Un post de Anthropic borra 31.600 millones de IBM y reabre la guerra por el legado Cobol

El autor del texto no fue un analista financiero ni un periodista de economía. Fue un equipo técnico de Anthropic, la empresa detrás de Claude, uno de los grandes modelos de inteligencia artificial del momento.

24 de febrero de 2026 a las 12:05h
Un post de Anthropic borra 31.600 millones de IBM y reabre la guerra por el legado Cobol
Un post de Anthropic borra 31.600 millones de IBM y reabre la guerra por el legado Cobol

El lunes 24 de febrero de 2026, Wall Street vio cómo una empresa centenaria, símbolo de la tecnología moderna, se desplomaba sin paracaídas. IBM, esa gigante que ayudó a llevar al hombre a la Luna y que durante décadas definió lo que era un ordenador central, perdió en una sola jornada el 13,15% de su valor en bolsa. Fue su peor caída desde octubre del año 2000, cuando el estallido de la burbuja tecnológica aún dejaba cicatrices abiertas.

La capitalización de la compañía, que al cierre del día quedó en 208.773 millones de dólares, se evaporó en parte durante unas horas frenéticas. Más de 31.600 millones de dólares en riqueza de mercado se esfumaron mientras los traders miraban perplejos sus pantallas. Y todo, no por un desastre financiero, ni una mala auditoría, ni una crisis de liderazgo. Todo por un post en un blog.

El post que hizo temblar a una gigante

El autor del texto no fue un analista financiero ni un periodista de economía. Fue un equipo técnico de Anthropic, la empresa detrás de Claude, uno de los grandes modelos de inteligencia artificial del momento. El título del artículo era directo y ominoso "Cómo la IA puede romper la barrera del coste de modernizar Cobol".

Cobol. Suena arcaico, y lo es. Es un lenguaje de programación nacido en 1959, diseñado para sistemas transaccionales en grandes organizaciones. Aunque parezca increíble, aún hoy, más de seis décadas después, el 95% de las transacciones en cajeros automáticos en Estados Unidos pasan por líneas de código escritas en Cobol. Aerolíneas, bancos, gobiernos, sistemas de seguridad nacional todo depende, en algún nivel, de programas que nadie entiende bien ya.

El problema no es solo la antigüedad. Es que cada año hay menos personas capaces de mantener esos sistemas. Los programadores que aprendieron Cobol en los 70 y 80 se jubilan. Y los nuevos desarrolladores no estudian un lenguaje que no aparece en las ofertas de trabajo de Silicon Valley. Así que las empresas, durante años, han vivido con un arma de destrucción masiva a cámara lenta el colapso de un sistema crítico por falta de personal.

Y entonces llegó la IA.

La IA como consultor de sistemas

Anthropic explicó en su post que modernizar un sistema en Cobol solía requerir un ejército de consultores, años de trabajo y presupuestos millonarios. El proceso implicaba mapear flujos de trabajo, descifrar lógicas obsoletas y reescribir código manualmente. Un infierno burocrático y técnico.

Pero ahora, con herramientas como Claude Code, ese proceso se acelera drásticamente. La inteligencia artificial puede automatizar las fases de exploración y análisis, las que concentran el mayor esfuerzo humano. No se trata aún de reemplazar completamente a los ingenieros, pero sí de hacerlos cien veces más eficientes.

"Modernizar un sistema que usa Cobol antes necesitaba de un ejército de consultores que dedicase años a mapear flujos de trabajo, pero con herramientas como Claude Code, es posible automatizar las fases de exploración y de análisis, aquellas que concentran los mayores esfuerzos para modernizar Cobol"

Esta afirmación, expuesta con calma en un tono casi técnico, fue leída por los mercados como una sentencia. Si la modernización de sistemas antiguos puede hacerse rápido, barato y sin ejércitos de consultores, una gran parte del negocio de IBM podría volverse prescindible.

El peso del pasado

Desde que IBM vendió su división de ordenadores personales a Lenovo en 2005, la compañía ha estado reconstruyéndose. Ya no fabrica portátiles ni PCs. Se ha reconvertido en una firma de consultoría tecnológica, especializada en software, servidores, inteligencia artificial con Watson, y computación cuántica. Pero su espina dorsal sigue siendo la computación central, los mainframes, máquinas que aún hoy ejecutan Cobol a gran escala.

Según Bloomberg, una parte significativa de los ingresos de IBM depende directamente de estos servicios mantenimiento, actualización, migración de sistemas antiguos. Es un modelo de negocio que ha resistido décadas, en parte porque el cambio era tan lento y costoso que casi nadie se atrevía. Era como cambiar los cimientos de una casa mientras vives en ella.

Pero si la IA puede hacer ese cambio más seguro, rápido y barato, ¿quién necesitará a los gigantes de la consultoría?

El efecto dominó de la inteligencia artificial

El desplome de IBM no ocurrió en un vacío. El viernes anterior, Anthropic había anunciado mejoras en la seguridad de su modelo Claude. El movimiento, aparentemente positivo, provocó una venta masiva en empresas de ciberseguridad. La lógica era simple si la IA puede detectar y corregir vulnerabilidades por sí sola, ¿cuánto valen las plataformas tradicionales de detección?

El ETF iShares Expanded Tech Software Sector, que agrupa a empresas como Adobe o CrowdStrike, ha caído un 27% en lo que va de 2026. El S&P 500, en comparación, apenas pierde un 0,11%. El mercado está revaluando el valor de todo el sector del software frente al auge de las IAs que pueden generar código, resolver problemas y, en última instancia, reemplazar productos enteros.

Y no es solo Anthropic. OpenAI, con su Codex y ahora con GPT-5, o Alphabet con sus herramientas de IA para desarrolladores, están avanzando en la misma dirección. La promesa es clara cualquier usuario, incluso sin conocimientos técnicos, podría crear aplicaciones complejas con solo describir lo que necesita.

¿Qué pasa con las empresas cuyo modelo de negocio se basa en vender software especializado si cualquiera puede generarlo en minutos?

Un nuevo orden digital

El caso de IBM es un síntoma. No de una caída aislada, sino de una transformación profunda. Con un solo post en un blog, sin ruido, sin alarma, una empresa hizo tambalear a otra con más de un siglo de historia. No hubo anuncio de fusión, ni escándalo, ni hackeo. Solo palabras. Y algoritmos.

Este episodio muestra algo inquietante con un post en un blog, los fabricantes de IA pueden hundir cotizaciones en cuestión de horas. El poder ya no está solo en los productos, sino en las narrativas. En lo que se anticipa. En lo que se vuelve posible.

Y mientras tanto, millones de líneas de Cobol, escritas hace más de medio siglo, siguen pulsando en la sombra. Sosteniendo sistemas que sostienen al mundo. Por ahora.

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