El móvil barato está pagando una factura que no ha generado. Mientras las grandes tecnológicas desvían almacenamiento y memoria hacia la infraestructura de inteligencia artificial, el mercado del smartphone encara un recorte más duro del previsto y empuja al alza los precios en casi todas las gamas.
Counterpoint Research ya no espera una caída interanual del 12,4 % en los envíos de smartphones para 2026, sino del 13,9 %. Eso dejaría el volumen anual en 1.080 millones de unidades, 174 millones menos que en 2025 y en el nivel más bajo desde 2013.
La memoria cambió de destino y el móvil lo nota
Detrás del ajuste no aparece una falta de demanda aislada, sino un cuello de botella muy concreto. La escasez de almacenamiento y memoria RAM nace de la prioridad que las grandes tecnológicas han dado a la infraestructura de inteligencia artificial, que hoy compite por los mismos componentes.
Ahí está una de las claves del encarecimiento. El coste de la memoria ha pasado del 20 % al 40 % o más de la factura de fabricación de un móvil de entrada, una presión que termina viajando desde la fábrica hasta la etiqueta del escaparate.
Los aumentos ya tienen cifra. Fabricar un smartphone de gama de entrada costará 30 dólares más por unidad, en la gama media el alza se moverá entre 60 y 80 dólares y en la premium entre 100 y 150 dólares.
Ese traslado al consumidor ya ha empezado. Los precios de venta de los smartphones en todo el mundo subieron un 14 % durante el primer trimestre de 2026, una señal de que la tensión en la cadena de suministro ya no cabe solo en los márgenes de fabricantes y distribuidores.
Los modelos asequibles fueron los primeros en ceder
Donde el golpe ha sido más visible es en la base del mercado. Los envíos de móviles asequibles cayeron un 46 % en el primer trimestre, arrastrados por la reducción del suministro de memoria LPDDR4.
Samsung ya ha anunciado que abandona la memoria LPDDR4 para concentrarse en LPDDR5. La decisión ayuda a explicar por qué ciertos segmentos quedan más expuestos que otros cuando una tecnología madura deja de ser prioritaria y todavía sostiene millones de dispositivos de precio contenido.
En apenas tres meses, el precio de un gigabyte de memoria RAM se duplicó. Ese salto ya ha encarecido el Galaxy A57, uno de esos casos en los que una pieza pequeña altera el precio final de un producto masivo.
Apple resiste mejor mientras otras marcas retroceden
No todas las compañías atraviesan la tormenta con el mismo equilibrio. Apple mantiene envíos estables en el segmento premium, justo donde el aumento de costes pesa menos sobre la decisión de compra y donde los márgenes ofrecen más colchón.
El resto del mapa dibuja otra imagen. Samsung registra una caída del 4 % en sus envíos, Xiaomi baja un 20 %, Honor retrocede un 28 % y Transsion cede un 32 %.
La diferencia entre gamas importa porque el componente escaso no castiga igual a todos. Cuando el precio de la memoria se dispara, un terminal premium puede absorber parte del golpe, pero un modelo económico pierde su principal argumento en cuanto sube unos pocos dólares.
La escasez ya salta del teléfono a otros dispositivos
El problema no termina en el bolsillo del usuario de móvil. Apple ha descatalogado configuraciones de sus ordenadores Mac con ciertas combinaciones de memoria, y la Steam Deck ha subido 300 euros en precio.
También en el juego aparecen avisos incómodos. La nueva directora ejecutiva de Xbox ha reconocido que la próxima consola será cara por la crisis de los componentes, aunque no hay fechas confirmadas para Steam Machine, PlayStation 6 ni Xbox Project Helix.
IDC añade otra capa de cautela con una previsión de caída adicional del 1,1 % en los envíos de smartphones. Entre tanto, el dato más terco sigue siendo otro, que 2026 apunta a 1.080 millones de móviles enviados, una cifra que devuelve al sector a un volumen anual que no veía desde 2013.