Una red prorrusa suma 350.000 suscripciones y 8,5 millones de vistas en 16 días para difundir sabotaje y reclutar en España

Una investigación vincula a Enrique Arias Gil con una red prorrusa que mezcla desinformación, captación de reclutas, ciberataques y venta de datos de españoles.

08 de noviembre de 2026 a las 16:23h
Una red prorrusa suma 350.000 suscripciones y 8,5 millones de vistas en 16 días para difundir sabotaje y reclutar en España
Una red prorrusa suma 350.000 suscripciones y 8,5 millones de vistas en 16 días para difundir sabotaje y reclutar en España

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Treinta y seis minutos bastaron para que una mentira echara a correr.

Tras el accidente de Urda, en Toledo, una red de canales prorrusos empezó a difundir la idea de que la catástrofe había sido un sabotaje. El dato aparece dentro de una investigación mucho más amplia que dibuja un cruce inquietante entre propaganda, captación de reclutas, ciberataques y robo de confianza pública.

Un profesor español ofrece dinero para combatir, filtrar datos o atacar redes

En el centro de esa red aparece Enrique Arias Gil, madrileño de 38 años, politólogo licenciado por la Universidad Complutense y doctor en Seguridad Internacional por el Instituto Gutiérrez Mellado, que hoy se presenta como exiliado y refugiado en la Federación de Rusia.

La Audiencia Nacional lo busca por un delito de sabotaje con finalidad terrorista. En septiembre de 2025, Europol lo incluyó en su lista de más buscados por su vinculación con el grupo de hackers NoName057(16).

Desde su canal de Telegram Desinformador Ruso, con más de 14.500 suscriptores, publicó nueve mensajes para reclutar a ciudadanos españoles de 18 a 50 años. Ofrecía entre 2.500 y 3.000 dólares al mes, además de una prima de 25.000 dólares por firmar el contrato.

No hablaba solo de alistarse en el Ejército ruso.

Entre el 21 de octubre y el 3 de noviembre lanzó tres mensajes en los que animaba a entregar información confidencial y datos personales de funcionarios y empresarios españoles. El 26 de octubre fue todavía más lejos al invitar a sus seguidores a convertirse en cibervoluntarios pagados en criptomonedas para sumarse al proyecto Ddosia junto a hackers rusos.

La Policía Nacional le atribuye además la elaboración de un informe con datos personales de casi 2.000 policías, guardias civiles, militares y agentes del Centro Nacional de Inteligencia. El 29 de octubre publicó incluso el nombre, la fotografía y el historial de un suboficial en activo del Ejército español.

La red ya no vive en un solo país y tampoco habla con una sola voz

El estudio de Golden Owl, startup vinculada al Parque Científico de la Universidad de Alicante, reunió 54.737 elementos, cartografió 10.773 cuentas de redes sociales entre el 20 de agosto y el 5 de noviembre y examinó 528 documentos de la dark web.

De ese trabajo sale una imagen menos visible que un mensaje viral, pero más útil para entender el problema. La red de canales prorrusos dirigida por Arias Gil suma 350.000 suscripciones y 8,5 millones de visualizaciones en apenas 16 días.

Golden Owl lo resume con una advertencia precisa.

"La investigación revela una operación organizada, capaz de crear en el extranjero audiencias que parecen españolas y redirigirlas hacia la manipulación relacionada con las elecciones" - Golden Owl

Esa arquitectura no se limita a cuentas claramente identificables como extranjeras. Los investigadores localizaron canales alojados en Sri Lanka, Indonesia, Pakistán o Argentina que se presentan como españoles, además de un grupo de 25 cuentas desde Estados Unidos, Francia y Alemania que generó 1,39 millones de reproducciones sobre la crisis de Ceuta.

A partir del 27 de octubre apareció también una granja de páginas de Facebook en castellano gestionada desde Vietnam y seguida por 270.000 personas. Desde allí circularon historias electorales fabricadas con inteligencia artificial, un mecanismo que recuerda a mensajes de IA para votantes diseñados para públicos distintos.

Cuatro cuentas bastaron para repetir el mismo guion casi al mismo tiempo

Hay detalles que delatan coordinación incluso cuando el mensaje intenta parecer espontáneo.

Cuatro cuentas publicaron el mismo bloque de texto con nueve segundos de diferencia para atribuir un supuesto fraude al voto por correo. Para el informe, esa sincronía identifica una célula que actúa a partir de un guion compartido.

La narrativa converge en tres variantes muy simples y muy eficaces cuando se repiten durante días. No votes por correo, el censo está amañado y robarán el resultado son las tres piezas que se empujan unas a otras hasta convertir la sospecha en clima.

Ahí entra en juego otra capa del problema.

En la dark web están a la venta más de 13 millones de registros de ciudadanos españoles y 113.000 combinaciones de correo electrónico y contraseña, un contexto que encaja con brechas de datos recientes y amplía el margen para campañas de presión, suplantación o segmentación política.

Los autores del estudio sostienen que estas actividades muestran la variedad de métodos y actores capaces de influir en el entorno político en España. También advierten de una fecha concreta y de una fragilidad muy concreta, porque un resultado disputado el 29 de noviembre llegaría a un entorno informativo donde sectores nacionales y extranjeros ya habrían preparado el rechazo por adelantado.

La tensión final no está solo en el bulo, ni en el canal, ni en el reclutador, sino en la suma. Redes y narrativas ya consolidadas están en condiciones de explotar el plazo del voto por correo mientras circulan millones de visualizaciones, se venden 13 millones de registros y cuatro cuentas pueden lanzar el mismo texto con apenas nueve segundos de distancia.

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