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Copiar un texto en el iPhone y pegarlo en un PC con Windows parece una tarea menor, pero en Europa acaba de convertirse en un pequeño campo de batalla regulatorio.
Apple mantiene en su página para desarrolladores un registro público de peticiones de interoperabilidad en la Unión Europea. Ahí aparece la solicitud de Microsoft para abrir el portapapeles universal y permitir la transferencia de datos entre iPhone y ordenadores con Windows.
Apple terminó aceptando lo que antes veía inviable
La compañía había alegado que esa función no era viable ni apropiada como solución de interoperabilidad. Aun así, decidió escalar el caso y aceptar el desarrollo de una alternativa para Europa, con permiso expreso del usuario para copiar y pegar contenido entre ambos dispositivos.
Hay un detalle que mide bien la magnitud del giro. Apple admite que la solución exigirá un esfuerzo de ingeniería significativo.
La petición de Microsoft ya está en la fase tres del proceso.
Esa fase concreta incluye tres casos de uso que retratan muy bien la ambición del cambio. El primero consiste en copiar y pegar texto entre dispositivos, el segundo busca realizar tareas de productividad sin abrir aplicaciones en primer plano y el tercero plantea una sincronización continua.
Hasta ahora, el portapapeles compartido de Apple había funcionado como una ventaja interna de su propio ecosistema, algo que contrasta con herramientas de terceros que ya ensayan portapapeles entre plataformas. Lo que cambia aquí no es solo la función, sino el hecho de que su apertura llega empujada por una obligación europea.
Europa aprieta y el registro público deja ver el atasco
No todas las peticiones han encontrado salida. La Free Software Foundation Europe concluyó que 56 solicitudes de interoperabilidad no habían obtenido ninguna solución por parte de Apple.
Ese dato ayuda a leer esta concesión con más cautela. Si una función tan cotidiana como pasar texto de una pantalla a otra necesita un proceso formal, una fase tres y un rediseño técnico, la interoperabilidad deja de sonar abstracta y baja al escritorio de cualquier usuario.
Google y Microsoft también están sujetas a la DMA europea y deben aceptar solicitudes de interoperabilidad. La diferencia es que Apple ofrece menos opacidad sobre ese recorrido porque publica más información sobre el estado de las peticiones, mientras otras grandes plataformas dejan menos rastro visible en ese terreno, como ya ocurre en debates más amplios sobre portabilidad e interoperabilidad.
La función no llegará pronto y ahí está otra de las claves
Apple sitúa esta capacidad en las versiones de desarrollo de iOS previstas para el otoño de 2027. Después debería pasar a una versión estable, previsiblemente iOS 28.
Dos años pueden parecer mucho para una función que muchos darían por hecha en 2026. Pero ese calendario también deja una imagen bastante precisa del problema, porque copiar y pegar entre un iPhone y un PC con Windows no depende aquí de un gesto simple, sino de una negociación técnica y regulatoria que ya ha dejado 56 solicitudes sin resolver.