Galaxy S26 Ultra integra el filtro de privacidad y deja atrás los cristales templados

"Samsung se ha cargado de golpe toda esa industria de cristales templados"

27 de febrero de 2026 a las 18:43h
Galaxy S26 Ultra integra el filtro de privacidad y deja atrás los cristales templados
Galaxy S26 Ultra integra el filtro de privacidad y deja atrás los cristales templados

Las pantallas de los smartphones han evolucionado en múltiples direcciones durante los últimos años. Más brillantes, más rápidas, más curvas. Pero una de las transformaciones más silenciosas y, a la vez, más impactantes, está ocurriendo justo bajo nuestros ojos en 2026. Samsung acaba de presentar el Galaxy S26 Ultra, y con él, una innovación que amenaza con hacer obsoleta una industria entera la de los protectores de privacidad.

El fin de los cristales templados de privacidad

Quien haya trabajado en una oficina, viajado en tren o metro con el móvil en la mano, seguro que en algún momento ha sentido esa mirada indiscreta sobre la pantalla. Un correo, un saldo bancario, una conversación íntima todo puede volverse público en segundos. Hasta ahora, la solución era sencilla instalar un protector de cristal templado con filtro de privacidad. Un accesorio que oscurece la pantalla si no se mira de frente, y que ha sido un éxito comercial durante años.

Pero ahora, Samsung ha integrado esa función directamente en el panel del Galaxy S26 Ultra. No se necesita pegatina, ni cristal extra. La tecnología de privacidad está ya dentro del dispositivo. La pantalla solo se ve bien para quien la mira de frente. Desde los lados, la imagen se vuelve oscura, casi ilegible. Y lo más interesante puedes activarla o desactivarla con un toque.

Control total, por app y por escenario

La pantalla de privacidad no es un interruptor binario. Es inteligente. Puedes configurarla para que se active automáticamente en ciertos momentos. Por ejemplo, cada vez que abres la aplicación de tu banco, el modo privado se enciende solo. O cuando introduces un PIN. O incluso cuando llega una notificación sensible. Es como si el teléfono supiera cuándo necesitas intimidad y actúa en consecuencia.

Activar y desactivar la privacidad por cada aplicación es un salto cualitativo. Ya no se trata de proteger toda la pantalla siempre, sino de hacerlo solo cuando y donde hace falta. Esto no solo mejora la experiencia visual porque fuera de esos momentos la pantalla conserva todo su brillo y contraste, sino que también ahorra batería. Porque la tecnología de privacidad consume, y gestionarla con precisión es clave.

"Samsung, como bien dice nuestra compañera Ana Boria, se ha cargado de golpe y porrazo toda esa industria de cristales templados que protegen la privacidad."

Una idea no tan nueva, pero ahora madura

La idea de limitar el ángulo de visión de una pantalla no es revolucionaria. HP ya lo intentó hace una década con su tecnología Sure View, desarrollada en colaboración con 3M. Estaba presente en portátiles como los EliteBook 1040 y 840, dirigidos a profesionales que manejaban datos sensibles. Pero aquella propuesta no terminó de cuajar. Era costosa, reducía demasiado el brillo y no ofrecía flexibilidad. La experiencia de usuario no convencía.

En 2026, el contexto es distinto. La integración es total, el control es granular y el hardware es más eficiente. Las pantallas de privacidad se han convertido desde ya en una de las claras innovaciones tecnológicas del año. No es solo un truco más del catálogo es una respuesta directa a una necesidad real, creciente, en un mundo donde todo lo que hacemos pasa por una pantalla.

Samsung, un paso por delante en el debate de la privacidad

La empresa de Cupertino no para de presumir de que son los adalides de la privacidad. Y es cierto han puesto el listón alto en cifrado, en control de permisos, en transparencia de datos. Pero esta vez, Samsung les ha dejado mordiendo el polvo. Porque mientras otros siguen enfocándose en la inteligencia artificial y en cámaras cada vez más sofisticadas evoluciones esperadas, Samsung ha apostado por una innovación que toca de lleno la vida cotidiana del usuario.

Esta pantalla no solo protege datos protege momentos. Esa llamada con el médico, ese mensaje de un ser querido, ese informe laboral confidencial. Todo adquiere una capa extra de intimidad sin que tengas que hacer nada. O casi nada. Solo encenderla. O dejar que el teléfono lo haga por ti.

Y mientras los usuarios se preguntan si necesitan otra cámara o más megapíxeles, tal vez lo que realmente querían era simplemente poder mirar su móvil sin miedo a ser espiados. En eso, el Galaxy S26 Ultra no solo entiende la necesidad. La anticipa.

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