Un segundo y dos fotogramas delatan al estafador que usó IA para suplantar 30 identidades y robar firmas digitales

La Policía Nacional detuvo en Molina de Segura a un hombre de 35 años acusado de usar IA, un DNI falso y 38 intentos de suplantación para obtener certificados electrónicos y firmas digitales.

12 de agosto de 2026 a las 08:17h
Un segundo y dos fotogramas delatan al estafador que usó IA para suplantar 30 identidades y robar firmas digitales
Un segundo y dos fotogramas delatan al estafador que usó IA para suplantar 30 identidades y robar firmas digitales

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Un fallo de un segundo derribó una máscara digital que parecía suficiente para engañar a un sistema de verificación remota.

La Policía Nacional detuvo en junio en Molina de Segura a un hombre de 35 años al que acusa de intentar burlar los controles de una empresa que expide certificados electrónicos. El Ministerio del Interior confirmó el 11 de agosto de 2026 que el sospechoso usaba inteligencia artificial para superponer en videoconferencia el rostro de sus víctimas y hacerse pasar por ellas.

Dos fotogramas bastaron para mostrar la cara real

Aquí no hubo una persecución de película, sino algo más frágil y más propio de esta época, una conexión que falló durante apenas un segundo. En ese margen, la aplicación de inteligencia artificial dejó de cubrir su cara durante dos fotogramas y permitió a la Policía Científica estudiar su fisonomía hasta identificarlo plenamente.

"Fue tan solo un segundo, lo suficiente para que en dos fotogramas apareciera su rostro real y nuestros compañeros de Policía Científica hicieran un estudio de su fisonomía y pudiéramos identificarlo plenamente" - fuentes policiales

Antes de llegar ahí, los investigadores sitúan 38 intentos de suplantación sobre más de 30 identidades reales. El objetivo era obtener firmas digitales y utilizarlas después en ciberestafas.

Al principio, el método dejaba pistas casi rudimentarias. Fuentes cercanas a la investigación explican que en los primeros intentos incluso aparecía la marca de agua de la herramienta utilizada, aunque con el tiempo el detenido logró refinar el sistema hasta engañar al verificador automatizado, un problema que conecta con riesgos ya visibles en suplantaciones creadas con selfis.

La escena también dependía de focos y un DNI falso

No le bastaba con cambiar una cara en pantalla.

La policía sostiene que el sospechoso montó un sistema casero de focos con bombillas de colores para imitar ante la webcam los hologramas de seguridad de un documento nacional de identidad falso. Usaba además una versión gratuita de una inteligencia artificial de origen ruso para generar las imágenes con las que trataba de superar la comprobación visual.

Esa mezcla de recursos domésticos y herramientas al alcance de cualquiera da una medida incómoda del problema. Fuentes policiales añaden que en internet abundan los tutoriales para crear vídeos hiperrealistas y no descartan que alguien le enseñara a fabricar imágenes falsas para engañar a sistemas automatizados de verificación.

La huella digital empezó por un descuido básico

Primero utilizó una dirección de protocolo de internet vinculada a él mismo. Después trató de borrarla con redes privadas virtuales y recurrió a la suplantación de tarjetas SIM con múltiples líneas telefónicas.

Las pesquisas han identificado más de 320 líneas asociadas a 24 dispositivos móviles, contratados en su mayoría con identidades suplantadas en la provincia de Murcia. En el registro del domicilio, los agentes intervinieron teléfonos, dispositivos de almacenamiento y un portátil encriptado cuyo contenido sigue inaccesible para los investigadores.

También hallaron focos, sistemas de ventilación y maceteros para una supuesta plantación de marihuana. El arresto se atribuye a un delito continuado de falsedad documental en documento oficial.

España llega a este caso con 430.493 estafas informáticas

El caso aparece además en un momento en que la delincuencia digital ya no ocupa un rincón especializado, sino una parte central del balance penal. El Ministerio del Interior registró 489.248 infracciones penales de cibercriminalidad en 2025, un 5,3% más que en el periodo anterior.

De ese total, las estafas informáticas alcanzaron 430.493 casos en 2025 y representaron el 88% de la cibercriminalidad. Esa cifra equivale además al 17,4% de toda la delincuencia registrada.

En 2016 fueron 70.178.

Diez años después, el propio balance del Ministerio del Interior cifra el aumento en el 513,4%. Que un sistema de verificación remota pudiera caer por una máscara digital casera y dos fotogramas explica por qué esas cifras ya no pertenecen solo al territorio de los expertos, sino al de cualquier ciudadano cuya identidad pueda convertirse en herramienta de fraude.

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