'El ser querido' en cines: Sorogoyen dice que no trabaja con actores “cachísimos” ni con “imbéciles”

Rodrigo Sorogoyen defiende un casting basado en la verdad, el compromiso y la buena convivencia en el rodaje, y asegura que busca actores que se parezcan a la realidad.

04 de noviembre de 2026 a las 18:54h
'El ser querido' en cines: Sorogoyen dice que no trabaja con actores “cachísimos” ni con “imbéciles”
'El ser querido' en cines: Sorogoyen dice que no trabaja con actores “cachísimos” ni con “imbéciles”

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Rodrigo Sorogoyen no busca rostros pulidos ni cuerpos de catálogo.

A sus 45 años, el director de cine ha levantado una filmografía en la que caben As bestas, El reino, El ser querido y la serie Antidisturbios forman parte de su trayectoria. En el centro de esa mirada aparece una idea muy concreta sobre cómo deben habitar la pantalla quienes la sostienen.

Sorogoyen quiere que la ficción huela a calle

Cuando habla de casting, Sorogoyen coloca la realidad por delante del barniz. El director rechaza a los actores que, a su juicio, aparecen demasiado intervenidos, con dientes blancos o con un físico que rompe la verdad de la escena.

"Verdad. Sobre todo, que se parezca a la realidad. Es que cuando veo actores que se han operado, con los dientes blancos o que están cachísimos... digo: '¿Por qué hacéis esto?'. Bueno, obviamente tienen trabajo o lo tendrán, pero no conmigo. Yo busco intentar retratar la calle de la manera... Y cuando digo la calle, si la película va sobre un castillo en Francia del siglo XVII, voy a eso; pero si va del metro de Madrid, pues intento que sea eso lo que busco". - Rodrigo Sorogoyen, director de cine

Esa declaración no habla solo de apariencia. También dibuja una manera de entender el realismo, una que cambia con el decorado y con la época, pero que mantiene la misma exigencia de credibilidad.

Ahí entra una de las tensiones más reconocibles del cine contemporáneo, porque la industria premia muchas veces la perfección visual mientras algunos directores persiguen justo lo contrario. En Sorogoyen, la búsqueda no consiste en embellecer la calle, sino en hacer que la calle, o incluso un castillo del siglo XVII en Francia, conserve su aspereza propia.

No le basta con el talento delante de la cámara

Su filtro no termina en la fotogenia ni en la técnica interpretativa.

Sorogoyen pide compromiso y también una condición de trato personal que considera innegociable. Dice que no soporta trabajar con imbéciles y recuerda que en España hay actores y actrices muy buenos que todavía no han recibido el reconocimiento que merecen.

"Pido muchas más cosas, como compromiso, y también que sean bellas personas. No soporto trabajar con imbéciles, evidentemente. Entonces lo que pido es eso, y hay mucho donde elegir. Hay actores buenísimos y actrices buenísimas en este país que todavía no tienen ese reconocimiento". - Rodrigo Sorogoyen, director de cine

La frase apunta a un criterio doble. Por un lado valora el oficio, y por otro convierte el rodaje en un espacio donde el carácter pesa tanto como el currículum.

El rodaje también funciona cuando alguien le lleva la contraria

No aparece aquí la figura del director infalible.

Sorogoyen explica que trabaja con intérpretes a quienes admira y con quienes mantiene una relación de confianza suficiente para discutir. Ha trabajado en dos ocasiones con David Lorente y pone como ejemplo a Victoria Luengo para describir una dinámica en la que caben la complicidad, la discrepancia y la rectificación.

"Si trabajo con alguien es porque lo admiro y entiendo que suele ser recíproco. Yo me puedo reír muchísimo con Victoria [Luengo], pero también puedo decirle: 'Oye, esto no está bien'. Y ella igual. Obviamente, cuando hay algo que no me cuadra, soy duro de convencer. Pero recuerdo muchas veces en las que sí me han hecho cambiar de opinión. En este trabajo hay que rodearse de gente inteligente y sensible". - Rodrigo Sorogoyen, director de cine

Esa idea del desacuerdo fértil dice bastante de su método. Un set suele imaginarse como una cadena de mando muy rígida, pero aquí aparece más bien como una conversación intensa en la que ceder a tiempo también forma parte del trabajo.

Mientras defiende esa mezcla de verdad, exigencia y sensibilidad, El ser querido en Cannes ya colocó su nuevo largometraje en el centro de la conversación cinematográfica. La película, protagonizada por Javier Bardem, llegó a los cines el 26 de agosto.

El dato encaja con todo lo anterior. Si un director insiste en retratar la realidad sin cosmética, la elección de cada actor deja de ser un detalle de reparto y pasa a ser una declaración de principios.

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