Radical Numerics trata a un paciente con virus diseñados por IA contra bacterias resistentes

La empresa de San Francisco anunció el primer uso compasivo en una persona de fagos creados con inteligencia artificial para atacar bacterias resistentes a antibióticos.

26 de octubre de 2026 a las 07:13h
Radical Numerics trata a un paciente con virus diseñados por IA contra bacterias resistentes
Radical Numerics trata a un paciente con virus diseñados por IA contra bacterias resistentes

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Un paciente ya ha recibido un tratamiento hecho con virus diseñados por inteligencia artificial para atacar bacterias resistentes a los antibióticos.

La prueba la ha anunciado Radical Numerics, una empresa de San Francisco, bajo la figura de uso compasivo. La compañía sostiene que es la primera vez que se intenta una terapia de este tipo en una persona.

Omnii-1 pasó del diseño digital al tubo de ensayo

Antes de llegar al paciente, el equipo presentó su modelo Omnii-1 y lo usó para crear variantes viables de bacteriófagos, que son virus capaces de infectar bacterias pero no células humanas. Después probó esas variantes en laboratorio contra bacterias obtenidas de la misma infección. En ese tramo previo, la empresa asegura que la mezcla con variantes diseñadas por Omnii-1 eliminó el aislado resistente en laboratorio.

Hay un matiz que cambia la lectura del anuncio. Radical Numerics no ha publicado los resultados clínicos del paciente ni ha explicado qué infección padecía, con el argumento de proteger su privacidad.

Eric Nguyen, director ejecutivo de Radical Numerics, vincula ese silencio al consentimiento del paciente y a acuerdos de confidencialidad. De momento, lo que existe es un informe difundido en la propia web de la empresa, sin revisión por otros científicos y sin publicación en una revista especializada.

La idea no nació de la nada y ya tenía un precedente

El antecedente más cercano apareció el año pasado, cuando investigadores de la Universidad de Stanford y del Arc Institute crearon fagos contra E. coli con ayuda de inteligencia artificial. Ese trabajo sirve como referencia para entender por qué esta noticia no cae del cielo, aunque aquí el salto consiste en haber administrado después el cóctel viral a un paciente. Quien quiera seguir esa línea de investigación puede encontrar un antecedente útil en virus creados para E. coli.

No es un detalle menor.

Diseñar un virus en ordenador ya llamaba la atención por sí solo, pero usarlo contra una infección real mueve la conversación a otro terreno. Ahí dejan de importar solo la potencia del modelo o la elegancia del diseño y entran en juego algo mucho más áspero, que es si el paciente mejora, cuánto dura el efecto y qué vigilancia hace falta después.

Los médicos no cierran el caso cuando termina la infusión

La terapia con fagos puede durar desde un par de días hasta unas semanas. Luego los médicos deben seguir al paciente durante meses para comprobar evolución, recaídas y respuesta bacteriana.

Radical Numerics también menciona pruebas de su modelo para predecir qué fagos pueden infectar a Pseudomonas aeruginosa, una bacteria asociada a infecciones en pacientes quemados y a problemas pulmonares en personas con fibrosis quística. Ese dato amplía el foco más allá de un caso individual y lo conecta con infecciones especialmente difíciles, como ya ocurre en otros trabajos sobre bacterias resistentes y fagos.

La ambición de la empresa consiste en diseñar y fabricar fagos a medida para cada infección bacteriana. Por ahora, sin embargo, la escena termina antes de la parte decisiva, porque existe un paciente tratado, un resultado in vitro positivo y un seguimiento que puede alargarse durante meses, pero todavía no hay datos clínicos públicos sobre lo que ocurrió dentro de su cuerpo.

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