La carrera por el dominio de la inteligencia artificial enfrenta hoy a Estados Unidos y China en un escenario de competencia feroz que redefine los mercados globales.
Bill Gates, cofundador de Microsoft, observa esta dinámica con cautela. El magnate señala que China ofrece modelos de inteligencia artificial de forma gratuita, una estrategia que presiona al resto de empresas a fijar precios muy bajos para mantener su relevancia.
Gates no desea que un solo país o una única corporación monopolice la excelencia en este campo. Sin embargo, admite que no ve que las cosas vayan a ir por ese camino, al menos en el presente inmediato.
El inversor no técnico distingue con dificultad los ganadores
La burbuja de expectativas genera ruido en los portafolios de inversión. Gates advierte que, si bien elegir la compañía correcta como Microsoft, Google o Apple ha repercutido en grandes beneficios, la realidad del sector es mucho más hostil para la mayoría.
"La mayoría de las empresas de IA fracasará. Es difícil para un inversor no técnico distinguir cuáles prosperarán" - Bill Gates, cofundador de Microsoft
Esta selectividad extrema obliga a los actores del mercado a analizar con lupa cada desarrollo, pues el éxito no está garantizado para quienes entran tarde o sin recursos suficientes.
Los sistemas fiscales deberán adaptarse a la nueva realidad laboral
La transformación tecnológica no solo afecta a los balances empresariales, sino que golpea la estructura social. El Fondo Monetario Internacional advierte que hasta un 40% de los empleos globales tiene algún grado de exposición a la inteligencia artificial.
Ante este panorama, Gates propone trasladar la carga impositiva del trabajo, al menos de los trabajadores de ingresos medios o bajos, al capital. Su sugerencia apunta específicamente a la tributación de robots o inteligencia artificial para compensar los desequilibrios.
El cofundador de Microsoft matiza que todavía no hemos llegado al punto en el que sea necesario cambiar por completo las estructuras fiscales actuales, pero anticipa que quizá lo hagamos dentro de cinco años.