El S-Pen ‘se come’ la batería del Galaxy S26 Ultra: 5.000 mAh frente a móviles con 7.000 mAh

“El S-Pen ocupa una barbaridad de espacio”: así condiciona la batería del Galaxy S26 Ultra

28 de febrero de 2026 a las 18:15h
El S-Pen ‘se come’ la batería del Galaxy S26 Ultra: 5.000 mAh frente a móviles con 7.000 mAh
El S-Pen ‘se come’ la batería del Galaxy S26 Ultra: 5.000 mAh frente a móviles con 7.000 mAh

El Samsung Galaxy S26 Ultra ha llegado con el peso de las expectativas. Como cada año, la gama Ultra de Samsung se presenta como el buque insignia de la gama alta, un dispositivo que no solo debe rendir bien, sino que debe marcar tendencia. Pero en medio del bombo habitual, hay un detalle que llama la atención su batería de 5.000 mAh. Ni más, ni menos. En un mercado donde ya vemos móviles con 6.000 y hasta 7.000 mAh, esa cifra suena casi conservadora. ¿Por qué no crece? ¿Qué está pasando dentro de ese elegante chasis de titanio?

El espacio no se crea, se gestiona

Los ingenieros de telefonía no juegan con bloques de construcción, pero casi. Diseñar un smartphone moderno es como resolver un rompecabezas tridimensional en el que cada milímetro cuenta. En el caso del Galaxy S26 Ultra, todo indica que el espacio interno está tan ajustado que no hay margen para improvisaciones. Aunque es algo más delgado que su predecesor, el S25 Ultra, eso no significa más hueco libre. Al contrario. La delgadez se logra redistribuyendo componentes, no ampliando el volumen total.

Un vistazo al interior del S25 Ultra, gracias a un desmontaje realizado por JerryRigEverything, revela la dura realidad. Más de un tercio de la trasera está ocupado por la placa principal, donde van el procesador y los sensores de cámara. Abajo, el altavoz, la ranura de la SIM y el puerto USB-C. Y entonces, en medio, como una pieza fija de un juego de Tetris, está el S-Pen. El S-Pen ocupa una barbaridad de espacio, como bien se apunta en ese análisis técnico. Tanto que roba centímetros cúbicos que podrían haber ido a parar a una batería más generosa.

El S-Pen una ventaja que pesa

El S-Pen no es solo un lápiz. Es parte de la identidad del Galaxy S Ultra. Permite escribir con precisión en la pantalla, editar documentos, dibujar, tomar notas incluso con la pantalla apagada. Es una herramienta real, no un accesorio de marketing. Pero también es un compromiso. El S-Pen encarece la producción del móvil y limita el avance en otros frentes, como la autonomía. Y mientras marcas como Honor o OPPO anuncian baterías de más de 6.000 mAh con carga ultrarrápida de 100 W, Samsung sigue en la línea de los 5.000 mAh.

No es casualidad. El S26 Ultra mantiene el S-Pen integrado, algo que ni Google ni Apple ofrecen en sus dispositivos de gama alta. Y ese gesto, aunque valioso, tiene un costo físico. Además, el nuevo modelo incluye una cámara de vapor más grande, crucial para disipar el calor del potente procesador Snapdragon de última generación. Menos espacio. Más limitaciones.

¿Por qué no crecen las baterías en los móviles de gama alta?

Apple, Google y Samsung están siendo conservadoras. No solo con la capacidad de la batería, sino también con las velocidades de carga. Mientras en China ya se normalizan cargas de 100 W y baterías de 7.000 mAh, en Occidente los flagship se quedan en 5.000 o 4.900 mAh en el caso del S26+. Las marcas chinas ofrecen pruebas de larga duración sobre los ciclos de carga de sus baterías, demostrando que, aunque degraden al 80 %, una batería de 7.000 mAh sigue ofreciendo más autonomía útil que una de 5.000 mAh nueva.

Y ahí está la clave no es solo el número, es el impacto práctico. Pero también es cuestión de diseño. Apple eliminó el jack de auriculares. Ahora apuesta por desterrar la tarjeta SIM física. Ambas decisiones, más allá de sus polémicas, liberan espacio interno. En dispositivos ultradelgados o en futuros plegables, ese espacio se destina a la batería. En el S26 Ultra, no. Porque la batería no es el protagonista, sino un elemento más dentro de un equilibrio complejo.

¿Qué futuro le queda al S-Pen?

El S-Pen ha ido perdiendo funcionalidades con los años. Lo que antes era una herramienta innovadora con gestos en el aire o control remoto de la cámara, hoy se siente más como un recurso útil, pero no imprescindible para la mayoría. Aun así, Samsung insiste. ¿Por qué? Porque hay un segmento de usuarios que lo valora. Profesionales, artistas, estudiantes. Gente que prefiere escribir a dictar, que edita fotos con precisión o toma apuntes en vuelos largos.

Y quizás ese sea el verdadero valor del S-Pen ser una diferencia en un mercado donde prácticamente todos los móviles son iguales. Donde las cámaras se miden por puntos en benchmarks, donde los procesadores son variantes de los mismos chips. El S-Pen es la cosa especial que mantiene viva la identidad del Galaxy S Ultra. No es perfecto, no es gratuito, pero es distinto.

El horizonte de las baterías

Mientras tanto, el futuro avanza. Ya hay fabricantes explorando baterías de silicio-carbono, con mayor densidad energética y ciclos de vida más largos. Tecnologías que podrían permitir baterías más pequeñas con más capacidad, o las mismas con una durabilidad muy superior. Cuando eso llegue a escala, quizás el dilema entre S-Pen y autonomía se vuelva obsoleto.

Pero hoy no es así. Hoy, cada milímetro cuenta. Y en el Samsung Galaxy S26 Ultra, el S-Pen es el principal responsable de los 5.000 mAh. No es un defecto. Es una elección. Una apuesta por mantener una funcionalidad única, incluso si cuesta espacio, dinero y, quizá, unas horas más de carga. En un mundo de homogeneidad, a veces, las decisiones más racionales no son las más obvias.

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