras una ronda de inversión en marzo. Una cifra que parece sacada de una novela de ciencia ficción. Pero las valoraciones no pagan facturas. Los centros de datos sí. Los salarios, los servidores, los contratos, todo eso exige dinero real. Y el dinero real no se genera con esperanza, sino con usuarios que pagan, con publicidad que vende, con productos que se usan.

El plan Pro, a 200 dólares mensuales, podría duplicar sus suscriptores en 2026, pero seguirá representando menos del 1% del total. No es el futuro. Es una nicho. Y el futuro, al menos por ahora, parece depender de un plan con anuncios que nadie sabe si funcionará. La estrategia es clara prefieren volumen masivo a precio bajo. Pero también es riesgosa. Porque si el volumen no llega, y el precio es bajo, el resultado es simple quiebra lenta.

Lo más inquietante no es la caída de usuarios, ni siquiera el gasto desbocado. Es la desincronización entre ambición y realidad. Entre lo que se prometió y lo que el mercado está dispuesto a dar. OpenAI no está solo compitiendo contra otras empresas. Está compitiendo contra sus propias proyecciones. Y por ahora, va perdiendo. En este juego, no se trata de quién tiene la mejor tecnología, sino de quién logra sobrevivir al costo de mantenerla encendida. Y eso, al final, no depende de algoritmos, sino de decisiones humanas, arriesgadas, a menudo ciegas, tomadas en la penumbra de lo que todos esperaban que fuera el futuro.

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