Trump pide frenar GPT-5.6 de OpenAI: solo 20 socios de confianza en el lanzamiento inicial

La Administración Trump ha solicitado a OpenAI retrasar el lanzamiento general de GPT-5.6 y limitar su acceso inicial a 20 socios de confianza, en un contexto de mayor vigilancia sobre la IA avanzada.

30 de junio de 2026 a las 13:37h
Trump pide frenar GPT-5.6 de OpenAI: solo 20 socios de confianza en el lanzamiento inicial
Trump pide frenar GPT-5.6 de OpenAI: solo 20 socios de confianza en el lanzamiento inicial

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Washington ya no trata a los modelos más avanzados como simples productos de software. La Administración Trump ha pedido a OpenAI que retrase el lanzamiento general de GPT-5.6.

Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, trasladó a los empleados que el Gobierno quiere una primera fase mucho más cerrada. La idea pasa por limitar el acceso inicial del modelo a 20 socios de confianza antes de ampliar su distribución.

La Casa Blanca quiere poner puertas antes de abrir GPT-5.6

No es un matiz menor. Altman explicó a la plantilla que la Administración está cada vez más preocupada por las capacidades de las últimas herramientas de inteligencia artificial, una inquietud que empuja a revisar no solo quién puede usarlas, sino también cuándo y en qué condiciones.

El modelo solo estaría disponible al principio para 20 socios de confianza, una cifra que convierte un lanzamiento general en un despliegue casi por invitación.

Esa cautela encaja con un giro político más amplio. Un funcionario de la Casa Blanca afirmó que la Administración Trump sigue colaborando con los laboratorios de IA de vanguardia para desarrollar enfoques comunes con los que afrontar los desafíos derivados de la expansión de esta tecnología.

Anthropic ya chocó con Washington por la defensa

Mientras OpenAI recibe una petición de contención, Anthropic ya ha probado la otra cara de esa presión. La Administración Trump mostró su descontento con la empresa por su postura ética respecto a cuestiones de defensa.

Después llegaron medidas contra Mythos, una señal de que la discusión no gira solo en torno a la velocidad comercial de la IA, sino también a su encaje militar, estratégico y regulatorio. En medio de esa tensión, la comparación con la entrada de OpenAI en el Pentágono ayuda a medir hasta qué punto la relación con Washington puede torcer o acelerar el destino de un laboratorio.

Ahora mismo, el contraste resulta difícil de ignorar.

La salida a bolsa coincide con una vigilancia política mayor

OpenAI y Anthropic tienen previstas próximas salidas a bolsa. Eso añade una capa de presión muy poco habitual, porque las dos compañías negocian a la vez con el mercado, con los reguladores y con un poder político que observa estas herramientas como activos sensibles.

Al mismo tiempo, el pulso con Anthropic recuerda que la discusión sobre límites éticos no queda encerrada en los documentos internos. También afecta a contratos, vetos y restricciones concretas, como ya ocurrió con el rechazo a la vigilancia masiva, donde la política de defensa dejó de ser un debate abstracto para convertirse en coste empresarial.

Al final, la escena queda resumida en una contradicción muy tangible. Las empresas que preparan su salto a bolsa son las mismas a las que Washington pide frenar, restringir o reorientar el acceso a sus sistemas más potentes.

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