Tres meses después de nacer, OpenClaw terminó en manos de OpenAI

"El proyecto seguirá abierto e independiente": la promesa tras la compra de OpenClaw

15 de marzo de 2026 a las 10:58h
Tres meses después de nacer, OpenClaw terminó en manos de OpenAI
Tres meses después de nacer, OpenClaw terminó en manos de OpenAI

Los agentes de inteligencia artificial estaban atrapados en una especie de limbo tecnológico. Durante meses, desde principios de 2025, se hablaba de ellos como el próximo gran salto programas capaces de tomar decisiones, ejecutar tareas y aprender de sus errores, casi como asistentes digitales con voluntad propia. Pero la realidad era tozuda. Muchos de estos agentes ofrecían resultados bastante mediocres, frágiles, impredecibles, y sobre todo, inaccesibles para quien no supiera moverse entre líneas de código y configuraciones complejas.

El auge de OpenClaw

En medio de ese estancamiento, en 2026 irrumpió OpenClaw. Un proyecto de código abierto, surgido de la iniciativa de un solo programador Peter Steinberger. Antes conocido como Clawdbot y luego Moltbot, el proyecto cambió de nombre y de rumbo, convirtiéndose en una referencia casi de la noche a la mañana. Su propuesta era simple pero potente permitir que cualquier persona creara agentes de IA personalizados, adaptables, capaces de automatizar tareas complejas en entornos reales. Y lo hizo siendo completamente abierto.

OpenClaw no solo funcionaba. Funcionaba bien. Y lo hacía sin depender de una gran corporación. Su popularidad se disparó, pero con dos obstáculos evidentes requería conocimientos técnicos avanzados para su instalación y uso, y planteaba serias dudas sobre la seguridad. ¿Qué pasa si un agente toma una decisión equivocada? ¿Quién controla sus acciones? ¿Cómo sabes que no está haciendo algo que no quieres?

La carrera por domesticar la IA autónoma

Fue entonces cuando OpenAI intervino. Apenas tres meses después del nacimiento de OpenClaw, la compañía de Sam Altman adquirió el proyecto. Meta también estaba interesada, pero perdió la puja. La noticia sorprendió ¿por qué comprar un proyecto de código abierto? La respuesta llegó con la contratación de Steinberger. Y con su promesa "El proyecto seguirá abierto e independiente".

Pero mientras OpenAI consolidaba su posición con una apuesta técnica, otra empresa empezaba a mover ficha con un enfoque distinto Perplexity. Hace apenas un mes, lanzaron Computer, una herramienta basada en la nube que permite orquestar agentes de IA usando múltiples modelos. No es solo un asistente. Es un director de orquesta para la inteligencia artificial.

Ahora, su próximo paso es aún más ambicioso Personal Computer. Un nombre sencillo, casi provocador. Porque no se trata de una app más. Es una máquina que puedes dejar corriendo en un Mac Mini, controlar desde tu móvil, y que promete ofrecer una interfaz tan sencilla que no necesitas saber programar para usarla. En esencia, es lo que muchos están llamando el OpenClaw para todos.

Seguridad el talón de Aquiles de la autonomía

Con tanta capacidad de control, la pregunta obvia es ¿y si se pasa de listo? Perplexity lo tiene claro. "Cada acción sensible requiere tu aprobación. Se registra cada acción. Hay un interruptor de apagado" - señalan en sus comunicaciones. Es una promesa tranquilizadora el usuario siempre está al mando. No hay agentes desbocados tomando decisiones financieras o enviando correos sin permiso.

Este énfasis en la seguridad y la simplicidad no es casual. Es una respuesta directa a las dos barreras que OpenClaw nunca logró superar. Perplexity no busca solo competir. Busca democratizar.

NVIDIA entra en el juego

Y entonces, justo cuando parecía que el campo estaba definido entre OpenAI, Meta y algunas startups, apareció NVIDIA. Hace unos días, la compañía de Jensen Huang anunció NemoClaw una plataforma de código abierto para agentes de IA empresariales. Es un movimiento estratégico mayúsculo. Hasta ahora, NVIDIA se había limitado a proveer el hardware que hace funcionar la IA sus potentes chips. Ahora, da un salto al software. Y no solo eso entra en competencia directa con gigantes como OpenAI, Anthropic y Perplexity.

El mensaje es claro no solo fabricamos el motor. También queremos diseñar el coche.

El futuro ya no es solo autónomo, es personal

Lo que está ocurriendo no es solo una carrera tecnológica. Es una batalla por el control del próximo paradigma informático. Agentes que trabajan por ti, que aprenden de ti, que se anticipan a tus necesidades. Pero también que deben respetarte, obedecerte, y poderse apagar con un clic.

Personal Computer aún no está disponible. Pero ya puedes apuntarte a una lista de espera. Y eso, en sí mismo, dice mucho. Que la demanda existe. Que la curiosidad también. Y que el futuro de la IA no será solo más inteligente, sino más humano. O al menos, eso esperamos.

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