Viajar dentro de Estados Unidos ya permite un gesto que hasta hace poco parecía reservado a la ficción cotidiana de los aeropuertos del futuro. Google Wallet ha empezado a aceptar una credencial basada en el pasaporte para pasar por controles aeroportuarios sin enseñar ni el documento físico ni la tarjeta de embarque.
Google Wallet entró en el control donde antes mandaban el pasaporte y el papel
La función se ha estrenado en Estados Unidos dentro del programa TSA PreCheck Touchless ID de la Administración de Seguridad en el Transporte. Google Wallet pasa a ser así la primera cartera digital integrada con este sistema de comparación facial, un detalle que explica por qué el móvil deja de ser aquí un simple contenedor de tarjetas y empieza a actuar como llave de verificación.
La identificación digital nace de los datos de un pasaporte estadounidense válido y queda cifrada en el dispositivo. No vive como una imagen suelta ni como una copia visible, sino como un identificador que el viajero genera dentro de la aplicación.
Antes de llegar al aeropuerto hay una pequeña cadena de pasos que no admite atajos. El usuario necesita TSA PreCheck, debe crear esa identificación digital y además guardar su tarjeta de embarque en Google Wallet después del registro.
Luego cambia la coreografía del control.
En la fila habilitada, la verificación se realiza con reconocimiento facial y el pasajero puede pasar sin mostrar ni el pasaporte ni el billete. Ese uso, sin embargo, solo vale en vuelos nacionales dentro de Estados Unidos y exige que el documento de partida sea un pasaporte estadounidense.
Más de 65 aeropuertos ya admiten este sistema y participan alrededor de un centenar de aerolíneas, una escala que convierte la prueba en algo más que un experimento de laboratorio. Aun así, la recomendación oficial sigue siendo prudente y la Administración de Seguridad en el Transporte pide llevar encima la documentación física durante el viaje.
Europa prepara otra cartera, pero llegará por un camino distinto
Al otro lado del Atlántico, Europa prevé que su cartera de identidad digital permita almacenar y compartir documentos verificados antes de que termine 2026. La comparación resulta inevitable, porque aquí no solo está en juego la comodidad de avanzar más rápido en una cola, sino también la forma en que las administraciones trasladan la identidad legal al móvil, como ya ha ocurrido con el DNI en el móvil.
Hay una paradoja interesante en todo esto. Cuanto menos enseña el viajero en el control, más depende el proceso de que antes haya entregado datos correctos, un pasaporte válido y una fotografía capaz de casar con la comparación facial del sistema.
La promesa visible es ahorrar segundos en la fila, pero el dato que mejor retrata el momento es otro. Aunque Google Wallet ya funciona en más de 65 aeropuertos y con cerca de 100 aerolíneas, la propia autoridad que lo admite sigue aconsejando llevar el pasaporte físico en el bolsillo.