La UE obliga a que las baterías sean extraíbles desde el 18 de febrero de 2027 y veta calor, químicos y bloqueos por software

La Comisión Europea fija una fecha inamovible para que las baterías puedan retirarse con herramientas comunes. La norma también prohíbe calor, disolventes y bloqueos de software, y exige repuestos durante cinco años.

14 de mayo de 2026 a las 17:30h
La UE obliga a que las baterías sean extraíbles desde el 18 de febrero de 2027 y veta calor, químicos y bloqueos por software
La UE obliga a que las baterías sean extraíbles desde el 18 de febrero de 2027 y veta calor, químicos y bloqueos por software

La Unión Europea ha fijado una fecha inamovible para cambiar la arquitectura interna de nuestros dispositivos. El 18 de febrero de 2027 las baterías deberán ser fácilmente extraíbles por el usuario final.

Esta medida busca acabar con la obsolescencia programada y facilitar el reciclaje, pero su implementación técnica genera un intenso debate en la industria tecnológica. La Comisión Europea abrió una consulta pública a finales de abril que cierra el 26 de mayo para recoger las últimas opiniones sobre la norma antes de su aplicación definitiva.

La norma prohíbe el uso de calor para el desmontaje

El reglamento es tajante respecto a los métodos de reparación. Prohíbe el uso de calor o disolventes químicos para retirar la fuente de energía y restringe severamente el empleo de pegamentos industriales. La definición oficial de batería extraíble exige que esta pueda retirarse con herramientas comercialmente disponibles en cualquier ferretería.

Si el fabricante considera necesaria una herramienta específica para la extracción, está obligado a suministrarla sin coste adicional al consumidor. Además, debe proporcionar instrucciones claras para realizar el proceso de sustitución de forma segura.

No basta con poder abrir la carcasa.

El software no puede bloquear la sustitución de la batería

La normativa también protege al usuario frente a barreras digitales. El software del dispositivo tiene prohibido impedir la sustitución de la batería, lo que incluye bloquear el funcionamiento del equipo por no haber realizado el cambio en un servicio técnico oficial.

Para garantizar la viabilidad económica de la reparación, los fabricantes están obligados a vender baterías de recambio durante al menos cinco años desde la retirada del producto del mercado. El precio de estos componentes debe ser razonable y no discriminatorio.

Dos condiciones eximen a ciertos dispositivos de la norma

La Comisión ha propuesto incluir en la lista de exenciones a relojes inteligentes, pulseras de actividad y juguetes eléctricos. Para acogerse a esta excepción, los dispositivos deben cumplir dos requisitos técnicos estrictos de durabilidad y resistencia.

  • Conservar un 83 % de capacidad nominal tras 500 ciclos de carga completa.
  • Mantener un 80 % de capacidad tras 1.000 ciclos de carga.
  • Contar con una certificación IP67 o superior de resistencia al agua y al polvo.

Empresas como Shenzhen Baseus Technology y Conduction Labs afirman que hacer ciertos productos con baterías extraíbles es "técnicamente inviable sin destruir el producto". Estas voces alertan sobre las dificultades de ingeniería para mantener la estanqueidad y la compactación en dispositivos de pequeño tamaño.

Marcas como Apple, Samsung, Xiaomi y OPPO no han presentado objeciones públicas a la medida.

La silencio de los grandes fabricantes contrasta con la urgencia de las empresas de accesorios. Mientras la consulta cierra sus plazos, la industria evalúa si la nueva realidad técnica será compatible con el diseño actual de los smartphones.

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