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La escena condensa una de las tensiones más nítidas de la política tecnológica en Estados Unidos. Donald Trump, presidente del país, cenará el domingo 28 de septiembre de 2026 con Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic, apenas unos días después de defender que Washington no debe frenar la carrera de la inteligencia artificial frente a China.
El encuentro llega tras una ausencia difícil de pasar por alto. El jueves 25 de septiembre de 2026, Trump ofreció una cena de Estado con Xi Jinping, presidente de China, en la Casa Blanca, con nombres como Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, Sundar Pichai, consejero delegado de Alphabet, Jeff Bezos, fundador de Amazon, Michael Dell, consejero delegado de Dell Technologies, y Elon Musk, fundador de xAI, entre los asistentes.
Amodei no estuvo allí.
Esa ausencia pesa más porque Anthropic lleva semanas situada en el lado incómodo del debate. Amodei ha defendido una supervisión más intensa de los sistemas de inteligencia artificial y controles más estrictos sobre la tecnología estadounidense que pueda llegar a China, una posición que ya había aflorado en el pulso entre Anthropic y Trump.
Trump quiere correr mientras Amodei pide frenos
Trump confirmó la cena tras la Copa Presidentes en el Medinah Country Club, en las afueras de Chicago. Allí adelantó que hablará de inteligencia artificial con Amodei y con otros actores del sector, además de una reunión prevista para el martes que describió como muy importante.
"Vamos a hablar de IA. Yo abogo por ir y ganar. Estamos un año, quizás un año y medio, por delante de China. No hay nadie en tercer lugar. Hablaré con Dario y otros. Tenemos una gran reunión el martes a la que todos vendrán y será muy importante". - Donald Trump, presidente de Estados Unidos
La frase dibuja una lógica de competición pura. Si la prioridad es conservar ventaja sobre Pekín, cualquier llamada a moderar el ritmo puede acabar interpretada menos como una cautela técnica y más como un obstáculo político.
No es una diferencia menor. Durante la Asamblea General de la ONU, Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic, y Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, reclamaron ante el Consejo de Seguridad una supervisión democrática de la inteligencia artificial y un marco global vinculante, una discusión que conecta con el debate en la ONU.
La seguridad ya chocó con el discurso de la ventaja estratégica
Ahí aparece la contradicción central del episodio. Trump descarta preocupación por el descontrol de la inteligencia artificial incluso después de recientes incidentes de ciberseguridad, justo cuando parte de la industria pide más vigilancia sobre sistemas cada vez más capaces.
"No me preocupa. Nosotros estamos liderando y estamos construyendo enormes instalaciones por valor de billones de dólares, ¿por qué deberíamos renunciar a eso? Si algo está mal, tienen que arreglarlo". - Donald Trump, presidente de Estados Unidos
Leído junto a la presencia de Xi Jinping en Washington, el mensaje resulta todavía más claro. Trump sugirió el jueves que ni Estados Unidos ni China frenarán el desarrollo de la inteligencia artificial, de modo que la discusión ya no gira solo sobre riesgos técnicos, sino sobre quién acepta perder velocidad primero.
Hay algo revelador en esa secuencia de cenas y reuniones. En menos de una semana, Trump se sentó con Xi Jinping rodeado de directivos de las mayores tecnológicas y después reservó una cena específica para el único gran ausente que viene reclamando controles más severos.
La foto política deja a Amodei en un lugar singular dentro del sector. Comparte con Altman la petición de supervisión democrática, pero llega a la mesa de Trump después de haber quedado fuera del gran escaparate diplomático de la Casa Blanca.
Al final, la tensión no está en si la inteligencia artificial avanza, sino en quién acepta ponerle límites cuando la ventaja declarada es de un año o, quizá, de un año y medio sobre China.