El pendrive de Xiaomi con USB A y USB C copia a 150 MB/s, pero Android bloquea los APK externos

La memoria de Xiaomi permite mover archivos entre portátiles, móviles, tabletas y televisores sin adaptadores. Ofrece USB 3.2 Gen 1 y hasta 150 MB/s, aunque Android sigue exigiendo permisos extra para instalar APK.

12 de agosto de 2026 a las 10:23h
El pendrive de Xiaomi con USB A y USB C copia a 150 MB/s, pero Android bloquea los APK externos
El pendrive de Xiaomi con USB A y USB C copia a 150 MB/s, pero Android bloquea los APK externos

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Hay accesorios que parecen pensados para una costumbre muy concreta. El pendrive de Xiaomi con USB A y USB C entra ahí.

Su gracia no está solo en guardar archivos, sino en saltar de un aparato a otro sin adaptadores. La doble conexión permite mover documentos, vídeos o música entre portátiles, tabletas, televisores y algunos equipos de audio para el coche con un gesto que sigue resultando útil cuando la nube no basta.

Android ya deja leer memorias USB sin trucos

Desde Android 7.0, la aplicación Files de Google ofrece acceso oficial a unidades USB. Eso convierte al móvil en una parada más dentro de esa cadena de dispositivos, algo especialmente práctico cuando el archivo está en un pendrive y no en un servicio remoto.

Ahí también encaja la evolución reciente de HyperOS, el sistema operativo de Xiaomi. UltraSpace forma parte de ese software, aunque en este caso el foco está en una función más básica y terrenal, la de conectar una memoria y abrir su contenido desde el teléfono.

El límite no está en el conector, sino en lo que Android permite hacer

El pendrive usa USB 3.2 Gen 1 y anuncia velocidades de lectura de hasta 150 MB/s.

La cifra suena suficiente para copiar fotos, documentos o incluso vídeo sin convertir cada transferencia en una espera larga. Pero en Android el acceso al archivo no equivale automáticamente a poder instalarlo todo, porque el sistema bloquea por defecto los APK que llegan desde fuera de Google Play.

Después, el usuario debe dar permiso de forma expresa a la aplicación que abre ese archivo. Es una barrera poco visible hasta que alguien intenta instalar una app desde una memoria externa y descubre que el problema no era el USB, sino la política de seguridad del sistema.

Un mismo archivo puede viajar mejor que una misma aplicación

En la práctica, este tipo de memoria resuelve mejor el traslado de contenidos que el de software. Un vídeo o una carpeta de trabajo pasan de un ordenador a una tableta y de ahí a un televisor con mucha menos fricción que un APK, que sigue necesitando esa autorización manual antes de instalarse.

Mientras tanto, Files de Google funciona oficialmente con unidades USB en Android 7.0 o versiones posteriores, así que la compatibilidad básica no depende de inventos ni de aplicaciones paralelas. La escena cotidiana es bastante clara, un solo pendrive para equipos con USB A, móviles o tabletas con USB C y un sistema que deja leer los archivos, aunque no rebaja sus filtros cuando lo que entra es una aplicación.

Esa es la contradicción interesante. El hardware se ha vuelto más flexible, pero Android mantiene cerrada la puerta más delicada justo en el punto donde un archivo deja de ser contenido y pasa a convertirse en instalador.

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