2960 × 1666 píxeles: resolución que mejora el reconocimiento facial y el detalle al hacer zoom en grabaciones

No hay resplandor rojo por la noche: la cámara usa infrarrojos invisibles para grabar sin ser detectada

15 de enero de 2026 a las 12:05h
2960 × 1666 píxeles: resolución que mejora el reconocimiento facial y el detalle al hacer zoom en grabaciones
2960 × 1666 píxeles: resolución que mejora el reconocimiento facial y el detalle al hacer zoom en grabaciones

Hay algo casi mágico en la forma en que una cámara puede capturar lo invisible. No solo hablo de oscuridad o movimiento rápido, sino de detalles tan pequeños que el ojo humano los pasa por alto. Hoy, esa magia está más cerca de casa gracias a dispositivos como la nueva Xiaomi Smart Camera 3 3K, que no solo vigila, sino que observa con una precisión que apenas se imaginaba hace una década.

Resolución que cambia el juego

Imagina mirar una foto de 1080p y luego otra del mismo escenario, pero con casi tres veces más píxeles. Eso es lo que ofrece esta cámara: una resolución de hasta 2960 × 1666 píxeles. No es un salto técnico cualquiera. Es como pasar de leer un libro con letra pequeña a hacerlo con una tipografía clara y amplia. Xiaomi asegura que esta mayor resolución mejora el reconocimiento facial y la visibilidad de objetos en imágenes de seguridad, especialmente al hacer zoom o durante la reproducción.

En términos cotidianos, esto significa que si alguien pasa frente a tu puerta, no solo verás si lleva gorra o mochila, sino quizás el logo del bolsillo o el color exacto de los cordones. Y todo sin acercarte físicamente. El zoom digital deja de ser una ilusión para convertirse en una herramienta útil.

Ver en la oscuridad, sin estropear la noche

Uno de los mayores desafíos de las cámaras de seguridad ha sido la noche. Tradicionalmente, usan luces infrarrojas que emiten un tenue resplandor rojo. Inofensivo, pero detectable. Esta nueva cámara de Xiaomi, sin embargo, incorpora ocho luces de relleno infrarrojas que no emiten luz visible. No hay resplandor rojo, no hay alerta. Solo una imagen clara en blanco y negro cuando todo está a oscuras.

Y antes de llegar a esa oscuridad total, la cámara utiliza tecnología de color completo incluso en luz ultra baja. Esto quiere decir que, en una calle mal iluminada o en un jardín al anochecer, seguirás viendo colores reales durante más tiempo que con modelos convencionales. Es como si la cámara prolongara el crepúsculo.

Un ojo que sigue, no solo mira

No todas las cámaras son iguales. Algunas registran, otras observan. Esta gira 360 grados horizontalmente y 109 grados verticalmente, gracias a un sistema de doble motor. Pero lo más interesante es que puede detectar movimiento humano y seguir automáticamente a la persona, manteniéndola en el centro del encuadre.

Es como tener un videocámara operada por un técnico invisible. Y todo sin depender de la nube: el procesamiento se hace directamente en el dispositivo. Esto acelera la respuesta. No hay que esperar a que una señal viaje a un servidor lejano, se analice y regrese. Aquí, la decisión de seguir a alguien se toma en milisegundos, dentro del propio aparato.

Seguridad dentro y fuera del hogar

La vigilancia plantea una paradoja: queremos ver, pero no queremos que nos vean a nosotros. Por eso, la privacidad es clave. Xiaomi integra un chip de seguridad Mijia con clave privada única y certificado digital. La transmisión de vídeo está encriptada, y el almacenamiento en la nube, protegido con cifrado AES 128%. Es un nivel de seguridad que antes solo se veía en entornos empresariales.

Pero también hay inteligencia local. El reconocimiento facial, por ejemplo, solo funciona con suscripción a la nube, pero la detección de personas se hace en el dispositivo. Esto no solo es más rápido, sino más respetuoso con la privacidad. Nadie necesita ver tu salón para saber que hay una persona dentro.

Comunicar, no solo vigilar

Esta cámara no es solo un ojo, también es una voz. Con comunicación bidireccional, altavoz de gran diámetro y micrófonos con alcance de ocho metros y reducción de ruido, puedes hablar con quien esté en casa desde tu móvil. Es útil para avisar a un repartidor o tranquilizar a una mascota.

Y a través de la aplicación Xiaomi Home, puedes hacer videollamadas remotas. Imagina estar en el trabajo y ver cómo tu hijo llega del colegio. No es solo seguridad. Es conexión.

Almacenamiento flexible y precio sorpresa

La cámara es compatible con tarjetas microSD de hasta 256 GB, almacenamiento en la nube y copias de seguridad NAS. Tienes opciones. Puedes guardar los vídeos en tu red local, sin depender de terceros, o subirlos a la nube si prefieres acceso desde cualquier lugar.

Y luego está el precio. En China, acaba de salir a 199 yuan, unos 24€. Un dato que deja boquiabierto. Por menos que un buen casco de bicicleta, tienes un sistema de vigilancia con resolución 3K, seguimiento automático y encriptación avanzada.

Pero hay un pero. No se ha confirmado su llegada a Europa. Y no es solo una cuestión de disponibilidad. Normativas como el RGPD podrían exigir ajustes en cómo maneja los datos biométricos. El precio bajo es tentador, pero la privacidad no debería tener descuento.

¿Vigilancia más humana?

Este tipo de dispositivos nos obligan a preguntarnos qué queremos ver, qué queremos recordar y quién tiene derecho a mirar. La tecnología avanza, pero las preguntas éticas van más despacio. Una cámara como esta no solo registra imágenes. Registra decisiones. De qué grabar, a quién seguir, qué compartir.

Tal vez el futuro no sea más vigilancia, sino vigilancia más inteligente. Y más humana. Con resolución 3K, sí. Pero también con conciencia.

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