Una IA diseña vida digital con ojos funcionales sin instrucciones previas y repite la evolución real

Investigadores de Lund y el MIT lograron que una IA generara vida digital desde cero y desarrollara un sistema visual completo sin indicaciones sobre cómo construirlo.

20 de junio de 2026 a las 14:45h
Una IA diseña vida digital con ojos funcionales sin instrucciones previas y repite la evolución real
Una IA diseña vida digital con ojos funcionales sin instrucciones previas y repite la evolución real

Un equipo de la Universidad de Lund y el MIT ha logrado algo que hasta hace poco parecía reservado a la biología evolutiva. Una inteligencia artificial diseñó vida digital desde cero y, sin instrucciones previas sobre cómo debía hacerlo, acabó desarrollando un sistema visual funcional.

No empezó con ojos. Los organismos virtuales nacieron en un entorno sintético donde solo tenían tres problemas muy concretos que resolver, desplazarse, esquivar obstáculos y encontrar recursos.

La visión apareció cuando la selección empezó a premiar a quienes veían mejor

Ahí está la parte más sugerente del estudio publicado en Science Advances. El proyecto trabajó con agentes de inteligencia artificial corporizada, de modo que la presión selectiva actuó sobre funciones prácticas y la complejidad fue emergiendo por adaptación continua.

Mediante variaciones aleatorias y selección generacional, aparecieron estructuras sensibles a la luz. Después esas estructuras se organizaron en ojos digitales conectados a redes de procesamiento.

En las simulaciones surgieron equivalentes a fotorreceptores dispersos, ojos tipo cámara y ojos compuestos. La secuencia recuerda que la evolución no avanza con planos cerrados, sino con soluciones parciales que se vuelven útiles antes de parecer completas.

Dan-Eric Nilsson, biólogo evolutivo de la Universidad de Lund, sitúa el alcance del hallazgo sin recurrir a metáforas grandilocuentes.

"Hemos logrado crear una evolución artificial que produce los mismos resultados que en la vida real. Es la primera vez que se utiliza la inteligencia artificial para seguir cómo puede surgir un sistema visual completo sin indicar al ordenador cómo debe formarse". - Dan-Eric Nilsson, biólogo evolutivo de la Universidad de Lund

La idea resulta difícil de ignorar porque no describe una máquina copiando una solución conocida, sino un proceso que llega por su cuenta a respuestas ya vistas en la naturaleza. En ese sentido, el trabajo dialoga con otras formas de visión artificial, aunque aquí el punto clave no es reconocer imágenes, sino mostrar cómo podría nacer la capacidad de ver.

Los ojos del ordenador repitieron un patrón que ya existía en la naturaleza

Nilsson subraya además una coincidencia que da peso al experimento. Los ojos generados por ordenador se desarrollaron del mismo modo que en los organismos reales, pese a que el entorno diseñado para la simulación era muy simplificado.

No es un matiz menor.

Cuando un sistema tan reducido reproduce configuraciones equivalentes a ojos tipo cámara o compuestos, la pregunta deja de ser solo cómo ven los seres vivos. También pasa a ser qué condiciones mínimas bastan para que la visión aparezca una y otra vez.

Los autores sostienen que este avance puede aplicarse al diseño de sistemas tecnológicos robustos y adaptativos. La conexión no parece extraña si se piensa que el experimento no buscaba decorar criaturas virtuales, sino someterlas a problemas concretos del mismo modo que un entorno real castiga las soluciones inútiles.

Esa es la tensión más fértil del estudio, una inteligencia artificial que no recibió instrucciones para construir ojos terminó encontrándolos porque necesitaba orientarse, evitar choques y localizar recursos. A veces la mejor explicación de un sistema complejo cabe en una idea muy antigua, ver sirve porque moverse a ciegas sale caro.

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