Apple no ha dicho una palabra. No hay invitación, ni comunicado, ni siquiera una patente sospechosa publicada bajo cuerda. Y, sin embargo, ya se habla del iPhone Fold como si fuera un hecho consumado. Como si, después de más de una década liderando el mercado del smartphone sin plegar, Apple estuviera a punto de dar un salto que todos esperan y algunos temen que cambie las reglas del juego. No hay confirmación oficial, claro, pero las filtraciones, especialmente las de Mark Gurman, han ido tejiendo un relato tan detallado que resulta difícil ignorarlo. Hablan de un dispositivo que no solo plegaría, sino que lo haría con la obsesión por la perfección que caracteriza a la compañía de Cupertino.
Un plegado que desafía al tiempo… y al pliegue
El formato, según los rumores, sería un plegado horizontal, "como un libro", lo que lo acerca más al OPPO Find N2 o al Huawei Pura X que al Samsung Galaxy Z Fold. Es un detalle técnico que tiene consecuencias de diseño más ancho, más equilibrado, más parecido a un pequeño cuaderno que a una tableta vertical. Pero lo realmente llamativo no es la forma, sino la obsesión por eliminar el pliegue. Sí, has leído bien eliminar el pliegue a toda costa. Eso es lo que aseguran fuentes de la cadena de suministro citadas por ET News. Y no lo dicen en sentido figurado. Apple estaría dispuesta a sacrificar margen, grosor y coste para que la arruga en la pantalla interior sea apenas perceptible.
Para conseguirlo, el dispositivo podría incorporar una combinación de tecnologías de vanguardia una placa metálica bajo la pantalla para dar rigidez, una bisagra de metal líquido un material avanzado que permite curvas suaves y alta resistencia, cristal UTG ultrafino y un panel desarrollado por Samsung con sensores táctiles integrados directamente en la pantalla, reduciendo capas y mejorando la respuesta. Todo apunta a un enfoque radical no competir en precio ni en cantidad, sino en calidad absoluta del plegado.
Pantallas, rendimiento y un regreso inesperado
Las pantallas, si creemos a Ming-Chi Kuo, tendrían unas dimensiones concretas 5,49 pulgadas en la exterior y 7,8 pulgadas en la interior, ambas OLED LTPO con tasa de refresco de 120 Hz. Es decir, fluidas, brillantes y eficientes. La exterior, más pequeña que la de muchos smartphones actuales, sugiere que Apple quiere que el dispositivo se use principalmente desplegado como un mini iPad, y no como un teléfono convencional.
El corazón del iPhone Fold sería el chip A20 o A20 Pro, fabricado en proceso de 2 nanómetros por TSMC con tecnología WMCM, que permite integrar múltiples chips a nivel de oblea. Se habla de un 10-15% más de rendimiento y un 30% más de eficiencia energética frente al A19. Un salto coherente, aunque no espectacular Apple no suele apostar por la potencia bruta, sino por el equilibrio entre velocidad, duración y temperatura.
- 12 GB de RAM
- Almacenamiento entre 256 GB y 1 TB
- Batería de 5.500 mAh (la más grande en un iPhone hasta la fecha)
- Colores negro y blanco
- Chasis de aluminio y componentes estructurales de titanio
Adiós a Face ID, hola Touch ID
Uno de los cambios más simbólicos sería la biometría. El iPhone Fold no tendría Face ID. Al menos no como lo conocemos. En su lugar, se recuperaría el Touch ID en un botón lateral, una solución que ya vemos en los iPad con pantalla Touch ID. Es una decisión pragmática con una pantalla que se pliega, el escaneo facial puede fallar en ciertos ángulos, y un sensor en el lateral ofrece mayor fiabilidad. Además, en modo horizontal, el pulgar tiene fácil acceso al botón. Es un detalle que, aunque pequeño, marca un giro Apple está dispuesta a abandonar uno de sus iconos para adaptarse a una nueva forma de interactuar.
Cámaras sin teleobjetivo, pero con visión completa
En fotografía, las filtraciones apuntan a un sistema más equilibrado que minimalista dos cámaras traseras (un gran angular y un angular), ambas de 48 megapíxeles, pero sin teleobjetivo. La limitación de espacio en un diseño plegable parece haber obligado a sacrificar el zoom óptico. A cambio, se espera que el software compense con inteligencia artificial y procesamiento computacional. En total, serían cuatro cámaras dos traseras, una en la pantalla exterior y otra en la interior, para selfies en modo tablet.
Un lanzamiento escalonado y un precio de élite
El calendario, si se cumple, sería ambicioso septiembre de 2026 para el iPhone 18 Pro, el iPhone 18 Pro Max y, posiblemente, el anuncio del iPhone Fold. Pero su llegada al mercado no sería simultánea. El plegable se retrasaría hasta diciembre de 2026, mientras que el resto de la gama 18 llegaría en septiembre. En marzo de 2027, completando el ciclo, llegarían el iPhone 18 y el iPhone 18e, junto con una posible segunda generación del iPhone Air.
El sistema operativo sería iOS 27, diseñado para aprovechar al máximo la pantalla dual y los modos de uso híbridos. Y el precio… ah, el precio. Se espera que el modelo básico supere los 2.000 euros, colocándolo en la misma liga que el Samsung Galaxy Z Fold7 (2.109 euros), el Huawei Mate X7 (2.099 euros) o el Honor Magic V5 (1.999 euros). No es un dispositivo para el público general, sino para quienes buscan la máxima innovación y están dispuestos a pagar por ella.
El iPhone Fold, si finalmente llega, no será solo un teléfono nuevo. Será un enigma ¿puede Apple reinventar el plegable cuando otros ya llevan años en el mercado? ¿Logrará eliminar el pliegue hasta hacerlo invisible? ¿O caerá en la trampa de llegar tarde y caro? No hay respuestas aún. Pero lo cierto es que, por primera vez, el silencio de Apple suena como una promesa.