Steven Spielberg: 'No creo que exista ningún sustituto para el alma' y limita la IA a buscar localizaciones

Spielberg defiende usar la inteligencia artificial solo para tareas de apoyo, como localizar escenarios o documentos, y rechaza que decida guion, diálogos o puesta en cámara.

29 de mayo de 2026 a las 07:58h
Steven Spielberg: 'No creo que exista ningún sustituto para el alma' y limita la IA a buscar localizaciones
Steven Spielberg: 'No creo que exista ningún sustituto para el alma' y limita la IA a buscar localizaciones

Hollywood ya prueba herramientas de inteligencia artificial, pero Steven Spielberg dibuja una frontera muy concreta entre la ayuda técnica y la creación. Para el director, una cosa es ahorrar tiempo en tareas de apoyo y otra muy distinta delegar decisiones que afectan al pulso íntimo de una película.

Lo explicó en una conversación con Michelle Obama, ex primera dama de Estados Unidos, al hablar de aquello que una máquina puede hacer y de lo que, a su juicio, no debería tocar cuando entra en juego la mirada de un cineasta.

"No creo que exista ningún sustituto para el alma. No creo que eso sea un algoritmo que pueda inventarse… No me digas que no tengo al antagonista adecuado en esta historia, no me digas cómo escribir mis diálogos, no me digas dónde tiene que colocarse la cámara… Si la IA quiere ayudarme a encontrar localizaciones, genial. Nos ahorra trabajo… Utiliza la IA como una herramienta, pero no como la última palabra en nada creativo" - Steven Spielberg, director

Spielberg sí acepta ayudas cuando reducen trabajo previo

Ahí aparece el matiz más interesante. Spielberg no plantea un rechazo total a la inteligencia artificial, sino un uso acotado a tareas que aceleran el trabajo de preparación y documentación sin invadir la parte expresiva de la obra.

Entre esos usos cita la búsqueda de localizaciones, la consulta de datos históricos y la localización de documentos para desarrollar historias. La utilidad aparece cuando la IA recorta tareas mecánicas y de apoyo, no cuando intenta decidir el tono, el conflicto o el encuadre.

Ese reparto de funciones no es menor. En el cine, encontrar un escenario, rastrear archivos o comprobar detalles de época puede consumir horas o días, de modo que cualquier herramienta que reduzca esa carga altera la trastienda del rodaje aunque no toque el corazón narrativo.

La realización queda fuera de ese margen

Frente a esa apertura limitada, Spielberg fija una negativa clara durante la fase de realización cinematográfica. Para él, ahí la inteligencia artificial no tiene propósito.

No habla solo del guion o de los diálogos. También incluye decisiones visuales tan concretas como la colocación de la cámara, un terreno donde el cine deja de ser mera organización de información y pasa a convertirse en punto de vista.

Algunos estudios de Hollywood ya han empezado a hacer pruebas con estas tecnologías, lo que vuelve más visible la tensión. La industria explora herramientas capaces de acelerar procesos, mientras una de sus voces más reconocibles recuerda que la eficiencia no resuelve por sí sola una elección creativa.

Esa fricción cabe en una escena muy simple. La máquina puede ayudar a encontrar un lugar donde rodar, pero Spielberg rechaza que le diga quién debe ser el antagonista, cómo deben sonar los diálogos o dónde debe ir la cámara.

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