UNAM suspende la admisión: 158.000 aspirantes quedan en vilo por sospechas de IA en el examen

La UNAM creó un comité técnico de 16 académicos para revisar el posible uso de inteligencia artificial en el examen de ingreso. Hay 158.000 aspirantes y 21.000 plazas en juego, con clases previstas para el 10 de agosto y sin inscritos.

30 de julio de 2026 a las 18:12h
UNAM suspende la admisión: 158.000 aspirantes quedan en vilo por sospechas de IA en el examen
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La admisión en la UNAM ha quedado suspendida en el punto más delicado, cuando miles de jóvenes ya esperaban pasar de la incertidumbre del examen a la de empezar las clases.

La universidad ha creado un comité técnico de 16 académicos para evaluar las sospechas de uso de inteligencia artificial en la prueba de ingreso y prometió recomendaciones esta misma semana. El atasco afecta de lleno al calendario porque las clases tenían previsto comenzar el 10 de agosto y hoy ningún aspirante está inscrito.

158.000 aspirantes quedaron pendientes de una decisión que aún no existe

La dimensión del problema no es menor. La UNAM dispone de 50.000 lugares, pero 21.000 dependen de este examen, al que se presentaron 158.000 estudiantes, una presión que ayuda a entender por qué cualquier duda sobre la validez de los resultados desborda enseguida el terreno técnico.

Leonardo Lomelí, rector de la UNAM, ha dejado abiertas todas las salidas posibles. Eso incluye tanto repetir la prueba como respetar los resultados, una indefinición que pesa sobre estudiantes que ya hicieron el examen y siguen sin saber si compiten por una plaza o por la repetición completa del proceso.

Mientras la universidad revisa, los aspirantes miden el daño en términos mucho más concretos, como tiempo, esfuerzo y una fecha de inicio que se acerca sin matrícula.

"Hice el examen de manera honesta como para que ahora digan que mi esfuerzo se fue al caño" - Ángel Noé Castañeda, aspirante de 18 años a la licenciatura en Literatura Dramática y Teatro

Ángel Noé Castañeda no plantea una discusión técnica sobre detectores o patrones de uso, sino una objeción más simple. Si alguien cumplió las reglas, volver a sentarse ante la misma prueba puede sentirse menos como una garantía que como una sanción compartida.

Algo parecido expresa Ximena Bárcenas, aspirante de 19 años a Trabajo Social, cuando pregunta por qué la revisión llega ahora después de dos meses. Ningún aspirante está inscrito pese a que las clases debían arrancar el 10 de agosto, de modo que la tardanza ya no afecta solo a la confianza en el examen, sino también a la organización práctica de la entrada a la universidad.

Los estudiantes discuten el fraude, pero también el momento elegido

Daniela Donato, aspirante de 21 años a Medicina, lleva la crítica a otro punto. A su juicio, si ya existían filtros para detectar trampas, el problema no consiste solo en descubrir un posible uso de inteligencia artificial, sino en haber reaccionado cuando el proceso de validación debía estar prácticamente cerrado.

No todos miran el examen con la misma sospecha.

Santiago González Cortés, aspirante de 20 años a Medicina que obtuvo 119 puntos de 120, admite que siempre habrá intentos de fraude, pero añade un matiz que complica la discusión. En su lectura, partes como la comprensión lectora no resultan tan sencillas para una inteligencia artificial, lo que introduce una duda incómoda sobre hasta dónde pudo influir realmente esa ayuda en todos los casos.

Esa tensión explica que el comité no tenga delante una decisión menor ni puramente administrativa. La UNAM juega aquí 21.000 plazas asignadas por examen, con 158.000 personas pendientes de una resolución que puede alterar tanto el resultado como la legitimidad del proceso.

La pregunta de fondo ya no es solo quién pudo hacer trampa, sino cuánto coste acepta una institución para corregir esa sospecha. Entre 50.000 plazas totales, 21.000 ligadas a esta prueba y cero aspirantes inscritos a pocos días del 10 de agosto, la crisis ya cabe en una cifra y en un calendario.

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