Por primera vez, China superó a EE. UU. en estudios presentados en NeurIPS 2025

"Por primera vez, China presentó más estudios que Estados Unidos"

01 de abril de 2026 a las 07:47h
Por primera vez, China superó a EE. UU. en estudios presentados en NeurIPS 2025
Por primera vez, China superó a EE. UU. en estudios presentados en NeurIPS 2025

En la comunidad científica, hay ciertos hitos que marcan el pulso del progreso. NeurIPS la Conferencia sobre Sistemas de Procesamiento de Información Neuronal es uno de esos termómetros. Cada diciembre, los mejores investigadores en inteligencia artificial del mundo se reúnen para presentar avances que luego se convierten en estándares. Hasta hace poco, Estados Unidos dominaba esta cita con holgura. Pero en 2025, algo cambió. Por primera vez, China presentó más estudios que Estados Unidos. No fue un empate, ni una ventaja mínima fue una señal clara de que el centro de gravedad de la IA global está en movimiento.

El cambio de mapa

El análisis, basado en 600 artículos y casi 4.000 investigadores, revela una transformación profunda. En 2019, apenas el 29% de los autores en NeurIPS habían comenzado sus carreras en China. Para 2025, esa cifra se disparó al 50%. Al mismo tiempo, la proporción de investigadores que iniciaron su trayectoria en Estados Unidos cayó del 20% al 12%. Nueve de las diez instituciones que más investigadores aportan a NeurIPS 2025 están en China. Entre ellas, la Universidad de Tsinghua destaca con el 4% de todos los autores analizados, mientras que el MIT, referente histórico, aporta solo el 1%. La brecha no es de detalle es estructural.

Y aquí entra en juego un fenómeno clave el retorno del talento. Durante décadas, muchos investigadores chinos brillantes se formaron en Estados Unidos y Europa, pero rara vez regresaban. Ahora, la tendencia se ha revertido. En 2019, solo el 12% de los investigadores chinos que hicieron posgrado en el extranjero regresaron a su país. En 2025, ese número ha subido al 28%. Y entre quienes se gradúan en China, el 65% ahora se queda a trabajar allí, frente al 33% de hace apenas seis años.

El imán del talento

¿Qué ha cambiado? En parte, el dinero. Programas como el Plan de los Mil Talentos ofrecen hasta 100.000 dólares anuales, además de ayudas para vivienda y recursos para investigación. Pero también hay factores en el otro lado del Pacífico. Recortes en financiación científica, incertidumbre en los visados y una creciente desconfianza hacia investigadores de origen chino en Estados Unidos están empujando a muchos a reconsiderar su futuro. No se trata solo de salarios es de estabilidad, de pertenencia, de posibilidad de hacer ciencia sin sospechas cruzadas.

Un ejemplo ilustrativo es el caso de DeepSeek, una de las empresas emergentes más prometedoras en IA generativa. Ninguno de sus principales contribuidores tiene un título universitario fuera de China. Esto contrasta con el modelo tradicional, donde el prestigio se medía por el paso por Stanford, MIT o Carnegie Mellon. Hoy, las élites científicas chinas no necesitan ese sello de validación occidental. Y eso dice mucho.

Un nuevo equilibrio global

Si hoy cerca del 37% de los mejores investigadores del mundo trabajan en instituciones chinas, frente al 32% en Estados Unidos, las proyecciones son claras si esta tendencia continúa, en 2028 los investigadores que operan desde China podrían superar a los de Estados Unidos por dos a uno. No es una cuestión de nacionalismo científico, sino de dónde se genera el conocimiento, dónde se toman las decisiones y quién define el futuro tecnológico.

Entre los autores que publican desde Estados Unidos, llama la atención que el 35% se haya graduado en universidades chinas la misma proporción que los formados en universidades estadounidenses. Es un dato revelador el talento chino no solo está regresando, sino que también sigue alimentando la ciencia en el extranjero, aunque ahora con una mayor capacidad de retención en casa.

El cambio no es solo cuantitativo. Es cultural, político, económico. La carrera por la inteligencia artificial ya no se libra solo en los laboratorios se libra en las políticas migratorias, en los presupuestos nacionales, en la confianza que un país es capaz de ofrecer a sus científicos. Y mientras Estados Unidos parece atrapado en una paradoja necesita el talento extranjero pero lo trata con recelo, China está construyendo un ecosistema donde ese talento no solo se forma, sino que se queda. El mapa de la innovación global ya no se lee como antes.

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