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En Lübbenau, sobre los terrenos de una antigua central eléctrica de Brandeburgo, el grupo propietario de Lidl y Kaufland ha decidido levantar una de las infraestructuras más costosas de su historia digital.
Schwarz Digits invertirá 11.000 millones de euros en un centro de datos de inteligencia artificial que ocupará 13 hectáreas y reunirá unos 100.000 procesadores gráficos para entrenar modelos. La imagen tiene algo de cambio de época, porque donde antes hubo carbón ahora se prepara una fábrica de cálculo.
La antigua central ahora alojará 100.000 procesadores gráficos
El calendario también retrata la escala del proyecto. Está previsto terminar un nuevo edificio cada tres meses y las primeras salas de servidores entrarán en funcionamiento a finales de 2027.
No será una instalación aislada dentro del grupo. Este será el cuarto centro de datos de este tipo que Schwarz despliega en Alemania y uno de sus futuros clientes ya tiene nombre, la Policía de Baden-Württemberg.
Rolf Schumann, codirector general de Schwarz Digits, sitúa el proyecto en la rutina diaria de la compañía.
"Solo dentro del grupo empresarial calculamos cada noche mil millones de decisiones de IA" - Rolf Schumann, codirector general de Schwarz Digits
Esa cifra ayuda a entender por qué una cadena de distribución mira ahora al suelo industrial y a la potencia de cálculo con la misma atención que antes reservaba a la logística. En el cuerpo de una compra hay mucho más que un tique, porque cada pedido, cada reposición y cada patrón de consumo deja datos que terminan alimentando sistemas automáticos.
Ahí aparece la segunda capa del proyecto, la del control sobre la información sensible. Schumann llegó a decir sobre los datos generados en las compras que nunca los pondría en manos de terceros.
Después formuló la apuesta en términos de soberanía tecnológica.
"Aquí creamos la infraestructura independiente y segura que permite a empresas y ciudadanos mantener el control sobre sus datos y diseñar nuestro futuro digital de forma autónoma" - Rolf Schumann, codirector general de Schwarz Digits
Alemania lleva meses encadenando proyectos de este tipo, desde una fábrica de IA en Múnich hasta nuevas instalaciones concebidas para concentrar potencia de cálculo. Schwarz añade ahora un rasgo propio, porque vincula esa infraestructura no solo al negocio minorista, sino también al manejo de datos que considera demasiado delicados para externalizarlos.
El agua circulará en un circuito cerrado y el calor llegará a 75.000 hogares
Stefan Hees, responsable del área de centros de datos y servicios informáticos de Schwarz Digits, explicó que el agua de refrigeración sale del grifo y permanece en un circuito cerrado sin necesidad de reposición. Es un detalle técnico con peso político, porque el consumo de agua y energía se ha convertido en una de las preguntas más incómodas alrededor de la IA.
Todo el centro funcionará con electricidad de fuentes renovables y contará con paneles solares capaces de generar unos 520.000 kilovatios hora al año. Durante los meses fríos, además, el calor residual se aprovechará para suministrar calefacción urbana a 75.000 hogares.
El nuevo centro creará 60 puestos de trabajo en una primera fase, repartidos entre 30 empleos de seguridad y 30 del área técnica.
La elección de Lübbenau tampoco parece casual. El Gobierno federal destina 40.000 millones de euros hasta 2038 a las antiguas regiones carboníferas mediante la Ley de Refuerzo Estructural, y desde 2023 las empresas de la zona pueden solicitar ayudas del Fondo de Transición Justa de la Unión Europea.
Hay una ironía difícil de pasar por alto. Una antigua geografía del carbón, financiada para buscar otra vida industrial, acabará calentando 75.000 hogares con el calor sobrante de máquinas dedicadas a entrenar inteligencia artificial.