Trump consultó a Grok antes de capturar a Maduro y el Pentágono ya usó esa IA para seleccionar objetivos

Trump preguntó a Grok, de xAI, cómo reaccionarían los venezolanos ante la captura de Maduro; semanas después, EE. UU. lo apresó y anunció control sobre Venezuela.

03 de octubre de 2026 a las 16:03h
Trump consultó a Grok antes de capturar a Maduro y el Pentágono ya usó esa IA para seleccionar objetivos
Trump consultó a Grok antes de capturar a Maduro y el Pentágono ya usó esa IA para seleccionar objetivos

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Una pregunta hecha en privado dentro de la Casa Blanca acabó anticipando una operación militar y un cambio de lenguaje oficial que dice mucho sobre el momento político de Estados Unidos.

Trump consultó a Grok antes de capturar a Maduro

Donald Trump, presidente de Estados Unidos, recurrió en diciembre de 2025 a Grok, el chatbot de xAI, la empresa de Elon Musk, para tantear una cuestión delicada. Quería saber cómo reaccionarían los venezolanos ante la captura de Nicolás Maduro mientras Washington desarrollaba una campaña militar contra embarcaciones en el Caribe y el Pacífico venezolanas.

La respuesta de la máquina fue tajante.

Grok describió a Maduro como un “dictador profundamente impopular” y trasladó a Trump una previsión política muy concreta, que una mayoría de venezolanos probablemente celebraría su caída. No era una conversación académica ni una prueba de laboratorio, sino una consulta vinculada a una decisión de poder.

El 3 de enero, fuerzas estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro en Venezuela y lo trasladaron a Estados Unidos, donde afronta cargos por narcotráfico y corrupción. Trump anunció después que Washington asumiría el control de Venezuela durante el periodo de transición.

La IA entró en la sala de mando y también en el vocabulario oficial

La escena resulta difícil de pasar por alto porque mezcla dos planos que hasta hace poco se presentaban por separado, el del consejo automatizado y el de la acción militar. En junio, el responsable de inteligencia artificial del Pentágono afirmó que el Departamento de Defensa utilizó Grok durante la guerra con Irán para el despliegue de fuerzas y la selección de objetivos.

Ahí ya no hablamos de un asistente que resume correos o responde dudas cotidianas. Hablamos de una herramienta presente en decisiones sobre movimientos militares, un terreno que ya había asomado en sistemas que proponen ataques y en acuerdos recientes entre grandes tecnológicas y el Pentágono.

Trump añadió además un gesto simbólico con consecuencias políticas y culturales. Firmó una orden ejecutiva para sustituir el término inteligencia artificial por superinteligencia en los comunicados oficiales del Gobierno.

El cambio de nombre convive con intereses muy materiales

Las palabras importan, pero aquí conviven con contratos, control territorial y materias primas. Trump ha cerrado diversos acuerdos con los herederos de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro para explotar los recursos naturales de Venezuela.

De pronto, el chatbot aparece en el origen de una cadena que une predicción social, operación armada y negocio extractivo. Esa combinación encaja además con un clima más amplio de integración entre modelos de IA y defensa, como ya mostraron los contratos de IA clasificada firmados por el Pentágono con compañías tecnológicas.

Hay una paradoja difícil de ignorar. Un sistema diseñado para producir respuestas probables sobre el comportamiento humano terminó ocupando un lugar en decisiones sobre capturas, objetivos y control de un país con vastos recursos naturales.

Y el dato más áspero no está en la retórica de la superinteligencia, sino en la secuencia concreta de hechos, consulta a Grok en diciembre de 2025, captura de Maduro el 3 de enero y uso reconocido del mismo sistema por el Pentágono en junio para desplegar fuerzas y seleccionar objetivos.

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