Commodore Callback 8020 bloquea TikTok e Instagram desde el sistema y revive el teclado físico

El teléfono con tapa de Commodore usa Sailfish y bloquea navegadores y redes sociales a nivel de DNS, aunque mantiene compatibilidad con el 99% de apps Android.

18 de junio de 2026 a las 07:03h
Commodore Callback 8020 bloquea TikTok e Instagram desde el sistema y revive el teclado físico
Commodore Callback 8020 bloquea TikTok e Instagram desde el sistema y revive el teclado físico

Hay móviles que compiten por retenernos el mayor tiempo posible. El Commodore Callback 8020 nace justo para lo contrario.

La vieja marca de los ordenadores domésticos vuelve convertida en un teléfono con tapa, teclado físico y una idea tajante. Christian Simpson, actual propietario de Commodore, ha lanzado un dispositivo que bloquea navegadores web y redes sociales como Instagram o TikTok a nivel de sistema.

"Las redes sociales y los navegadores nunca entrarán en esa lista blanca" - Christian Simpson, propietario de la marca Commodore

El bloqueo no depende de la voluntad del usuario

No hablamos de un modo descanso que pueda desactivarse en un mal minuto, sino de un cierre técnico en el nivel de DNS. Eso significa que incluso si alguien logra instalar TikTok, el teléfono no permitirá llegar a los servidores del servicio.

Ahí está la apuesta más dura del aparato.

Simpson sitúa el límite en las aplicaciones pensadas para el desplazamiento compulsivo de pantalla. En otra declaración lo resumió con una imagen muy directa cuando dijo que habían trazado una línea clara en la arena alrededor de cualquier app orientada al doomscrolling.

Esa decisión no convierte al terminal en una pieza nostálgica sin servicios actuales. El sistema operativo es Sailfish, creado en 2012 por Jolla, y mantiene una compatibilidad amplia con el mundo Android.

Sailfish conserva casi todo salvo el navegador y las redes

El teléfono puede ejecutar el 99% de las aplicaciones de Android, incluidas Spotify, Signal y WhatsApp. La contradicción resulta evidente y seguramente buscada, porque el dispositivo quiere seguir conectado sin abrir la puerta a dos de los grandes sumideros de atención del móvil moderno.

También el diseño empuja en esa dirección. El formato concha reduce la superficie de pantalla, añade un pad direccional y recupera el teclado físico, mientras la cubierta frontal muestra notificaciones con caracteres en una pequeña pantalla de diodos emisores de luz.

Quien eche de menos la personalización podrá cambiar la carcasa exterior. Y quien asocie Commodore con otra época encontrará un guiño menos decorativo de lo que parece en móviles con identidad propia, aunque aquí el gesto más singular está en el sonido.

El sonido rescata una memoria de ocho bits

El apartado de audio integra un reproductor para el chip de ocho bits del Commodore 64 original, además de un convertidor digital analógico, radio FM, conector de 3,5 milímetros y auriculares incluidos en la caja. No es un detalle menor, porque en muchos teléfonos recientes el puerto de auriculares y la radio ya han desaparecido.

En la ficha técnica aparecen un procesador MediaTek Helio G81, cuatro gigabytes de memoria y 64 gigabytes de almacenamiento ampliable con tarjeta. La pantalla interna mide 3,25 pulgadas y ofrece una resolución de 480 por 640 píxeles, mientras la externa se queda en 1,77 pulgadas.

La batería se queda en 1.550 miliamperios hora y carga por USB tipo C.

Además suma LTE, Wi Fi y Bluetooth, una cámara trasera de 48 megapíxeles y una frontal con autoenfoque cuya resolución no ha trascendido. En un mercado donde casi todo empuja a abrir otra pestaña, otra app y otro vídeo, este teléfono cuesta entre 500 y 640 dólares para vender justo la renuncia contraria.

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