Reactores nucleares de submarinos de la Guerra Fría podrían alimentar centros de IA en Tennessee

"Reutilizar reactores militares para uso civil sería un territorio no explorado" - Bloomberg, medio especializado en economía y tecnología

02 de enero de 2026 a las 17:55h
Reutilizar reactores militares
Reutilizar reactores militares

Imaginemos por un momento que los motores que impulsaron submarinos silenciosos bajo los océanos durante la Guerra Fría, diseñados para no hacer ruido ni fallar jamás, pudieran ahora alimentar los cerebros digitales del futuro. No con fines militares, sino para hacer funcionar centros de datos que entrenan inteligencias artificiales, almacenan información masiva o simulan nuevos materiales. Eso es exactamente lo que propone una empresa llamada HGP, y aunque suena a ciencia ficción, está más cerca de la realidad de lo que parece.

Del fondo del mar a los servidores del futuro

La solicitud presentada por HGP al Departamento de Energía de Estados Unidos no es una propuesta cualquiera. Es un puente inédito entre dos mundos que, hasta ahora, apenas se rozaban la energía nuclear militar y la infraestructura civil del siglo XXI. La idea es clara. Dos reactores nucleares retirados de buques de la Marina estadounidense, modelos A4W de Westinghouse y S8G de General Electric, podrían ser reconvertidos para alimentar un centro de datos en Oak Ridge, Tennessee. Un lugar con historia. Oak Ridge fue uno de los sitios clave del Proyecto Manhattan. Hoy, se perfila como un nuevo epicentro energético, pero esta vez con un propósito civil.

Los reactores en cuestión proceden de una flota que ha navegado con una fiabilidad casi mítica. Según la World Association of Nuclear Operators (WANO), la Marina de EEUU acumula más de 6.200 años-reactor de experiencia operativa sin ningún incidente radiológico. Desde 1959, al menos 526 núcleos de reactor han funcionado en buques sin una sola fuga peligrosa. Este historial no es casual. La estandarización extrema, el mantenimiento riguroso y la formación de élite de los operadores han convertido a la flota nuclear estadounidense en un caso único de ingeniería segura y sostenida.

La ecuación de la soberanía energética

En los documentos internos de HGP, aparece una frase que resume todo: "Soberanía de la cadena de suministro de energía = Defensa nacional". No es solo una declaración técnica. Es un mensaje político, casi filosófico. En un mundo donde las redes eléctricas son vulnerables, donde la demanda de energía para centros de datos crece a un ritmo del 20% anual, y donde la dependencia de combustibles fósiles o de cadenas de suministro externas genera inestabilidad, la energía nuclear ofrece una alternativa densa, constante, independiente.

El proyecto prevé generar entre 450 y 520 megavatios de electricidad continua. ¿Qué significa eso en términos cotidianos? Es suficiente para abastecer a una ciudad de tamaño medio, como Chattanooga o Boise. Pero aquí no se trata de hogares. Se trata de infraestructura crítica. Centros de datos que consumen energía a un ritmo desorbitado. Un solo centro de IA de última generación puede usar más electricidad que decenas de miles de casas. Reutilizar reactores nucleares sería un salto cuántico en la búsqueda de energía limpia, estable y estratégicamente controlada.

El precio del reencarnar una máquina de guerra

Nada de esto es barato ni sencillo. La adaptación de cada megavatio podría costar entre uno y cuatro millones de dólares. En total, se necesitarían entre 1.800 y 2.100 millones de dólares en inversión privada para construir las infraestructuras asociadas. Además, HGP plantea un reparto de ingresos con el Gobierno estadounidense, un fondo dedicado al desmantelamiento futuro del reactor y una solicitud de garantía de préstamo al Departamento de Energía. Todo forma parte de un modelo de colaboración público-privada que busca minimizar riesgos y maximizar impacto.

Pero hay una pregunta que flota sobre todo el proyecto ¿es posible operar un reactor diseñado para un submarino en tierra firme, con fines comerciales?

"Reutilizar reactores militares para uso civil sería un territorio no explorado" - Bloomberg, medio especializado en economía y tecnología

Nadie lo ha hecho antes. No hay precedentes legales, regulatorios ni de seguridad pública. La Nuclear Regulatory Commission (NRC) tendría que reevaluar estándares, responsabilidades y protocolos. Y aunque la Marina tenga un historial impecable, su entorno es cerrado, jerárquico, militar. El mundo civil es más complejo, más transparente, más exigente.

El hombre detrás del plan

Al frente de HGP está Gregory Alvaro Forero, presidente de HGP Intelligent Energy y HGP Storage desde 2013. Su perfil no es el de un típico emprendedor tecnológico. Detrás de su nombre hay una trayectoria vinculada a la energía, la seguridad y la logística. No da muchas entrevistas, pero en los documentos corporativos deja entrever una visión estratégica la energía no es un commodity. Es un activo de defensa. Y si puedes controlarla desde la fuente hasta el consumo, ganas soberanía.

¿Qué sigue? El silencio del Gobierno

Por ahora, todo sigue siendo una propuesta. La carta fue enviada. La solicitud está en manos del Departamento de Energía, específicamente de la Office of Energy Dominance Financing, una oficina creada bajo la iniciativa Genesis Mission impulsada desde la Casa Blanca. El nombre ya lo dice todo no se trata solo de energía. Se trata de dominio.

La primera fase del proyecto podría comenzar tan pronto como 2029. Ocho años no son muchos en el tiempo de la energía nuclear. Pero son una eternidad en el ritmo del mundo digital. Si el plan avanza, marcará un antes y un después en cómo concebimos la energía, la seguridad y la innovación. No se trataría solo de reciclar maquinaria. Sería un acto simbólico convertir herramientas de poder militar en cimientos de progreso civil.

El reto no es técnico. Es cultural. Es político. Es ético. Pero si hay algo que la historia nos enseña, es que las mejores transformaciones comienzan donde nadie se atrevía a mirar. Y a veces, el motor más seguro del mundo no está en un laboratorio. Está bajo el mar, esperando una segunda misión.

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