Rusia lanza GigaChat y Alice AI, pero sigue atada a chips Nvidia y modelos chinos

Sberbank, Yandex y MTS ya tienen asistentes y modelos propios, pero Rusia sigue sin acceso a chips avanzados de Nvidia y depende de tecnología china adaptada.

09 de junio de 2026 a las 15:58h
Rusia lanza GigaChat y Alice AI, pero sigue atada a chips Nvidia y modelos chinos
Rusia lanza GigaChat y Alice AI, pero sigue atada a chips Nvidia y modelos chinos

Rusia quiere tener modelos de inteligencia artificial propios, pero la carrera no empieza en el laboratorio sino en el almacén de chips. Ahí aparece la primera contradicción. El país ha logrado poner en circulación asistentes y modelos empresariales, aunque sigue sin acceso a los procesadores avanzados de Nvidia que hoy marcan el ritmo del entrenamiento.

Sberbank desarrolla GigaChat, accesible por web para quienes tienen cuenta en la entidad. Yandex ofrece Alice AI en su página oficial, en inglés y ruso, sin soporte para español. MTS, por su parte, impulsa MTS AI con modelos Cotype orientados a crear agentes para aplicaciones empresariales.

El escaparate existe, pero la base técnica sigue limitada

Hace tres meses llegó GigaChat-3.1-Ultra-702B, un modelo de pesos abiertos derivado de DeepSeek 702B A36B y disponible en Hugging Face.

Su rendimiento en benchmarks se mueve en un nivel similar al de DeepSeek v3, lanzado en diciembre de 2024, y al de Qwen3-235B, lanzado en abril de 2025. El matiz importa porque no hablamos de una arquitectura nacida desde cero, sino de una adaptación sobre modelos abiertos chinos anteriores.

Esa dependencia explica buena parte del paisaje actual. Los modelos rusos suelen partir de versiones antiguas de sistemas abiertos chinos y luego se ajustan al ruso, un camino que permite avanzar, aunque también revela hasta qué punto el desarrollo local discurre condicionado por tecnología ajena.

Además, los filtros de censura siguen una lógica parecida a la china para apartar temas delicados. No es un detalle menor. Cuando un modelo evita ciertas preguntas, también delimita qué tipo de conversación pública puede sostenerse con él.

Sin chips de entrenamiento, la autonomía se vuelve relativa

El veto estadounidense a chips y tecnología avanzada actúa como cuello de botella para los modelos rusos.

Rusia no tiene acceso a los chips avanzados de Nvidia que hoy se usan para entrenar sistemas de gran tamaño. Sberbank intenta adquirir chips Huawei Ascend 950, pensados para inferencia y no para entrenamiento, en un mercado donde además las empresas chinas tienen prioridad de acceso.

Ahí entra otra capa de dificultad. ByteDance, Tencent y Alibaba ya han realizado pedidos prioritarios de chips chinos, lo que reduce todavía más el margen ruso para conseguir hardware. En otras palabras, no basta con mirar a China como alternativa si la cola también está llena.

De hecho, ese desplazamiento hacia hardware chino conecta con los sistemas Ascend de Huawei, concebidos para sostener la inferencia sin depender del ecosistema de Nvidia. El problema para Rusia es que comprar no equivale a controlar la cadena de suministro.

La fuga de ingenieros complica lo que no puede comprarse

Entrenar un gran modelo exige chips, electricidad y también equipos capaces de afinarlos. El conflicto con Ucrania provocó la salida de ingenieros rusos, y esa pérdida de talento empuja a Sber a lanzar campañas para captar perfiles universitarios.

No resulta casual que Baikal Electronics sitúe sus planes de chips de IA en 2029 o 2030. La fecha da una medida del desfase. Mientras otros actores compiten por capacidad inmediata, Rusia todavía coloca parte de su apuesta industrial varios años por delante.

Ese retraso industrial se entiende mejor si se observa cómo el control de chips y acceso define hoy la jerarquía global de la IA. Quien no domina ese punto de partida acaba adaptando modelos, comprando ventanas de oportunidad o esperando turnos ajenos.

La misma tecnología aparece en el frente y en los laboratorios

Mientras el sector civil intenta construir modelos competitivos, Rusia utiliza miniPCs de IA Nvidia Jetson en sus misiles Shahed durante el conflicto con Ucrania. La imagen resume una paradoja incómoda. Falta acceso estable a hardware puntero para entrenar modelos, pero componentes de IA siguen apareciendo en sistemas militares.

Baikal Electronics sitúa sus chips de IA en 2029 o 2030, pero la presión no está en una fecha lejana. Está en el presente de unos modelos que compiten con adaptaciones de tecnología china, con filtros de censura similares y con un mercado de chips donde otros compran primero.

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