Apple ha puesto nombre a un encarecimiento que ya asoma en toda la industria.
Tim Cook, director general de Apple, admitió que las subidas de precios son inevitables y vinculó esa presión a un problema muy concreto. Hay menos oferta justo cuando los consumidores quieren dispositivos, dijo, mientras los fabricantes de memoria trasladan aumentos muy fuertes en sus tarifas.
La inteligencia artificial encareció una pieza que casi nadie mira
Detrás del posible golpe al bolsillo no está la pantalla ni la cámara, sino la memoria. La construcción acelerada de centros de datos ha disparado el precio de los chips DRAM y NAND, dos componentes básicos en los servidores que sostienen los modelos de IA generativa.
Desde finales de 2025, TrendForce y Counterpoint Research registran aumentos trimestrales de entre el 50% y más del 90% en esos chips. Esa misma tensión ya había aparecido en el nuevo ciclo de la memoria, donde el abaratamiento periódico dejó de funcionar como una ley casi automática del mercado.
A finales de abril, durante la presentación de los resultados trimestrales, Cook dejó abierta la puerta a distintas respuestas ante el alza de costes de la memoria. También aseguró que Apple intentó proteger a sus clientes, aunque la situación ya le parecía insostenible.
"Por desgracia, las subidas de precios son inevitables" - Tim Cook, director general de Apple
No es solo una advertencia retórica. Según los cálculos de TechInsights, Apple necesitaría subir alrededor de 270 dólares el precio del próximo iPhone Pro para conservar un margen bruto cercano al 50%.
Microsoft ya puso una cifra al mismo problema
Amy Hood, directora financiera de Microsoft, previó un impacto de 25.000 millones de dólares por el alza del precio de los componentes. Cuando dos gigantes con negocios tan distintos describen la misma presión, el problema deja de parecer un tropiezo puntual y empieza a dibujar una tendencia industrial.
Ahora la memoria se ha convertido en un cuello de botella. Parte de esa presión ya se había visto en la escasez de DRAM, que también golpeó a otros productos de electrónica de consumo.
Septiembre podría convertir el problema en precio final
Apple prevé lanzar en septiembre la gama iPhone 18 y ese calendario coloca la tensión de la memoria justo delante del escaparate más importante de la compañía. La posibilidad de que la familia incluya un modelo plegable añade otra capa de presión a una línea de producto que ya llega con costes tensionados.
TrendForce y Counterpoint Research no esperan un cambio de tendencia antes de 2027. Eso deja a Apple, Microsoft y al resto del sector frente a una paradoja incómoda, porque la infraestructura que alimenta la IA también amenaza con encarecer los dispositivos que esa misma industria vende al gran público.