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La banca española vuelve a recortar plantilla, pero esta vez la palabra que acompaña al ajuste ya no es solo digitalización. También aparece la inteligencia artificial, convertida en una promesa de eficiencia mientras Santander, BBVA y Sabadell activan en 2026 prejubilaciones o bajas incentivadas.
Hay un dato que ordena el momento. El Santander prevé generar 1.000 millones de euros entre mejoras de ingresos y recortes de gastos apoyados en la inteligencia artificial, dentro del plan estratégico que presentó en febrero en Londres.
El ajuste ya empezó en tres grandes bancos
La secuencia no afecta por igual a todo el sector. Santander inició la semana pasada la negociación con los sindicatos de un plan de prejubilaciones vigente, en principio, durante tres años.
En esa oferta, el banco mantiene las condiciones del ERE de 2021. Plantea el 74% del salario para empleados de entre 55 y 57 años y el 76% para quienes superan los 58.
BBVA optó por otra fórmula. Abrió un plan de bajas incentivadas al que se apuntaron 750 trabajadores de una plantilla global de más de 120.000 empleados, con 230 salidas en España, y reservó 125 millones de euros para cubrir ese proceso.
Peio Belausteguigoitia, responsable en España del BBVA, fijó el alcance de esa vía la semana pasada.
"No se han producido más bajas por esta vía en España" - Peio Belausteguigoitia, responsable en España del BBVA
Sabadell también ha reactivado su propio plan de prejubilaciones. Va dirigido a empleados mayores de 58 años, que pueden recibir hasta el 75% de su salario, y ya ha atraído a unos 400 trabajadores, con una provisión de 90 millones de euros para la entidad.
Los recortes actuales llegan después de otra década de salidas
No es un episodio aislado. Santander prescindió de 3.500 trabajadores tras el Covid-19, de 3.200 en 2019 y de 1.100 en 2017 después de la adquisición del Popular.
BBVA cargaba ya con otro antecedente de gran tamaño. En 2021 despidió a 2.725 trabajadores y, tras su opa al Sabadell, llegó a plantear recortes adicionales que incluían el cierre de 300 oficinas y ahorros de 325 millones.
Sabadell también había pasado por ese mismo filtro. Bajo el mandato de César González-Bueno ejecutó en 2021 un despido colectivo con la salida de más de 2.000 empleados.
Durante la opa del BBVA en la primavera de 2024, además, el plan de prejubilaciones de Sabadell quedó congelado. Su reactivación ahora devuelve al primer plano una pregunta conocida en el sector, si los ajustes eran una pausa o solo estaban esperando otro momento.
La excepción de 2026 también dice algo del sector
CaixaBank marca, por ahora, la diferencia. Tras ejecutar el mayor ERE de la historia de España después de su fusión con Bankia, con 6.500 salidas, es el único de los grandes bancos que todavía no ha iniciado ajustes en 2026.
Ese contraste importa porque revela que el ajuste no responde a una única plantilla ni a una sola operación corporativa. En unos casos pesa la integración de negocios, en otros la reordenación de oficinas, y ahora entra en escena una capa nueva ligada a la automatización de tareas y al ahorro de costes.
Fuera de las cifras inmediatas, la IA en la banca ya no aparece solo como herramienta comercial o de atención al cliente. También empieza a asomar en los balances como argumento para reorganizar trabajo, una tensión que recuerda a los despidos para financiar IA que ya se observan en otros sectores.
Un asesor de varios bancos españoles anticipa que estas medidas seguirán encadenándose en los próximos años por la eclosión de la banca digital y la inteligencia artificial. La paradoja queda a la vista en una cifra muy concreta, mientras Santander liga 1.000 millones de euros a ingresos y recortes apoyados en IA, solo en el último año redujo su plantilla global un 4% con la salida de 8.350 trabajadores, unos 800 de ellos en España.