De corregir el 'ghosting' a duplicar fotos: el irregular balance de la nueva HyperOS de Xiaomi

La actualización de HyperOS de Xiaomi presenta resultados desiguales: mientras el Redmi K90 elimina el efecto 'ghosting', otros modelos como el Xiaomi 17 Pro Max sufren descargas lentas y duplicidad de imágenes.

21 de abril de 2026 a las 14:38h
De corregir el 'ghosting' a duplicar fotos: el irregular balance de la nueva HyperOS de Xiaomi
De corregir el 'ghosting' a duplicar fotos: el irregular balance de la nueva HyperOS de Xiaomi

El 18 de abril de 2026 marcó una nueva actualización en el calendario de mejoras de HyperOS, el sistema operativo personalizado de Xiaomi que cada vez se consolida más como una capa crítica sobre Android, no solo por sus funciones, sino por la forma en que la marca china gestiona los errores. Esta vez, los ajustes llegan con matices distintos según el modelo algunos celebran correcciones, otros heredan nuevos problemas. Y en medio, como siempre, los usuarios, tratando de que su teléfono haga exactamente lo que prometió al salir de la caja.

Correcciones y nuevos fallos una ecuación móvil

El REDMI K90, con la versión 3.0.303.0, por fin ha dejado atrás el molesto efecto "ghosting" en las fotos de la galería. Ese rastro fantasma que aparecía al desplazarse entre imágenes, como si el cristal de la pantalla tuviera memoria, fue resuelto mediante una actualización OTA. Una buena noticia para los usuarios de gama media que exigen calidad en cada detalle visual. Pero mientras algunos respiran aliviados, otros se enfrentan a inconvenientes inesperados.

En el segmento alto, los problemas se ramifican. El Xiaomi 17 Pro Max (versión 3.0.305.0) sufre descargas lentas en la tienda de aplicaciones, una lentitud que entorpece la experiencia diaria, especialmente en un mundo donde las apps son parte del pulso digital. Además, las imágenes en la galería aparecen duplicadas, un error que no solo ocupa espacio, sino que genera confusión, como si el teléfono estuviera viendo doble.

El Xiaomi 17 Pro, también en la versión 3.0.305.0, presenta cierres inesperados en WeChat, una de las aplicaciones más críticas en mercados asiáticos, donde el mensajero es mucho más que un canal de chat es banco, red social, billetera y oficina. Que falle no es solo un fallo técnico, sino una interrupción en el flujo de vida. A eso se suma que las capturas largas esas que permiten guardar conversaciones o artículos completos de un tirón no se muestran completas, como si el dispositivo se cansara a mitad del camino.

Pequeños fallos, grandes molestias

El Xiaomi 17, con la misma versión 3.0.305.0, registra un problema más visual al hacer zoom en una foto, desaparece la barra de estado y la línea de gestos. Imagina que, al acercarte a un recuerdo, pierdes las herramientas para salir de él. No es un fallo catastrófico, pero rompe la fluidez, ese hilo invisible que sostiene la experiencia de usuario.

En el Xiaomi 15 (versión 3.0.301.0), los fallos se acumulan cierres inesperados en la galería, problemas para extraer texto de imágenes una función clave de productividad y desenfoque al rotar o ampliar fotos. Esto último es especialmente irónico cuanto más quieres acercarte a la claridad, más se borra el mundo.

Hasta los modelos más modestos, como el REDMI K80 y sus variantes POCO (versión 3.0.302.0), tienen su cuota de frustración. Xiaomi Share, la herramienta para transferir archivos entre dispositivos, ya no permite seleccionar varias imágenes a la vez. Una regresión técnica que, aunque parezca menor, encierra una verdad incómoda no toda actualización es un avance.

Estos detalles, dispersos por gama y modelo, pintan un panorama complejo. La optimización de HyperOS sigue siendo un proceso en curso, una carrera entre nuevas funciones y la estabilidad básica. Y en esa carrera, los usuarios no son simples espectadores son parte del banco de pruebas. Cada fallo reportado, cada pantalla congelada, alimenta el ciclo de mejora. Pero también exige paciencia. Porque en el fondo, detrás de cada actualización, hay una promesa que el teléfono no solo haga más cosas, sino que las haga bien. Y a veces, para avanzar, hay que retroceder un paso.

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