Imagina que mientras desayunas, tus gafas te advierten de que ese yogur que estás a punto de abrir contiene más azúcar de la recomendada para tu tipo de metabolismo. O que, al mirar una caja de pastillas, el asistente en tu campo visual te recuerda tomarlas ahora, con agua, y no con café. Esto ya no suena a ciencia ficción. Está pasando ahora, en China, con las Xiaomi AI Glasses, y la empresa acaba de anunciar una actualización que podría redefinir lo que esperamos de la tecnología que llevamos puesta.
La beta que mira por ti
Desde principios de 2026, Xiaomi ha puesto en marcha una beta cerrada de firmware para sus gafas inteligentes, un paso crucial en la evolución de un dispositivo que muchos creían que se quedaría en prototipo. La fase de pruebas concluirá el 21 de enero de 2026, tras lo cual se espera una actualización masiva que integrará nuevas funciones profundamente centradas en la salud y el contexto cotidiano del usuario.
Lo llamativo no es solo que las gafas vean, sino que entiendan. Gracias a la integración con el gestor de salud Afu, desarrollado dentro del ecosistema de Ant Financial, los dispositivos pueden analizar visualmente lo que tienes delante alimentos, medicamentos, etiquetas nutricionales y ofrecer recomendaciones personalizadas. Es como tener un nutricionista o farmacéutico asomado a tu visión periférica, en tiempo real.
Inteligencia artificial que conecta lo que ves y lo que escuchas
Uno de los avances más notables es la capacidad de combinar simultáneamente grabación de audio y toma de fotografías. La IA generará automáticamente un resumen que mezcla la transcripción de audio con las imágenes capturadas, algo especialmente útil en entornos laborales, educativos o médicos. Piensa en una reunión de trabajo: las gafas graban la conversación, fotografiar el pizarrón y luego te entregan un informe estructurado, sin que tengas que tomar nota manualmente.
Esto no es solo conveniencia. Es una nueva forma de memoria digital asistida, donde la tecnología no registra datos, sino que los interpreta y organiza en función de tu contexto. Las mejoras en el reconocimiento de imágenes permiten ahora preguntar con más precisión sobre lo que se está viendo al asistente. No basta con decir "¿qué es esto?" ahora puedes preguntar "¿qué ingredientes contiene?" o "¿es seguro para mi alergia al huevo?" y obtener una respuesta fundamentada.
Del recordatorio al reflejo condicionado
Hay un detalle aparentemente pequeño pero revolucionario: los recordatorios creados por voz se notificarán directamente en las gafas, sin necesidad de utilizar el móvil. Esto suena trivial hasta que lo pruebas. Imagina que, mientras conduces, dices en voz alta "recuérdame comprar leche al salir del trabajo". La notificación no aparece en tu muñeca ni en tu bolsillo. Aparece delante de tus ojos, en el momento adecuado, sin distracciones, sin tener que sacar el teléfono.
Es un paso hacia una tecnología que no interrumpe, sino que acompaña. Como un reflejo condicionado digital, donde el dispositivo anticipa tus necesidades sin que tengas que gestionar constantemente alertas. Es la diferencia entre vivir con tecnología y vivir dentro de ella.
¿Solo para China? De momento, sí
Lanzadas en junio de 2025 por 1.999 yuanes (unos 245 euros), las Xiaomi AI Glasses son, por ahora, exclusivas del mercado chino. Pero Xiaomi podría adaptarlas para el mercado global a lo largo de 2026, lo que enciende las expectativas más allá de Asia. La pregunta no es si llegará, sino cuándo y con qué regulaciones, especialmente en Europa, donde el escrutinio sobre la privacidad y el tratamiento de datos biométricos es mucho más estricto.
El reto no está solo en la tecnología, sino en la confianza. ¿Estamos listos para que unas gafas analicen lo que comemos, lo que tomamos y lo que vemos? ¿O nos resistiremos, como hicimos con los primeros smartphones, hasta que la utilidad supere el recelo?
Las gafas inteligentes no son nuevas. Fallaron antes por carecer de propósito claro. Pero ahora, con servicios de salud integrados, con IA contextual y con funciones que mejoran la memoria y la toma de decisiones, empiezan a encontrar su lugar. No como sustitutos de los móviles, sino como extensiones naturales de nuestra percepción. Y si Xiaomi consigue trasladar esta experiencia globalmente, podríamos estar ante el comienzo de una nueva era de computación ubicua, donde la tecnología no se usa, sino que se vive.