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La inteligencia artificial ya ha entrado en la vida cotidiana de millones de menores mucho antes de que los gobiernos hayan decidido cómo protegerlos.
Unicef lanzó esa advertencia el 30 de junio de 2026 tras analizar datos de diez países, entre ellos Brasil, Colombia, República Dominicana y México. La agencia de la ONU para la infancia sostiene que las administraciones no están preparadas y carecen de marcos suficientes para responder a un cambio que avanza más deprisa que la regulación.
La adopción infantil ya corre más rápido que la adulta
Al menos 20 millones de niños han utilizado herramientas de inteligencia artificial y su adopción crece a un ritmo más de tres veces superior al de los adultos.
No hablamos solo de curiosidad tecnológica ni de pruebas esporádicas. Unos 13 millones de menores ya las usan como apoyo en tareas escolares, lo que coloca a estos sistemas dentro de rutinas tan comunes como hacer deberes, resumir un texto o buscar una explicación cuando no hay un adulto cerca.
Además, más de dos millones de menores, uno de cada diez en los países analizados, recurren a la inteligencia artificial para consultar preocupaciones personales. Ahí la escena cambia, porque la pantalla deja de ser una ayuda escolar y pasa a ocupar un lugar que antes solían tener la familia, un docente o un amigo.
Unicef avisa de que el diseño también expone a los niños
Desde el propio diseño de los sistemas hasta el uso de sus datos, los menores quedan especialmente expuestos.
Unicef describe una vulnerabilidad doble. Por un lado, los niños y adolescentes usan herramientas que influyen en sus decisiones y en su manera de informarse; por otro, no siempre cuentan con capacidad suficiente para evitar o cuestionar esos efectos.
Ese desequilibrio importa porque la evidencia científica sobre las consecuencias aún es incipiente. Aun así, el organismo advierte de posibles efectos en el desarrollo cognitivo y emocional, además del riesgo de dependencia en una etapa de la vida en la que aprender a dudar, contrastar y esperar forma parte del crecimiento.
En paralelo, los propios menores identifican amenazas muy concretas, desde los fraudes hasta la manipulación de información y la creación de contenidos falsos o sexualizados mediante deepfakes. Ese temor conecta con deepfakes sexuales de menores, un terreno donde la facilidad técnica reduce la distancia entre una broma cruel y un daño difícil de borrar.
La regulación llega tarde mientras la IA ya actúa como consejera
Resulta llamativo que el aviso llegue cuando la inteligencia artificial, en palabras de Unicef, ya forma parte de la vida de todos e influye en la infancia para bien y para mal. La paradoja es evidente, porque la expansión de estas herramientas se mide ya en millones de usuarios menores mientras las normas básicas siguen en discusión.
Ahí aparece la petición central del organismo. Unicef reclama a gobiernos y empresas que refuercen la regulación, mejoren la transparencia y coloquen la seguridad infantil en el centro del diseño de los sistemas, una exigencia que también roza debates recientes sobre detección automatizada de menores en plataformas digitales.
La conversación tendrá una fecha inmediata y un escenario muy concreto. El primer Diálogo Global sobre Gobernanza de la IA se celebrará los días 6 y 7 de julio en la sede de la ONU en Ginebra, apenas una semana después de una advertencia que deja una cifra difícil de esquivar, porque más de dos millones de menores ya consultan a una máquina sobre sus preocupaciones personales.