En 2026 pagarás 3 € por cada producto que compres fuera de la UE, aunque cueste solo 1 €

"Estos paquetes entran libres de derechos": la cita que cambia tus compras en Temu y Shein

19 de febrero de 2026 a las 09:50h
En 2026 pagarás 3 € por cada producto que compres fuera de la UE, aunque cueste solo 1 €
En 2026 pagarás 3 € por cada producto que compres fuera de la UE, aunque cueste solo 1 €

Comprar un cargador de móvil desde China por menos de cinco euros. Unos calcetines por dos. Un llavero luminoso por uno. Hace apenas unos años, estas compras eran invisibles para las aduanas europeas. Hoy, eso está a punto de cambiar. Y no solo afectará al precio de lo que compramos, sino a cómo entendemos el comercio global, la equidad entre vendedores y el peso real de lo que llega a nuestras puertas en paquetes de plástico burbuja.

El fin de la era del envío libre

En 2021, la Unión Europea ya dio un paso importante eliminó la exención de IVA para paquetes de menos de 22 euros procedentes de fuera del bloque. Hasta entonces, cualquier producto que entrara por debajo de esa barrera pasaba sin pagar impuestos, una norma heredada de otra época, cuando el comercio electrónico transfronterizo era una rareza. Pero el auge de plataformas como AliExpress, Shein o Temu transformó ese agujero normativo en una autopista comercial. Hoy, más del 91% de los pequeños envíos que llegan a la UE provienen de China. Y eso, según Bruselas, ha distorsionado el juego.

Las nuevas reglas que se acaban de aprobar marcan un antes y un después. A partir del 1 de julio de 2026, se aplicará un derecho de aduana fijo de tres euros por producto distinto en paquetes valorados en menos de 150 euros. No por envío, sino por artículo. Es decir, si compras dos camisetas, dos cargadores y un par de zapatillas en un solo paquete, pagarás tres euros por cada uno de esos cinco productos. En total, 15 euros extra. Este cambio no es solo fiscal, es estratégico.

Competencia desleal y vendedores sin escrúpulos

El Consejo de la Unión Europea es claro en su argumento la entrada libre de derechos de estos paquetes ha generado una competencia desleal para los comercios locales. Mientras una tienda física en Madrid o en Marsella paga impuestos, cumple con normas de seguridad y garantías, una empresa china puede ofrecer el mismo producto con precios imposibles de igualar. El vacío regulatorio se convirtió en ventaja competitiva.

"Las nuevas normas responden al hecho de que estos paquetes entran actualmente en la UE libres de derechos, lo que da lugar a una competencia desleal para los vendedores de la UE." - Consejo de la Unión Europea

Y no solo eso. El sistema también ha sido aprovechado por vendedores sin escrúpulos, que aprovechan la opacidad para introducir productos falsificados, peligrosos o que no cumplen con las normas europeas de calidad. La UE no solo quiere recaudar, quiere controlar.

Una tasa provisional con futuro permanente

El arancel de tres euros será provisional, válido entre el 1 de julio de 2026 y el 1 de julio de 2028. Durante ese tiempo, la Unión Europea pondrá en marcha su nuevo Centro Aduanero de Datos, una plataforma digital que permitirá rastrear, clasificar y gravar los envíos de forma automática y uniforme. Una vez operativo, este sistema transformará la tasa fija en una tasa aduanera normal, ajustada al valor real del producto y a su categoría.

Lo interesante es que el impuesto se aplicará a todas las categorías de producto, sin excepción. No importa si es ropa, electrónica, juguetes o artículos de decoración. Tres euros por producto, sin distinción. Es una simplificación administrativa que busca evitar lagunas y retrasos, pero también una señal política el pequeño comercio digital transfronterizo ya no será un espacio libre de regulación.

¿Qué cambia para el consumidor?

Para muchos, esta medida pasará desapercibida. Otros sentirán el impacto en el bolsillo, especialmente aquellos que acostumbran a realizar compras múltiples en un solo envío. Pero más allá del costo, hay una pregunta que late bajo la superficie ¿cuánto vale lo barato? A menudo, los precios bajísimos esconden condiciones laborales precarias, cadenas de suministro opacas o un impacto ambiental enorme derivado del envío masivo de paquetes pequeños desde el otro lado del mundo.

La UE no está diciendo que no podamos comprar en plataformas como Temu o Shein. Está diciendo que esas compras ya no estarán exentas de las reglas que rigen el mercado interior. Es un intento de nivelar el campo de juego, de exigir transparencia y de recuperar el control sobre un flujo comercial que creció más rápido que la normativa que debía regularlo.

En julio de 2026, cuando el sistema entre en vigor, abrir un paquete desde China podría tener un sabor distinto. No solo por lo que contenga, sino por lo que simboliza el fin de una era de compras sin fronteras ni consecuencias, y el inicio de un comercio más justo. O al menos, más vigilado.

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