Las becas ya no arrancan con un pase por recepción y una carpeta de bienvenida. En muchas compañías, el primer día empieza semanas antes y llega con claves, datos, cultura corporativa y una presión nueva que tiene bastante que ver con la inteligencia artificial.
Mayte Madrid, responsable de becas de la consultora Randstad Rpo, describe un proceso que busca rebajar el vértigo del estreno laboral. Se le envía un kit de bienvenida digital, se automatiza la recogida de datos y se le da acceso a la cultura corporativa semanas antes, una fórmula pensada para reducir la ansiedad de quien entra por primera vez en una organización.
Telefónica y BBVA adelantaron la integración de sus becarios
La lógica ha cambiado porque también cambió el trabajo de entrada. Randstad explica que muchas posiciones de bajo valor añadido desaparecen porque la IA resuelve esas tareas en segundos, pero las plazas de becarios no se encogen por ese motivo. Mayte Madrid sostiene que se mantienen o crecen porque hace falta supervisión humana sobre el resultado que producen esas herramientas.
Ahí aparece una contradicción interesante. La automatización borra tareas rutinarias, pero al mismo tiempo obliga a las empresas a incorporar jóvenes con criterio suficiente para revisar, interpretar y corregir lo que una máquina entrega a gran velocidad.
Telefónica lo ha llevado a terrenos muy concretos. Más del 90 % de sus becarios termina incorporado en áreas definidas como inteligencia artificial, datos, ciberseguridad e ingeniería.
Virginia Lozano, gerente de Incorporación de Talento y Marca Empleadora, sitúa esa evolución en un cambio de enfoque.
"El onboarding para becarios ha evolucionado a modelos más estratégicos que aceleran su integración, aprendizaje y conexión con la compañía desde el primer día, con acompañamiento cercano e inmersión real, con experiencias más personalizadas e híbridas, con mayor tutorización e integración temprana en los equipos y en nuestra cultura". - Virginia Lozano, gerente de Incorporación de Talento y Marca Empleadora
Esa integración temprana no queda solo en los manuales internos. Adriana Casillas, becaria de 22 años en el área de Comunicación Interna de Telefónica, cuenta que la orientaron durante la adaptación y que además le fueron dando responsabilidades para involucrarla en proyectos, eventos y situaciones reales.
Mientras tanto, BBVA ha optado por dividir mejor el mapa del talento. Sus programas de becas distinguen entre Be Talent Data Program para analistas y científicos de datos, Future Designers Program para profesionales de diseño, Behavioral Economics Program centrado en economía conductual y BBVA CIB New Generation Program orientado a banca corporativa y de inversión.
BBVA filtró 700 candidaturas para quedarse con 53 perfiles
La selección también se parece menos a una práctica universitaria convencional y más a una primera prueba de acceso al mercado. En Be Talent, BBVA escogió a 53 jóvenes entre 700 postulantes después de una prueba de análisis de datos para resolver un reto financiero real.
Después llegó otro dato que ayuda a medir la apuesta. BBVA contrató a 23 participantes tras el paso por ese programa, una proporción que convierte la beca en una puerta de entrada bastante más directa de lo que era habitual hace unos años.
María Gómez Seco, responsable de Atracción de Talento y Movilidad de BBVA, enmarca ese giro en una idea sencilla. La incorporación ya no consiste solo en explicar procesos o presentar equipos, sino en acelerar la entrada de los becarios en dinámicas de colaboración, aprendizaje continuo y contribución práctica.
Eloy Sentana, becario de 21 años en el área de banca corporativa y de inversión de BBVA, pone voz a la otra cara del modelo. Habla de una adaptación rápida, de una exigencia de excelencia desde el primer momento y del acceso a herramientas de inteligencia artificial para programar, además de un curso inicial en la Universidad de Alcalá para conocer la empresa.
No es casual que el filtro apriete más en perfiles capaces de moverse entre datos, negocio y herramientas digitales. Virginia Lozano confirma que las becas siguen siendo estratégicas, aunque ahora priorizan capacidades analíticas, base tecnológica y adaptación a entornos digitales, una tendencia que encaja con las exigencias crecientes en datos.
La beca ya funciona como un primer examen profesional
En paralelo, la Fundación Universidad Empresa ha creado la certificación Empresa Impulsora del Talento Joven para reconocer iniciativas creativas en programas de becas, entre ellas las de Telefónica España y BBVA. El gesto tiene algo de termómetro porque señala que el viejo modelo de becario observador va dejando sitio a otro mucho más integrado en la producción real.
También cambia la experiencia subjetiva del estudiante o recién graduado. Ya no entra para mirar desde la esquina ni para ocuparse de tareas residuales, sino para responder pronto en entornos donde la IA resuelve parte del trabajo y deja para las personas el juicio, la supervisión y la capacidad de encajar en el equipo.
Visto de cerca, el movimiento resulta menos cómodo de lo que suena. Las tareas más simples desaparecen por la automatización, pero las empresas siguen fichando becarios y, en algunos casos, los absorben en porcentajes muy altos porque necesitan jóvenes que sepan aprender deprisa, detectar errores y asumir responsabilidades reales desde el primer día.