YouTube acelera la IA entre 29.000 millones de vídeos y un aviso claro: Neal Mohan no quiere “contenido basura”

YouTube impulsa herramientas de IA como Ask Studio y avatares en Shorts mientras lidia con deepfakes, etiquetas más visibles y el riesgo de contenido engañoso.

28 de junio de 2026 a las 12:01h
YouTube acelera la IA entre 29.000 millones de vídeos y un aviso claro: Neal Mohan no quiere “contenido basura”
YouTube acelera la IA entre 29.000 millones de vídeos y un aviso claro: Neal Mohan no quiere “contenido basura”

El vídeo hecho por máquinas ya no llega desde fuera a YouTube. Ahora entra por la puerta principal.

La plataforma convive con una paradoja difícil de esconder. Mientras OpenAI cerró su aplicación Sora, que había atraído una inversión de 1.000 millones de dólares de Disney, YouTube acelera su propia batería de herramientas generativas en una casa que ya reúne 2.700 millones de usuarios y 60.000 millones de dólares en ingresos anuales.

YouTube empuja la IA justo cuando el volumen ya desborda

En 2005, Jawad Karim subió el primer vídeo a un sitio que había fundado junto a Steve Chen y Chad Hurley. Google lo compró un año después por 1.650 millones de dólares, y hoy Omdia calcula que la plataforma alberga 29.000 millones de vídeos.

Neal Mohan, director ejecutivo de YouTube, resumió su sorpresa con una frase muy poco corporativa cuando se conoció el cierre de Sora.

"¡Vaya! Bueno, me sorprendió tanto como a ti" - Neal Mohan, director ejecutivo de YouTube

Aun así, la empresa no ha frenado. El año pasado añadió un botón de preguntas en el reproductor y una herramienta de búsqueda que interactúa como un modelo de lenguaje, y en abril lanzó en Shorts una función para crear avatares digitales de los usuarios.

También puso en marcha Ask Studio, basada en Gemini de Google, para ayudar a los creadores a escribir guiones, doblar o traducir audio y generar ideas. Y desarrolló Detección de Semejanza para localizar versiones no autorizadas de los usuarios creadas con inteligencia artificial.

El mayor riesgo aparece cuando la abundancia se parece al engaño

El problema no es solo cuánto vídeo puede generarse, sino qué acaba viendo la gente.

Kapwing estimó en noviembre que más del 20 % del contenido mostrado a nuevos usuarios en YouTube Shorts estaba generado por inteligencia artificial. Un portavoz de YouTube rechazó esa lectura y sostuvo que ese estudio independiente y no verificado no refleja con precisión lo que aparece en sus plataformas, porque los nuevos usuarios ven una mezcla amplia de vídeos mientras el sistema aprende sus intereses.

Ese debate ya tiene ejemplos incómodos. El año pasado, un deepfake de Jensen Huang, consejero delegado de Nvidia, que promocionaba una estafa de criptomonedas logró más visualizaciones que el evento real del ejecutivo.

El mes pasado, además, YouTube anunció etiquetas más visibles para vídeos alterados o generados de forma significativa con inteligencia artificial y el uso de herramientas internas de detección, una línea que ya había empezado a mover en etiquetas más visibles en Shorts.

Neal Mohan, director ejecutivo de YouTube, planteó ahí una frontera bastante concreta.

"Nadie quiere un flujo constante de contenido basura generado por IA" - Neal Mohan, director ejecutivo de YouTube

La dificultad está en que el mismo sistema que intenta filtrar también premia el tiempo de visualización. Un exejecutivo de YouTube lo resumió sin demasiados rodeos al decir que, al final, a la plataforma le importa el tiempo de visionado y que el algoritmo es tan poderoso que los consumidores acabarán votando con su tiempo, aunque al principio ese material pueda parecer basura.

Los creadores aceptan la ayuda, pero no entregan del todo la voz

Brooke Ashley Hall, creadora del canal Beverly Halls con 11,4 millones de suscriptores, describe una resistencia que no pasa por negar la herramienta. Le gusta estar frente a la cámara y hablar con su audiencia, y duda que una IA pueda replicar esa relación.

Su posición no es de rechazo frontal.

"No creo que vaya a reemplazar a todos los creadores. Creo que reemplazará a los creadores que no la integren" - Brooke Ashley Hall, creadora de contenido

Ese matiz importa porque el negocio del entrenamiento ya se está moviendo. Alrededor de un millón de creadores han optado por compartir sus vídeos con laboratorios de inteligencia artificial, dentro de un universo de unos 69 millones de creadores activos según Social Blade, y algunas empresas ofrecen hasta 100.000 dólares por cada 1.000 horas de vídeo para licenciar esos datos.

Hall reclama que ahí debería existir algún tipo de beneficio para los autores originales. No es una discusión menor cuando la plataforma ya sirve de escaparate para piezas hechas con IA y para fenómenos como los microdramas creados con IA, que prueban hasta qué punto la producción automática ya no es una rareza.

Neal Mohan defiende que YouTube tiene una perspectiva singular porque trata a diario con Hollywood, discográficas y medios, pero remata esa idea con una frase que suena casi a recordatorio defensivo. El corazón de YouTube, dice, siempre será humano.

La cifra que deja esa promesa contra la pared no está en un manifiesto, sino en el catálogo. Hay 29.000 millones de vídeos subidos, más del 20 % de lo que Shorts enseña a los recién llegados puede estar hecho con IA y, en ese ruido, un deepfake de Jensen Huang ya logró ganar al original.

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