Xiaomi abre el cerebro de sus robots: Xiaomi-Robotics-0 ya es código abierto

La incursión de Xiaomi en el mundo de los robots no ha sido tímida. En 2021 presentó el CyberDog, un cuadrúpedo robótico de tamaño similar al de un perro grande adulto. No era un juguete.

22 de febrero de 2026 a las 17:15h
Xiaomi abre el cerebro de sus robots: Xiaomi-Robotics-0 ya es código abierto
Xiaomi abre el cerebro de sus robots: Xiaomi-Robotics-0 ya es código abierto

En 2011, mientras el mundo se ajustaba a la era de los smartphones, una pequeña empresa china llamada Xiaomi entró al mercado con un objetivo claro hacer tecnología de calidad accesible. Su primer teléfono no cambió el mundo de inmediato, pero marcó el inicio de una aventura que pocos imaginaron llegaría hasta aquí. Quince años después, en 2026, Xiaomi ya no es solo una marca de móviles. Es uno de los gigantes tecnológicos del sector, con un ecosistema que abarca desde electrodomésticos hasta coches eléctricos, pasando por un campo que hasta hace poco parecía ciencia ficción la robótica avanzada.

De perros mecánicos a robots humanoides

La incursión de Xiaomi en el mundo de los robots no ha sido tímida. En 2021 presentó el CyberDog, un cuadrúpedo robótico de tamaño similar al de un perro grande adulto. No era un juguete. Tenía propósito podía patrullar, detectar intrusos, mapear espacios. Al año siguiente, subió la apuesta con CyberOne, su robot humanoide. Este no era solo un prototipo de laboratorio; era una declaración de intenciones. Xiaomi estaba entrando en competencia directa con proyectos como el Tesla Bot, moviéndose en un terreno donde solo unas pocas empresas se atrevían a pisar.

Pero no se quedó en demostraciones espectaculares. En 2024, la compañía dio un paso estratégico al fundar su propio departamento de Robótica en las instalaciones de la Universidad de Wuhan. Era un claro mensaje aquí no se improvisa. Se construye con base científica, con alianzas académicas y una visión a largo plazo. Y ahora, en 2026, llega el salto cuántico el lanzamiento de Xiaomi-Robotics-0, su primer modelo de lenguaje robótico.

Un cerebro para los robots

Xiaomi-Robotics-0 no es solo un algoritmo más. Es un modelo avanzado de visión-lenguaje-acción, diseñado para que los robots no solo vean y entiendan, sino que actúen con rapidez y fluidez en tiempo real. Imagina un sistema que mira una cocina desordenada y no solo reconoce los platos sucios, sino que planifica cómo recogerlos, decide qué brazo usar, y ejecuta el movimiento con precisión. Eso es lo que promete este modelo.

Su entrenamiento es tan ambicioso como su propósito. Primero, se alimentó con imágenes para que aprendiera a describir escenas, contar objetos y razonar sobre acciones. Por ejemplo, explicar cómo recoger cubiertos del lavavajillas o cuántas manos intentan coger un frisbee en una foto. Luego, entró en la fase física se le enseñaron trayectorias robóticas. Aprender a doblar una toalla con dos brazos, organizar una estantería con uno solo o montar y desmontar piezas de LEGO. Finalmente, en la fase de post-entrenamiento, se pulieron las secuencias de movimiento para que las acciones fueran no solo correctas, sino naturales, reactivas y adaptadas al entorno.

Resultados que impresionan

En simulaciones, los resultados son, según la compañía, de vanguardia. En LIBERO, una prueba que mide la capacidad de resolución de tareas en entornos abiertos, el modelo logró una tasa de éxito media del 98,7 %. En SimplerEnv, otro entorno de prueba, alcanzó 85,5 % en Visual Matching, 74,7 % en Visual Aggregation y 79,2 % en WidowX. En CALVIN, conocido por su complejidad en tareas de manipulación, las longitudes medias de éxito fueron 4,75 y 4,80 en sus variantes más exigentes.

Pero lo más relevante ocurre fuera de la simulación. Con robots reales, Xiaomi-Robotics-0 ha demostrado un alto rendimiento en dos tareas especialmente difíciles desmontar estructuras de LEGO y doblar toallas. Ambas requieren coordinación bimanual, percepción fina y ajustes en tiempo real. Estamos hablando de habilidades que muchos robots aún no dominan, y que Xiaomi logra con un sistema de código abierto.

Abriendo las puertas del futuro

Y aquí viene un giro inesperado. En lugar de reservar este avance como un tesoro corporativo, Lei Jun, fundador de Xiaomi, anunció en Weibo que el código de Xiaomi-Robotics-0 ya es abierto. Cualquiera puede acceder, estudiarlo, usarlo, mejorarlo.

"Lo mejor de Xiaomi-Robotics-0 es que su código es ya abierto, por lo que cualquiera puede acceder a él y usarlo" - Lei Jun, fundador de Xiaomi

Y añadió "Damos la bienvenida a más personas con talento para que se unan a nuestro equipo de robótica". Es un gesto que trasciende la estrategia comercial. Es una apuesta por la colaboración, por acelerar el progreso colectivo en un campo que podría definir el futuro de la humanidad.

Detrás de esta decisión hay una filosofía. Xiaomi no solo está construyendo robots. Está construyendo un ecosistema de innovación. Tres mega-factorías totalmente automatizadas una para smartphones, otra para coches, otra para electrodomésticos funcionan ya en la oscuridad, supervisadas por IA, operadas por robots. La ironía es evidente una empresa que empezó ensamblando móviles ahora fabrica robots que podrían algún día ensamblar robots.

¿Qué significa esto para el resto de nosotros?

No se trata solo de tecnología avanzada. Se trata de cómo esa tecnología se democratiza. El hecho de que un modelo tan potente sea de código abierto puede acelerar desarrollos en universidades, startups o incluso en garajes de aficionados. Podría inspirar soluciones para personas con discapacidad, mejorar entornos industriales o transformar los hogares del futuro.

Xiaomi-Robotics-0 no es el final de un camino. Es el comienzo de una nueva etapa. Una en la que los robots no solo obedecen órdenes, sino que entienden, razonan y actúan. Y lo hacen con un cerebro que ya no está encerrado tras muros de código privativo. Está ahí fuera. A disposición de quien quiera construir algo mejor.

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