OpenAI publica 722 manuscritos matemáticos y admite que ni sus propios expertos los entienden

La compañía liberó en GitHub 722 manuscritos sobre 372 problemas abiertos, pero solo 300 de 719 textos activos tenían verificación formal en Lean y ya hubo retiradas y correcciones.

16 de octubre de 2026 a las 13:45h
OpenAI publica 722 manuscritos matemáticos y admite que ni sus propios expertos los entienden
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OpenAI soltó de golpe 722 manuscritos con soluciones a 372 problemas matemáticos abiertos y dejó a la comunidad ante una escena extraña. Hay resultados bajo licencia Apache 2.0, un catálogo inicial de 4.000 problemas cribado por un sistema interno sin nombre público y una colección de pruebas que, en muchos casos, nadie entiende todavía del todo.

El alud llegó en dos días y ya dejó correcciones

El 6 de octubre de 2026 apareció el paquete en GitHub y el 7 de octubre ya habían caído tres manuscritos por un error de signo, además de 14 revisiones. Esa velocidad dice mucho del tamaño del movimiento, pero también de su fragilidad inicial.

Solo 300 de los 719 manuscritos activos tenían verificación formal en Lean el 7 de octubre, un 42% del total.

Detrás de esa producción hay un dato que cuesta imaginar en escala humana. El modelo procesó un catálogo de 4.000 problemas abiertos y necesitó una media de tres horas de cómputo equivalente a ChatGPT Pro por resultado, todo a partir de un único mensaje de instrucción.

Ahí asoma la primera contradicción seria. OpenAI ha publicado los manuscritos, pero no los mensajes de instrucción, ni el coste de cómputo individual, ni el nombre del sistema empleado, justo los detalles que permitirían repetir el experimento o discutirlo en condiciones más próximas a las de la ciencia ordinaria.

El debate no gira solo en torno a si las pruebas son correctas, sino a si alguien puede seguirlas. En otras discusiones recientes sobre inteligencia artificial y matemáticas ya había aparecido la prueba sobre Navier-Stokes, publicada por OpenAI el 8 de septiembre tras 88 horas de trabajo coordinado por 10.000 agentes.

Algunas entradas tocan viejos problemas que llevan décadas abiertos

La entrada 102 afirma demostrar la conjetura de los juegos únicos, propuesta por Subhash Khot en 2002. Otras sostienen que la constante de Catalán es irracional, que el exponente de irracionalidad de pi vale exactamente dos y que la multiplicación de matrices tiene un exponente de coste no superior a 9/4.

La entrada 003 también apunta alto.

Ese manuscrito establece que ninguna función L de Dirichlet tiene un cero con parte real superior a 7/8. No resuelve la hipótesis de Riemann, pero avanza en una dirección que cualquier matemático reconoce al instante.

Dana Moshkovitz, profesora de la Universidad de Texas en Austin, puso el dedo en otro problema menos glamuroso y quizá más inmediato. El texto sobre la conjetura de los juegos únicos está, en sus palabras, “tan horriblemente redactado que resulta imposible de leer sin ayuda de la IA”.

Scott Aaronson, matemático de la Universidad de Texas en Austin, describió el desconcierto con una frase que suena casi a ciencia ficción académica.

"Aparentemente ningún humano ha comprendido todavía ni una sola de estas demostraciones y la carrera para lograrlo acaba de comenzar". - Scott Aaronson, matemático de la Universidad de Texas en Austin

No es una exageración aislada. OpenAI reconoce que los resultados no son comprendidos aún ni siquiera por sus propios matemáticos, una admisión que vuelve más extraño el gesto de publicar centenares de pruebas antes de que exista una lectura humana mínimamente asentada.

La discusión ya no es solo matemática, también es institucional

El grupo asesor sobre matemáticas e inteligencia artificial, formado por Timothy Gowers, Martin Hairer y Edward Witten, pidió que OpenAI publicara esos detalles técnicos antes del 29 de septiembre. La empresa respondió que no se considera vinculada por esas recomendaciones.

Andrew Sutherland, matemático del MIT, lo resumió con una exigencia muy terrenal. Pidió “los recibos” para verificar resultados obtenidos con un modelo propietario que nadie fuera de la empresa puede replicar.

La incomodidad venía de antes. El 11 de septiembre, 25 ganadores de la Medalla Fields, entre ellos Terence Tao, firmaron una declaración donde sostenían que usar problemas abiertos como campo de pruebas para inteligencia artificial perjudica al campo.

Levent Alpöge, investigador de Anthropic, habló del episodio como “el momento más significativo de la historia de las matemáticas”. Frente a eso, la Asociación de Matemáticas Humanas lo definió como “una demostración de poder, no de rigor académico” y pidió interrumpir la colaboración con la empresa.

Incluso el grupo asesor rebajó cualquier lectura triunfal. Aclaró que su implicación no debe interpretarse como un juicio sobre la calidad de los resultados y que la publicación es el comienzo, no el final, una cautela que encaja con el comité de matemáticos en Princeton anunciado semanas antes.

Sam Altman contó en redes sociales que miraba las estrellas “con una admiración extra”. Mientras tanto, tres manuscritos ya habían sido retirados, 14 habían cambiado en menos de un día y 419 de los 719 textos activos seguían sin verificación formal en Lean.

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