Pensábamos que los 72.000 millones que Meta gastó en IA en 2025 eran una barbaridad. Era sólo el aperitivo

Este plan no surge de la nada. Es la continuación acelerada de una apuesta que ya venía creciendo sin pausa en 2023, Meta invirtió 28.000 millones de dólares en infraestructura para IA.

03 de febrero de 2026 a las 06:35h
Pensábamos que los 72.000 millones que Meta gastó en IA en 2025 eran una barbaridad. Era sólo el aperitivo
Pensábamos que los 72.000 millones que Meta gastó en IA en 2025 eran una barbaridad. Era sólo el aperitivo

En 2026, Meta podría estar gastando más dinero en infraestructura tecnológica que muchos países en su presupuesto anual de ciencia. Entre 115.000 y 135.000 millones de dólares está previsto que invierta la compañía en centros de datos dedicados a lo que ha bautizado como Meta Superintelligence Labs. Cifras que rozan lo estratosférico y que dibujan un futuro en el que la inteligencia artificial no es solo una herramienta, sino el centro mismo del negocio.

Este plan no surge de la nada. Es la continuación acelerada de una apuesta que ya venía creciendo sin pausa en 2023, Meta invirtió 28.000 millones de dólares en infraestructura para IA. Al año siguiente subió a 39.000 millones. En 2025, la previsión se corrigió al alza en octubre, pasando de 66.000 a 72.000 millones. Cada trimestre parece marcar un nuevo punto de inflexión en la carrera por la supremacía artificial. Y esta inversión no se limita a servidores o cables. También incluye una campaña publicitaria millonaria más de 6 millones de dólares destinados a vender al público la idea de que estos centros de datos son tan necesarios como una escuela o un hospital.

El giro estratégico de Zuckerberg

Detrás de las cifras hay una reorganización profunda. Mark Zuckerberg ha reorientado recursos desde el Metaverso, un proyecto que consumió miles de millones y generó escepticismo, hacia el desarrollo de inteligencia artificial. El mensaje es claro el futuro inmediato no está en los mundos virtuales, sino en las máquinas que piensan. El laboratorio de inteligencia artificial ahora está ubicado junto al despacho del CEO, un símbolo físico de su prioridad absoluta.

Este cambio ha tenido consecuencias humanas. Se han producido despidos en áreas consideradas menos estratégicas, mientras se impulsan contrataciones de expertos en aprendizaje automático, procesamiento del lenguaje y visión por computadora. La compañía está construyendo desde cero un ecosistema de talento, con la mirada puesta en competir con gigantes como Google, que ya opera con su modelo Gemini.

Lo que viene Avocado y Mango

Meta aún no ha lanzado sus nuevos modelos de IA al público, pero ya tienen nombre y propósito. Avocado es su apuesta por un modelo de lenguaje avanzado, capaz de entender y generar texto con mayor fluidez y contexto. Mango, por su parte, se enfoca en la generación de imágenes, una carrera en la que empresas como OpenAI o Midjourney llevan ventaja.

Estos nombres suenan a algo orgánico, casi doméstico, pero sus capacidades podrían transformar cómo interactuamos con las redes sociales, los anuncios o incluso la información que consumimos. Imagina un asistente que no solo responde preguntas, sino que anticipa tus intereses, crea imágenes a partir de una frase o redacta contenidos en tu estilo personal. Ese es el horizonte.

Resultados que tranquilizan al mercado

En el cuarto trimestre de 2025, Meta presentó unos resultados que dejaron pocas dudas sobre la salud de su negocio. Ingresos por 59.000 millones de dólares, un 24% más que el año anterior. Beneficio neto de 22.800 millones, por encima de las previsiones. Los inversores, antes escépticos ante el gasto desbordado en IA, respondieron con entusiasmo las acciones subieron un 10%.

Es un cambio notable respecto al trimestre anterior, cuando el mismo mercado castigó a la compañía con una caída del 8%, preocupado por el rumbo. Ahora, tras ver beneficios sólidos y una estrategia clara, muchos parecen estar dispuestos a creer en la gran apuesta de Zuckerberg.

La tecnología avanza, pero también la forma en que las empresas narran su transformación. Meta no solo está construyendo centros de datos; está reconstruyendo su identidad. Y lo hace con una mezcla de ambición desmedida, corrección de rumbo y una fe casi inquebrantable en el poder de la inteligencia artificial para definir la próxima década.

Sobre el autor
Redacción
Ver biografía