Roman Yampolskiy avisa: 'En cinco años todo el trabajo físico también podrá automatizarse' y habla de un paro del 99%

El experto en IA y ciberseguridad sitúa en cinco años la automatización del trabajo físico y advierte de un escenario de desempleo del 99%, con pocos oficios salvados por el valor humano.

22 de julio de 2026 a las 13:07h

Añadir Mangas Verdes como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora

Roman Yampolskiy dibuja un horizonte abrupto para el empleo.

El experto en inteligencia artificial y ciberseguridad llevó esa idea al podcast Diary of a CEO, donde situó en apenas cinco años la automatización del trabajo físico. Su diagnóstico no se queda en oficinas ni en tareas de pantalla, porque también alcanza a los empleos que hoy dependen de manos, desplazamiento y presencia.

Yampolskiy sitúa el golpe más allá del trabajo de oficina

Su pronóstico es tajante cuando afirma que en cinco años todo el trabajo físico también podrá automatizarse. Dicho de otro modo, la frontera que durante años parecía proteger a repartidores, operarios o conductores empezaría a desdibujarse al mismo ritmo que la de muchos empleos administrativos.

"En cinco años todo el trabajo físico también podrá automatizarse" - Roman Yampolskiy, experto en IA y ciberseguridad

No habla de una sustitución parcial ni de un ajuste gradual del mercado laboral. Yampolskiy sostiene que dejará de tener sentido contratar humanos para la mayoría de los trabajos, una frase que empuja la discusión fuera del terreno habitual de la productividad y la coloca en el de la utilidad social del empleo.

El 99% que menciona no describe una crisis corriente

Aquí aparece la cifra que da dimensión a su advertencia.

"No estamos hablando de un 10% de paro, que ya da miedo, sino de un 99%" - Roman Yampolskiy, experto en IA y ciberseguridad

Ese contraste entre un 10% y un 99% cambia por completo la escala del problema. Ya no plantea una economía con sectores dañados, sino un escenario donde trabajar dejaría de ser la norma para casi todos y pasaría a ser una excepción reservada a nichos muy concretos.

Algunos oficios seguirían vivos porque nadie paga solo por eficiencia

Sin embargo, incluso dentro de ese panorama, Yampolskiy deja una rendija abierta para ciertos empleos. Seguirían existiendo trabajos donde el valor no reside solo en el resultado, sino en el vínculo humano que acompaña al servicio por razones sociales, culturales o emocionales.

Ahí encajan los psicólogos.

La idea tiene algo reconocible en la vida cotidiana, porque una parte del trabajo humano no consiste únicamente en resolver un problema, sino en escuchar, acompañar o dar sentido a una experiencia. En esos casos, el cliente no paga solo por una respuesta correcta, también paga por la relación con otra persona.

Supervisar la IA y explicar su valor perfila otro refugio laboral

Yampolskiy también reserva espacio para quienes vigilen el funcionamiento de los sistemas automáticos. Tendrán futuro los profesionales que supervisen la IA y los que apliquen y transmitan su valor a empresas y ciudadanos, dos perfiles que desplazan el foco desde la ejecución directa hacia el control, la traducción y la mediación.

Esa salida no elimina la tensión de fondo. Si la mayoría de los trabajos pierde sentido económico para las empresas y solo sobreviven los oficios ligados al trato humano o a la supervisión de máquinas, la pregunta deja de ser qué tareas hará la IA y pasa a ser quién seguirá encontrando un lugar fuera de ese 99%.

Sobre el autor
Redacción
Ver biografía