La inteligencia artificial ya no solo vigila cuánto corre un coche. En Pamplona también mirará si el conductor toca el móvil, si lleva puesto el cinturón o si cruza un semáforo en rojo.
El Ayuntamiento pondrá en marcha en junio cuatro radares capaces de detectar varias infracciones al mismo tiempo. Cada unidad cuesta 20.000 euros sin IVA, así que la inversión total asciende a 80.000 euros más impuestos.
Los nuevos equipos controlan mucho más que la velocidad
No hablan de una cámara dedicada a una sola falta, sino de dispositivos que identifican excesos de velocidad, cambios de sentido prohibidos, circulación en sentido contrario y giros no autorizados.
También detectan saltarse un semáforo en rojo, no usar el cinturón de seguridad y emplear el teléfono móvil al volante. A eso se suma la invasión o el estacionamiento en pasos de peatones y en zonas delimitadas con líneas amarillas.
Cada vehículo se analiza de forma individual según el carril por el que circula. Ese detalle permite aplicar el límite de velocidad correcto incluso cuando varios coches pasan a la vez por la misma escena.
La ciudad los coloca en altura para ampliar el campo de visión
Normalmente irán en puntos elevados, preferentemente junto a semáforos o estructuras de control del tráfico. No es una elección menor, porque desde esa posición el sistema puede abarcar más maniobras y leer mejor lo que ocurre en varios carriles.
Además, estos equipos trabajan con vehículos que circulan entre 10 y 320 km/h.
Esa amplitud técnica acerca el dispositivo a un vigilante múltiple más que a un radar urbano clásico, una diferencia que recuerda otros controles de tráfico con IA centrados en conductas que duran apenas unos segundos. Mirar la pantalla, girar donde no toca o detenerse sobre un paso de peatones cabe en ese margen mínimo y, aun así, deja rastro.
Los radares soportan frío, calor y tráfico muy distinto
Funcionan entre -30 y 70 grados.
El margen operativo cubre desde el frío intenso hasta el calor extremo, un rango pensado para que el sistema mantenga la vigilancia sin depender de cambios bruscos de temperatura. En la práctica, el dato técnico importa porque estos equipos vivirán a la intemperie y no dentro de una cabina protegida.
Cuatro unidades pueden parecer pocas para una ciudad entera. Pero cuando un solo equipo distingue carriles, examina cada coche por separado y reúne en el mismo punto velocidad, semáforos, giros y móvil, el alcance ya no se mide solo por el número de aparatos, sino por la cantidad de conductas que cada uno observa.
La cifra final resume bien el cambio. Pamplona invertirá 80.000 euros más impuestos en cuatro dispositivos que, desde junio, no solo medirán la velocidad, sino también pequeños gestos al volante que suelen durar un instante.